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Crimen en Holanda, Georges Simenon

Simenon

La acción nos sitúa, y al inspector Maigret con nosotros, en Holanda, más precisamente en la pequeña ciudad portuaria- puerto de pescadores sobre todo- de Delfzijl (en el noreste de ese país, según nos informa wikipedia, sobre el río Eems para más datos). Hacía allí viaja Maigret porque ha habido un asesinato y un ciudadano francés se encuentra involucrado, por lo cual se ha solicitado presencia policial francesa.
Maigret lo tiene chivo. No habla una palabra de holandés o de alemán o de inglés, por lo que su círculo de interlocutores se ve limitado al pequeño grupo de notables de Delfzijl, los pocos que hablan algo de francés y que, dato no menor,

***

son aquellos que conocieron y trataron a la víctima en la víspera de su muerte. Tampoco es que el francés que motivara su viaje aporte demasiado. Se trata del profesor Duljos- quien es suizo en realidad- un estudioso en criminalística, dispuesto a encontrar al asesino por su parte, siendo él mismo sospechoso (lo encontraron con el arma homicida en las manos, nada menos).
Maigret sorprende a todos con su no método de investigación. El inspector de la Sureté se limita a pasearse por el pueblo y conversa con cada persona que puede. No pregunta nada preciso, no especula sobre el crimen, no deduce. Maigret sólo habla y habla y habla, hasta desesperar al grupo de notables o a sus colegas holandeses, más dispuestos a encontrar un culpable rápido y que no patee el status quo. Porque de eso trata en realidad esta breve novela del maestro Simenon, trata del pequeño reino de fantasía que se ha armado la pequeño burguesía del lugar y como son todos- todos, ellos y el vulgo, el pueblo- capaces de barrer abajo de la alfombra las verdades para que todo siga como siempre, que siga como ellos creen que debe seguir.
Pero eso a Maigret le importa un bledo. Como también le importa un bledo en realidad quien es el verdadero culpable (librar a Duljos tampoco le mueve un pelo). A Maigret lo motiva la verdad. El descubrir los porqué. Los porqué de la muerte así cómo los porqué del asesino. No encuentra satisfacción ninguna en descubrirlos, pero hacerlo es lo único que lo motiva.
Una de las primeras novelas de la serie de Maigret, publicada en 1931, apenas dos años después de que el propio Simenon visitara Delfzijl y Holanda (se dice que incluso allí inventó a Maigret) ya marca lo que serán las principales características de todas sus novelas. La búsqueda de las razones- éticas y morales- en el crimen mucho más allá del problema lúdico de encontrar al asesino (que en Crimen en Holanda se muestra mucho más protagonista que después, sin embargo, con una recreación del crimen con todos los involucrados que suena mucho a las soluciones de las novelas de misterio a lo Agatha Christie). Y ya delimita a su gran personaje, Jules Maigret, con su pachorra, su peculiar forma de hacer las cosas y su paciente manera de desentramar aquello que ocurrió a raíz de recrear todo aquello que puede tener que ver con el crimen y con aquellos involucrados.
La prosa de Simenon, precisa y detallada, nos brinda además unas potentes descripciones, tanto de los personajes como de los lugares. A modo de ejemplo, la cita:

Una pequeña ciudad; diez o quince calles como máximo, empedradas con hermosos adoquines rojos, alineados tan regularmente como los azulejos de una cocina. Casas bajas de ladrillo, adornadas con profusos revestimientos de madera de colores claros y alegres. Era como de juguete. Esta impresión se acentuó cuando, alrededor de la ciudad, vio el dique que la cercaba por completo. En caso de mar fuerte, los pasos de dique podían cerrarse mediante unas pesadas puertas parecidas a las de las esclusas. Más allá estaba la desembocadura del Eemskannaal. El Mar del Norte. Una larga franja de agua plateada. Buques en fase de descarga bajo las grúas de muelle. Canales y una infinidad de barcos de velas, grandes y pesados como gabarras, pero preparados para salvar el oleaje marino.

Calificación: Bueno
Título original: Un crime en Hollande (1931)
Traducción: Joaquín Jordá
Editorial: Tusquets, en su colección Booket, 2003
ISBN: 978-84-96171-07-7

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