Ojos azules, Arturo Pérez-Reverte

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Pérez-Reverte

La ley del curro. Pérez-Reverte escribe un cuento, ni siquiera es un gran cuento. Para explicarme: en un buen libro de cuentos este sería una especie de cuento capaz de rellenar unas páginas entre otros dos cuentos que sí fueran buenos. El tema es que Seix Barral tiene una colección que se llama “únicos”, destinada, supongo, a gente que prefiere los libros lindos antes que los buenos libros. No hay otra explicación. Tapa dura, una fajita, excelente papel, lo que se dice una edición preciosa. Abro el libro. Una página azul. Luego una página en blanco y tras esa otra que dice “Ojos azules”, arriba y a la izquierda. La siguiente página dice de nuevo “Ojos azules”, el nombre del autor y alguna cosita más. Sigo. Una página con la dedicatoria. A continuación, ¡un índice! Otra página: ¡un prólogo! Un prólogo horriblemente malo de un tal Pere Gimferrer. “Estirá, vos estirá”, le dijeron a Pere. Estoy en la página 18, una nueva página en blanco. La página 20 dice, de nuevo “Ojos azules”. A esta altura creo que nadie puede dudar acerca de cuál es el título del bibliajo. En la página 22 por fin comienza la historia, que termina en la 55. Tipografía en cuerpo 14. Margen inferior, 3,5 cms; superior, 1 cm; interno, 1 cm; externo 2,5 cms. Cantidad de texto: irrisoria. Me olvidaba de decir que cada tanto aparecen ilustraciones que ocupan una página y en cuyo reverso -en blanco, obviamente-, se lee la leyenda. Al final hay unos bocetos del dibujante, como para engrosar un poco el magro volumen. Página en blanco. Página azul. Fin.
La historia es simple: Bernal Díaz del Castillo marcha cargado de oro, igual que todo el ejército de Cortés, en la noche del 30 de junio de 1520. Moctezuma está muerto y los aztecas están un poco hartos. Los españoles van con el culo a dos manos. La vanguardia de la fila va a caballo y el resto a pie. Los atacan. Los destrozan. El cuento es eso. Noche de lluvia y batalla que no es batalla, sino intento de huida luego del largo saqueo, y venganza sangrienta, con sacrificios humanos en el altar del templo y todo eso. La narración fluye -lindo sería que una cosa tan breve tuviera caídas del ritmo-, pero me da la sensación de que esto es algo que Pérez Reverte escribió sentado en el water, una mañana de jueves. Nunca ameritó ser un libro por sí solo, ¡un libro que se vende a $310! La ley del curro, ya dije. Coda: me lo prestaron, no lo compré. Si por algún misterioso motivo les interesó la historia -lo poco que digo de ella-, háganme caso, búsquenla en google.

Sácame de aquí, Dios, sácame de aquí, Dios de los cojones, sácame vivo de aquí, madito seas, sácame y la mitad de este oro la emplearé en misas, y en tus condenados curas y en lo que te salga de los huevos. Llévame vivo a Veracruz. Llévame vivo a Tacuba. Llévame vivo al próximo puente, que ya me las apañaré yo luego.

Calificación: Malo.

Editorial: Seix Barral (colección Únicos), marzo de 2009.
isban: 978-84-322-4322-6

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11 comentarios en “Ojos azules, Arturo Pérez-Reverte

  1. Tanto cojón y huevo en la vuelta deja un olor a cojón que da miedo…Muchas veces cojón en un libro muy chico, me parece…
    Me animo a sugerir con todas mis energías la lectura de los propios cronistas de Indias. Cortés, por ejemplo, es increíble ver cómo relata las atrocidades más grandes por ellos mismos cometidas dándole al asunto una razón que oscila entre el cristianismo, la evangelización, la valentía y la fidelidad al rey. Bernal Díaz del Castillo es más consciente de la hecatombre que generaron y, como es sólo un mando medio, se percibe mucho más honesto y humano. La historia de la noche sangrienta en la que los españoles mataron a los aztecas danzarines durante un culto es significativamente distinta según se lea a uno o a otro. El Inca Garcilaso arremete contra la conquista desde su ancestral enjundia, pero el mejor de todos es Bartolomé de las Casas contando los desmanes españoles justamente en La Española (tristemente célebre hoy…). De todos ellos recalco la experiencia casi cómica, a veces hilarante con la que es posible verse recompensado.
    Además, letra chiquita y muchas páginas…Nada que ver con lo que reseña Cabrera. Este Arturo…

