From Hell, Alan Moore y Eddie Campbell

-Hagamos que esos cuentistas conozcan la realidad. Dime, Netley, ¿sabes escribir?
-B-bueno, igual que leer, señor. No muy bien, la verdá.
-¡Fantástico! Eso proporcionará el toque de descontrol que necesitamos. Entonces, escribe lo que yo te dicte. Vamos a escribir una carta, Netley.
-¿Una carta? ¿A quién?
-Ah, al Sr. Lusk, quizás, o a su Comité de Vigilancia de Whitechapel. Netley, me pregunto… ¿Cómo empezarías una misiva de este tipo?
-Ah, bueno… Supongo que escribiría “Estimado Sr. Lusk”.
-¡Ah, por favor! ¿Es que no sabes que uno ha de empezar las cartas poniendo su dirección? “Desde el infierno”, Netley. Escribe eso. “Desde el infierno”.

*****
Moore

Entre los motivos para revisitar un mito me parece que hay uno especialmente importante: ver qué tiene ese mito para decirle a la época actual. Alan Moore –con la invaluable ayuda del dibujante Eddie Campbell-, hace eso en From Hell. Viaja hasta la Londres de 1888, atiborrado de lecturas, documentos, investigaciones policiales y periodísticas, y aborda la ya legendaria historia de Jack el Destripador y los asesinatos de Whitechapel. Moore se abre camino entre la verdadera maraña de teorías y elucubraciones que se tejieron en torno al asesino más famoso de la historia a lo largo de décadas de investigaciones, datos apócrifos y delirios místicos. Una de las obras de referencia para Moore en el tema es Jack the Ripper: The Final Solution, de Stephen Knight. Allí se maneja una de las teorías más sólidas, la que dice que Jack fue un renombrado médico de nombre William Gull, que llegó a ser el cirujano de la casa real. La tarea de recopilador que hace Moore impresiona, pues fueron largos años los que pasó preparando el material antes de sentarse a escribir el guión, un guión que debió sortear una duro desafío: evitar que el alud informativo enterrase vivos a los personajes. Y en mi opinión lo logra. Pienso en la demencial complejidad de Gull; en la nostálgica presencia derrotada del inspector Abberline; en Netley, el cochero semianalfabeto; la reina Victoria, de eterno perfil adusto; las cuatro prostitutas amigas que intentan chantajear al príncipe; y la lista es larga.

Quizá los dibujos de Campbell puedan resultar algo extraños en una primera impresión, pero basta avanzar un poco en la historia para entender que el suyo es un lenguaje gráfico que se adapta de maravillas al guión de Moore. Algunas viñetas son sencillamente de antología, y el capítulo décimo, titulado “El mejor sastre del mundo”, uf, es casi demasiado fuerte, no apto para estómagos sensibles, de verdad. Es gracias a esta colaboración armónica que Moore y Campbell logran urdir la pesadilla.

Hay un punto que me pareció especialmente importante en la lectura, y es que Moore convierte los sangrientos asesinatos de cinco prostitutas para hablar del modo en que el orden masculino del mundo ha aplastado y dominado la fuerza femenina de la naturaleza. Dice Gull:

-Tenemos que considerar nuestro gran trabajo en todos sus aspectos. Empezaremos con las mujeres. Dime, Netley… ¿A ti te gustan?
-¿Las mujeres? Nunca tengo bastante, señor.
-No te pregunto si las deseas, Netley. ¿Te gustan? ¿Como sexo? ¿Su forma de pensar? ¿Las cosas que dicen? ¿Podrías vivir, por ejemplo, en un mundo gobernado por mujeres? ¿En el que los hombres estuvieran sometidos a sus caprichos y gobernados por su desdén?
-Bueno, puesto así no, señor…
-No, claro que no.

Todo es simbólico, en From hell, o al menos todo lo que allí pasa, se muestra o se sugiere tiene el valor potencial de convertirse en símbolo. Y sin embargo un lector poco avisado podría disfrutar la historia linealmente, sin siquiera asomarse a su valor alegórico. Se estaría perdiendo cosas, es verdad, pero la narración no lo dejaría por el camino. Además, los guiños son interminables, a lo largo de las casi 600 páginas de la novela muestra o menciona a personalidades históricas como Wilde, Blake -a quien Gull admira-, Yeats –a quien le dice que sus huesos nunca descansarán en paz-, Conan Doyle, y podría continuar un largo rato. Lo interesante es que todas estas apariciones siempre están justificadas, quiero decir que la historia las justifica, y además ayudan a construir el ambiente de la época.

