A guerra no Bom Fim, Moacyr Scliar

Moacyr Scliar
***

Estoy casi seguro de que la primera cosa que pensé al terminar la lectura de esta novela de Moacyr Scliar (Porto Alegre, 1937) fue lo siguiente: “uno termina por querer siempre a los personajes de Moacyr Scliar”. Me sucedió con “O exército de um homem só” y (mucho) con “Os voluntários”. A diferencia de estas dos novelas, “A guerra no Bom Fim”, que es de hecho la primera novela del autor, no tiene en su argumento un objetivo que haga que los personajes actúen para poder llegar a un desenlace en particular. No. “A guerra no Bom Fim” es simplemente una pintura de personajes vistos en situaciones particulares de su vida. Algunos personajes, para darle una apoyatura a la narración, se repiten, como es el caso de Samuel, Joel y Nathan, padre e hijos respectivamente. Otros aparecen de forma breve, como Ralf Schmidt. Pero todos están unidos por algo: el Bom Fim, un barrio de Porto Alegre conocido por ser la colonia de inmigrantes judíos más importante de esa ciudad. La época es la de mediados de los ’40, la de la Segunda Guerra Mundial, lo que nos permite observar la tensión entre la inmigración judía y la alemana, también presente en Rio Grande do Sul desde mucho tiempo atrás.
Joel, Nathan y sus amigos forman un escuadrón secreto que sabe de las operaciones de un grupo nazi en Porto Alegre, y su objetivo es linchar la mayor cantidad posible de enemigos. Y hay combates, combates secretos de los que casi nadie se entera. Sólo que para darles credibilidad el lector tendrá que decidir de qué lado del narrador se coloca, decidir si todo ocurre como se lo narra o si todo es una especie de emanación de los deseos de un grupo de judíos adolescentes con ganas de escapar por un rato de la órbita de la Yidisch Mame, o si puede ser ambas cosas a la vez, o simplemente una representación del imaginario y la sensibilidad de toda una generación de la que también el autor formó parte.
Como sea, las escenas de los combates, dos o tres, más los enfrentamientos cotidianos entre alemanes y judíos (ver cita más abajo), que adquieren ribetes realmente sádicos, grotescos o hasta “tarantinescos”, como en la muerte del viejo Samuel, son sólo puntos destacados de un conjunto que pretende mostrar sobre todo el alma de un pueblo a través de ciertos tipos humanos. Scliar tiene tal capacidad de piedad y humor (del más crudo y fino humor judío) que le basta a veces un par de descripciones de la conducta de alguien, un par de líneas en un diálogo o el detalle de un movimiento para que el lector llegue a reconocer la zona más sensible de la conducta humana.
Quizás pueda reconocérsele a esta novela que la escasa línea argumental o ciertas situaciones a la usanza del “realismo mágico” imperante en la época (“A guerra no Bom Fim” fue publicada en 1972) le juegan en contra, pero basta leerla para que uno, como dije al comienzo, quiera a los personajes. Y eso es de lo mejor que le puede pasar a uno leyendo libros.

Ely jogava sinuca. Era o jogador mais jovem do Fedor, mas os veteranos reuniam-se em torno da mesa para vê-lo dar tracadas de mestre. ‘Este menino vai longe’ -diziam.
Um dia entra no Serafim um estranho. Um alemão louco e bêbado. Chega gritando:
-Hitler vai fazer churrasco dos judeus. É o fim desta raça triste!
Todo munda fica parado, numa expectativa tensa. Ely continua a jogar calmamente. Só se ouve o ruído seco das bolas de marfim. O alemão aproxima-se do rapaz:
-Ora, vejam só quem está jogando no meio dos homens. Cai fora, fedelho! Volta para os cueiros, judeuzinho!
Ely não responde e continua jogando. O alemão agarra-o, sacode-o: ‘Eu não disse que era para cair fora’? -e cospe-lhe na cara.
O sefaradi tira do bolso un lemço alvo e limpa cuidadosamente o rosto moreno. Atira o lemço a um canto.
-Pede desculpas -murmura, encarando o alemão.
-Desculpas! Esta é boa! -o outro ri.
O levantino introduz a mão dentro de sua camisa de seda e extrai vagarosamente um punhal -um fino punhal, de cabo trabalhado. O alemão recua, de olhos arregalados; olha em volta, ri nervosamente -e bate em retirada para o mictório.

Calificación: Bueno.

Editorial: L & PM, Porto Alegre, 2008.
ISBN: 978-85-254-1321-5

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3 comentarios en “A guerra no Bom Fim, Moacyr Scliar

  1. Traduzco la cita:

    Ely jugaba al billar. Era el jugador más joven del Fedor, pero los más veteranos se reunían en torno a la mesa para verlo dar tacazos magistrales. “Este chico va a llegar lejos”, decían.
    Un día entra al Serafín un extraño. Un alemán loco y borracho. Llega gritando:
    -Hitler va a hacer churrasco con los judíos. Es el fin de esta raza triste.
    Todo el mundo se queda quieto, en una tensa expectativa. Ely continúa jugando calmamente. Sólo se oye el ruido seco de las bolas de marfil. El alemán se aproxima al chico.
    -Bueno… Vean quién está jugando entre los hombres. ¡Para afuera, pendejo! ¡Regresa a tus pañales, judío!
    Ely no responde, continúa jugando. El alemán lo agarra, lo sacude. “¿No te dije que te fueras?”, y le escupe en la cara.
    El sefaradí toma de un bolso un lienzo blanco y se limpia cuidadosamente el rostro moreno. Arroja el lienzo a un rincón.
    -Pide disculpas -murmura, encarando al alemán.
    -¡Disculpas! ¡Esta es buena! -ríe el otro.
    El levantino introduce una mano dentro de su camisa de seda y extrae con calma un puñal, un fino puñal, de mango trabajado. El alemán retrocede con los ojos bien abiertos; mira alrededor, ríe nerviosamente, y se bate en retirada hacia el baño.

    —–

    PD: No encontré un diminutivo despectivo para “judío” como es el caso de la voz “judeuzinho”.

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