  2. Coincido que la edición es un curro como dicen, en lo que no estoy de acuerdo es de que el cuento es malo; en realidad es una belleza, cara pero de una gran plasticidad. No dejen que el precio influya en la calificación, léanlo dos veces (total es corto y tiene letra grande) y creo que pueden cambiar de opinión. Pérez- Reverte es un gran autor, aunque como todos su producción no es pareja. Saludos

  3. Coincido con la reseña en lo siguiente; el libro es muy caro pero la literatura no se cobra por kilo, ¿o si?

    Respecto a la reseña, esta muy mal hecha y no lo tomen a mal por favor. No es Bernal Díaz del Castillo el personaje en cuestión, si no simplemente un soldado español de tropa que tiene los ojos azules y así se refiere Pérez-Reverte todo el tiempo. Para entender la novela histórica se debe contar con un contexto de la misma y en este sentido, el cuento narra magistralmente un suceso clave en la historia de la Conquista de México-Tenochtitlán. No se necesita ser mexicano para entenderla. Basta con leer un poco y tener el contexto de referencia mínimo para entenderla. Creo que para catar algo, primero se debe ser un sibarita y en este caso un conocedor, no solo de libros si no también de historia.

    Abreviando, en 1519 Hernán Cortés llegó a las costas de Veracruz y desde ahí emprendió una lucha sin parangón contra uno de los imperios militares más poderosos e influyentes en Mesoamerica. El imperio Mexica dominaba casi en su totalidad los territorios de lo que actualmente es México y llegaba hasta las proximidades de Colombia. Estamos hablando de ejércitos bien formados y numerosos contra los que se tuvo que enfrentar Hernán Cortés haciendo gala de un conocimiento profundo de estrategia militar y política, ya que sumo el apoyo de los pueblos dominados por los mexicas a su favor.
    Hernán Cortés entró en la Ciudad de México-Tenochtitlán un 8 de noviembre de 1519, y recibió por parte de las huestes de Moctezuma, un trato diplomático preferente. Así las cosas las tropas españolas estuvieron alojadas en el Templo de Axayacalt disfrutando de todas las comodidades y hospitalidad hasta que un exabrupto de Pedro de Álvarado (mencionado en el cuento) hice que se tensará la cuerda. Fue a raíz de la masacre de sacerdotes mexicas que oficiaban una importante ceremonia religiosa en el Templo Mayor, perpetrada por las tropas de Pedro de Álvarado, que la población mexica empezó a hostilizar a las tropas españolas y las arrinconó en dicho palacio.

    Hernán Cortés no se encontraba en Tenochtitlán, pues había ido a Veracruz a pelear contra Pánfilo de Narváez que tenía ordenes de llevarlo preso a Cuba por desacato a Diego de Velazquez, gobernador de la isla. Al regresar Cortés a Tenochtitlán, se encuentra con la situación de ser considerado “enemigo” y estar amenazado de linchamiento. Así las cosas la noche del 30 de junio de 1520, él junto con sus capitanes deciden retirarse “por las buenas” de México-Tenochtitlán y desistir de su intento de conquista por el momento.
    Desde su llegada a la ciudad el 8 de noviembre de 1519, las tropas españolas recibieron numerosos regalos y oro, mismo que conformaba un jugoso tesoro además del que las tropas habían extraído del Templo Mayor y del de Axayacalt. Para dar una idea de la geografía de la Ciudad de México hay que decir que Tenochtitlán era una ciudad que flotaba sobre un islote en medio de un lago inmenso y la Calzada de Tacuba era un brazo largo que la unía con tierra firme, además de ser la única manera de salir de Tenochtitlán. La columna española huyó de Tenochtitlán esa noche pero nadie quiso dejar el oro que había obtenido durante los saqueos, lo que hizo la marcha muy lenta y dificil. Las tropas mexicas al descubrir que los españoles querían huir los atacaron y la columna española fue cortada y rodeada, perdiendo el oro los soldados españoles y sobre todo la vida. Numerosos sacrificios humanos se celebraron en lo alto de los templos para desagraviar a los dioses mexicas y muchos españoles murieron de la peor manera, justo como le pasa al soldado de los ojos azules. Hernán Cortés logró llegar a Popotla (tierra firme) donde al abrigo de un ahuehuete lloró su derrota. Perdió en el camino a 800 soldados, entre españoles y aliados. A ese suceso se le llama en México “La Noche Triste” y es un episodio muy polémico, porque para algunos significa una derrota y para otros es una victoria. ¿Pero porque es importante lo que Pérez-Reverte narra en su libro? Porque esa anecdota del español que se “calza” a la chica mexica, más con desprecio y calentura que con verdadero amor, es el origen del mestizaje en México y sigue siendo un estigma en el país. Por otro lado, la conquista de México-Tenochtiitlán después de tal descalabro, solo se pudo explicar porque a la salida de las tropas de Cortés, quedo un soldado de origen africano que padecía viruela, enfermedad no conocida por los mexicas y eso causo un número de muertes tal que al regreso de Cortés en 1521, encuentró una ciudad destruía por la enfermedad y contaminada. Podríamos decir que la balanza de la historia se inclina muchas veces por causas fortuitas, como un ataque de viruela por ejemplo. Para terminar, debo comentar también que dicho cuento esta inspirado en un mural del pintor mexicano Diego Rivera, que se llama “Desembarco de españoles en Veracruz”, donde se ve a una mujer indígena cargando un bebé indigena pero de ojos azules. La síntesis gráfica del primer mestizaje en México. Espero que esto complete un poco la visión que se tiene del cuento y se lea con más espíritu analítico. Saludos