El giro fantástico del asunto ocurre cuando, a medida que Gull avanza en sus asesinatos, comienza a tener visiones del futuro. En el clímax, cuando le llega el turno a la última víctima, Mary Jane Kelly, todo “se ha ido de mambo” de tal modo, digamos, que Gull sufre un tremendo salto temporal y aparece en forma de espíritu invisible en una especie de oficina de fines del siglo XX, computadoras, tubos de neón, celulares, todo eso. Es todo un shock para el señor Destripador. Vean su interpelación a nuestro tiempo:

Oh, Dios mío. ¿Qué espíritus son estos que trabajan bajo qué luz celestial? No… No, esto es deslumbrante, pero no acaba de ser divino. Y estos fantasmas paganos que me rodean no son espíritus, ya que ni siquiera tienen la vitalidad de los espíritus. Entonces, ¿qué? ¿Acaso, igual que al divino San Juan, se me ha concedido un vistazo al final de los tiempos? ¿Son estos los días que la muerte me ahorrará ver? Da la impresión de que sufriremos un Apocalipsis de cacatúas… Con niños bárbaros y taciturnos que juegan sin alegría con sus juguetes insondables. ¿De dónde procede lo apagado de vuestros ojos? ¿Cómo ha hecho vuestro siglo para entumeceros de este modo? ¿Acaso sólo se le concederán maravillas al hombre cuando ya no esté capacitado para asombrarse? ¿Qué impresión os daría yo? La de algún villano salido de un folletín de terror barato, ¡y sin embargo sois vosotros quienes me asustáis a mí! No tenéis alma…

Calificación: Excelente.

Editorial: Planeta DeAgostini (España).
Colección: Trazado.
Primera edición: noviembre 1993.
Traducción: Jaime Rodríguez.
ISBN: 84-395-9158-6

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9 comentarios en “From Hell, Alan Moore y Eddie Campbell

  1. Debo decirlo, las citas son muy sustanciales. Me deja con brutas ganas de leerlo. Vengo también de una experiencia con dibujos, ya que acabo de leer “El eternauta” de Oesterheld y Solano López, donde Buenos Aires es atacada por extraterrestres. Y es muy buena.
    Esa Inglaterra victoriana es apasionante. Salió de todo de ahí.

  2. Este “bibliajo” -ja-, es enorme y excepcional. Divertido, inquietante, cuestionador, casi ridículo a veces, patético otras… y sin embargo no hay personajes vacíos, no hay uno del que no se diga algo que lo explique, al menos en parte. Eso no pasa en la mayoría de las novelas. Y de El eternauta siempre he oído sólo cosas buenas, ahora que lo tengo a mano, porque mi compañero es un coleccionista impecable, supongo que le echaré mano en breve, apenas termine unos cuentos de Carver.

  3. Qué bien, me encantaría leerlo. A mí las novelas gráficas (¿cuál es la diferencia con comic o animé?) me gustan, no les tengo ningún prejuicio, excepto la falta de costumbre de comprarlas (y que en Europa son muy caras, supongo que en Uruguay también). Al menos en Francia la sección de comics es tan pero tan inmensa que no sabés ni qué llevarte, a menos que te lo recomienden. Yo leí Persépolis y me fascinó (tal vez hayan visto la película). Y leí también El gato del rabino, que es bárbaro. Toda la religión y la condición humana a través de los ojos de un gato. Como en todas las artes hay de lo bueno y lo malo.

    F

  4. Supongo que la diferencia de nombres tiene que ver con el origen. Hasta donde sé, el animé es japonés y comic suena a Estados Unidos, a mí me suena a Marvel Comics, con todos los superhéroes. Y novela gráfica…

  5. Mi amigo Santullo comentará próximamente despejando así estas y otras dudas, dado que si hablamos de bande desinèe, teveos, historietas, cómics, animés y todo este tipo de lenguaje, él es el indicado para desasnarnos con su infinita sabiduría y bondad… (dale, Fito, no me hagas quedar mal…).

  6. A ver, explico, pero no lo tomen como verdad absoluta que puede haber alguna definición más exacta:

    El término Novela Gráfica se acuñó a fines de la década del 80 cuando la historieta buscaba acceder a otros mercados y en particular, a las librerías. De ahí que un título tan rimbombante permitiera llegar a otro nicho comercial. Amén de la definición materialista, también se llama novelas gráficas a aquellas obras que comparten con la novela (narrativa) un grupo de particularidades: extensión, complejidad, división en capítulos, desarrollo de personajes, etc.

    Decir Historieta, Comic, Bande Desineé, Manga (atento, el Anime son los dibujitos en TV, el Manga es la historieta), Tebeos, Cuadriños, es decir lo mismo.

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