El arte del parpadeo, Alejandro Ferreiro

Ferreiro
*

Se ha dicho que esta novela (Ferreiro insiste en que es una novela aunque uno podría albergar sus buenas dudas al respecto, pero esa es una discusión sobre géneros y siempre se puede poner engorrosa) es una novela “de trazo eminentemente filosófico, que reflexiona sobre la dramática fugacidad de la peripecia vital”. Pero lo que a mí me parece es que este es un libro hecho de sentencias. También es un libro hecho con juegos de palabras que a veces quieren disimular lo endeble de la idea expuesta. Un libro rápido, breve y errático. No hay preocupación por la historia, no hay episodios, y quizá eso es lo que más me crispó, junto con la casi enfermiza repetición del “se sabe” o la infinidad de párrafos comenzados en “Y”. Un libro que se conforma con quedarse al amparo de ideas ya enunciadas y que renuncia al trabajo de construir una historia que las cobije. En ese sentido, este es un libro perezoso, muy perezoso, porque si uno mira muy detenidamente puede encontrar el indicio de una historia pequeñita, que es la historia de Gerard y su antigua mujer (de hecho, cuando esta historia llega a primer plano es cuando el libro alcanza cierto grado de interés), pero esa historia está sepultada literalmente bajo una cantidad de material que el lector no puede apartar, porque nadie le da las herramientas para hacerlo y porque a la larga no llega a importarle. Escuché la entrevista que le hicieron a Ferreiro en Sopa de Letras, el martes 9 de enero de este año. Allí él dice que estuvo en Francia gracias a una beca de seis meses que se ganó para escribir, pero que no pudo escribir durante cuatro meses, y que de pronto, en quince días, escribió esta novela. Eso explica algunas cosas. Por ejemplo, explica por qué el pueblo se llama Insondable –o al menos el narrador decide que se llamará Insondable para Gerard-, y no se toma el trabajo de hacernos entender, gracias a medios indirectos, que el pueblo es insondable. Ese es todo el problema, no se toma el trabajo.

Y algo pasa entonces en el mundo entero. Porque aunque Insondable sea un maldito páramo, es parte del mundo entero. Y se sabe que desde una punta a la otra de la vida, las cosas se tocan, se pagan, se pegan.
Y entonces la noticia se expande. Y el individuo total -que es la piedra redonda mayor- se entera de todos los pormenores de esa asfixia.
Y percibe ese breve y sutil brote de oxígeno y de nuevo esa falta de vida. Ese límite.Y se entera la bioma. Y todas las especies. Y los organismos. Y cada órgano se entera. Cada tejido lo atrapa. En cada orgánulo suena. Y toda macromolécula. Y cada molécula simple. Cada átomo, cada núcleo y hasta las partículas elementales y las partículas súper simétricas saben lo que allí sucede.

Calificación: Malo.
Random House Mondadoria, 2009.
ISBN 978-9974-683-20-4

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10 comentarios en “El arte del parpadeo, Alejandro Ferreiro

  1. Leo… No leí el libro aún. Pero veo que hemos vuelto a la reseña de autores nacionales.
    Sólo leí las dos primeras páginas en una librería, de pasada, y noté, por lo menos en esa lectura harto insuficiente que hice el tono permanentemente reflexivo que mencionás, y me pareció que no era una narrativa que planteara sucesos. Está bien, hay que ver entonces como se mantiene una narrativa donde el discurso es el centro. En ese sub-género narrativo (tan uruguayo, tan ¿post-estructuralista?) en el que no tiene porqué acontecer nada (y donde podría anotarse este libro de Ferreiro) leí con sumo placer el año pasado “18 y Yaguarón”, de Roberto Appratto. Creo, incluso, que la primera página de “18 y Yaguarón” está admirablemente escrita, y que hacía tiempo que no leía una primera página tan buena en nuestra narrativa reciente.
    Abrazo.

  2. Ferreiro es así. En otros libros anteriores también tiene ese estilo cansino -por no decir anodino- en el que no sucede nada. También sucede lo de la indeterminación genérica, al punto de que en algunos tramos se le adivina una métrica vaga (“Todo lo quieto sueña moverse…”, creo que es así el título).
    Su propuesta radial superaba con creces su escritura, sobre todo por los invitados. Él, que se ve que es un tipo muy comprometido, si habla mucho, te entristece… Pero le tengo un cariño especial.

  3. Hola, yo compré este libro porque había leído algo bueno sobre él, pero la verdad es que me resultó muy malo. Estoy de acuerdo con el que escribió este artículo, que termina molestando todos esos párrafos que empiezan con Y, y además no entiendo por qué los parrafos son de una sola oración. También me pareció que era como leer un trabalenguas, al principio parecía que estaba diciendo algo interesante, pero cuando lo analizaba mejor, no tenía mucho sentido. Por ejemplo esto:

    Eso piensa Gerald. Eso y no otra cosa.
    Aunque esto no es del todo cierto:
    Gerald piensa muchas cosas a la vez, poque Gerald es el hombre que piensa, el hombre que dormido, igual piensa.
    Y entonces la verdadera cosa que tiene en mente no es exactamente la cosa, es el recuerdo de la cosa que ya olvidó (…)

    Si piensa en eso, por qué des´pués enseguida dice que no es cierto? Si piensa sólo en eso, por qué después dice que piensa muchas cosas a la vez? Es como que no se decide. Y después lo mismo: lo que tiene en mente no es la cosa, es el recuerdo de la cosa, pero hete aquí que el recuerdo de la cosa ya lo olvidó, es decir… que no tiene recuerdo! Me pareció que el libro estaba lleno de esos trabalenguas no muy profundos, no lo pude terminar.

    Muy bueno el blog, voy a seguir pasando.

    1. Cecilia, gracias por pasar y dejar tu aporte. La cita que yo puse la elegí medio al azar. Podría haber elegido casi cualquiera que me exasperase tanto (esa es la palabra, el libro me exasperó), y lo que vos apuntás, sí, lo recuerdo, y en cierto punto creo que pensé que parecía un automóvil al que no le entra un cambio y se sacude un poco pero nunca llega a moverse. Yo creo que eso se debe a cierta lógica de la escritura casi automática, todo va encadenándose de un modo casi caprichoso, con la excusa de que el discurso es el pensamiento del pescador, y todo pensamiento es así de saltarín. Me parece, de todos modos, que eso no llega a justificar ciertas fallas de estilo.
      Siga pasando, entonces. Saludos.

  4. Pica Pedro atrás del árbol!!!

    Me encantó este libro, sí. La reseña está en internet. ¿Que puedo agregar?

    Hasta luego, permisooooo…., no lo tomen a mal…

  5. Es más, Pedro… Creo que vos tendrías derecho a colocar acá en el espacio de los comentarios las estrellitas que le habrías puesto. ¿No? La idea del blog es compartir impresiones sobre lecturas…

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