  4. Gracias por las puntualizaciones y la ampliación de la reseña (que no hace otra cosa que ajustarse al relato y no a la Historia). De todos modos, el cuento me sigue pareciendo malo…

  5. Bueno en la reseña no te ajustas ni al relato ni a la Historia.
    Tal vez sea un robo cobrar este relato como si fuera un libro, tal vez es un negocio muy jodido de las editoriales que aprovechan la fama que ha cultivado Pérez-Reverte con otros títulos para montarse sobre este, pero insisto que no se puede juzgar tan a la ligera el cuento, sobre todo cuando el marco histórico y geográfico de referencia tiene ciertas lagunas.
    No es mi interés molestar pero seamos justos al analizar y juzgar, que sin importar donde haya nacido uno o el dominio que se tenga o no de los contenidos de un texto que narra hechos muy focalizados en cierta zona, uno debe ir más allá de lo que el libro da e informarse para entenderlo y realmente catarlo.
    Tal vez si lo escribió Pérez-Reverte sentado en el water como dices, y tengas razón en que a veces el hombre escribe como habla, pero créeme que la lectura de “Ojos Azules” tiene una profundidad mayor y esta llena de simbolismos de mucho peso para la cultura mexicana. Carlos Fuentes a su vez ha retomado anécdotas semejantes de la conquista española en América haciendo a su vez analogías con el “Cerco de Numancia” la primer novela de Miguel de Cervantes Saavedra.
    Ahora bien la importancia de este relato radica en el anécdota que refiere, en la brutalidad de aquella guerra y en la tragedia que si algún día visitas la Ciudad de México aún puedes respirar, imaginar en el entorno de las ruinas del Templo Mayor y caminando sobre la traza de lo que fue la Calzada Tacuba que es donde transcurre la acción.
    El mestizaje en México al igual que en España dio colorido amplio a las facciones y gestos de la gente. Tal vez sea muy común para ti ver los ojos azules en alguien, pero créeme que en México es algo muy contrastante encontrarte con gente de origen eminentemente indígena con ojos de color.
    El mural sobre el cual esta inspirado el relato es a su vez una obra muy crítica del proceso de conquista española en América y creo que el escritor que es capaz de generar una anécdota de este tipo partiendo de la observación de un detalle que pasa desapercibido por la gran mayoría, en si ya vale la pena leerlo.
    Te mando un saludo y muchas gracias por tu blog, esta muy bueno.

  6. Hola, soy yo…otra vez! 🙂 (mejor no preguntes que hago leyendo reseñas de 2010)
    Por fin encuentro a alguien al que no le gusta especialmente Reverte!! Ya empezaba a pensar que era la única en este planeta! 🙂
    un saludo

  7. Más allá de considerar si el texto es malo o no (lo leí hace tiempo y no me impresionó especialmente), creo que la reseña es equivocada, al centrarse en el aspecto editorial y no en el texto en sí mismo. Imaginemos que El Aleph hubiera sido editado en tales condiciones, interminables páginas previas, prólogo, ilustraciones, engrosándolo hasta las cien páginas. ¿Diríamos entonces que es un texto malo?

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