Cementerio Norte, Rodolfo Santullo

***
Santullo

Se roban el bronce en el Cementerio Norte. Lo arrancan de las lápidas y hasta de los cajones, nada se salva del saqueo. La administración contrata a tres agentes de policía para cumplir servicios de “dos-veintidós”. Leonel Machado, Milton Vázquez y Felipe Moriz, tres hombres muy distintos entre sí. Es invierno y llueve mucho. El centro de operaciones es la caseta bastante sucia y miserable del viejo Sartori y, ocasionalmente, del Tumba, su perro. Pedroso, el administrador del cementerio, los hostiga. Básicamente quiere que trabajen, pero los policías saben que lo suyo allí es una cuestión nominal, que es inevitable que se sigan robando el bronce y que cuando pase la alarma pública por la profanación de los sepulcros ya nadie se acordará de eso. Felipe, en cambio, el más joven de los tres, tiene una noción del deber algo menos desencantada que sus compañeros. Este es el escenario y los personajes centrales de Cementerio Norte, a partir de esta premisa que queda presentada rápidamente en sus primeras páginas, la historia avanza. Pero a pesar de que esta es una historia con policías –uruguayísimos, por cierto- no se trata de un policial, es una novela de personajes o lo que podría llamarse –odio el término- “costumbrista”. Me refiero a que es menos importante lo que pasa que a quienes les pasa. Rodolfo (Santullo) consigue algo curioso en el ambiente de la “nueva narrativa uruguaya”, y es simple: crear personajes que vivan, en lugar de maniquíes movidos más o menos torpemente. ¿Cómo lo logra? Creo que a través de una narrativa que es llana y real, sustentada en una mirada propia y sensible de la realidad. Si bien el libro a veces da algunos saltos incómodos, a causa de un estilo y un lenguaje que viene depurándose y encontrando un ritmo natural y cada vez más limpio (si se lo compara con el de los cuentos de Perro come perro eso es evidente), lo cierto es que Cementerio Norte es una novela absolutamente recomendable.

-Me quedé pensando en eso que dijiste… -comentó Vázquez, siempre mirando su revista.
-¿En qué?
-En eso de los facilismos… uno cuando lee un libro o mira una película le termina pidiendo más cosas a la ficción que a la realidad.
-¿Cómo?
-Mirá… por ejemplo, si estás en un boliche y de repente un pinta se hace el vivo y él, con sus amiguitos, te quiere patotear, cuando están por reventarte, de la nada aparece un flaco al que no le cuadra que te vayan a cascar así porque sí. Y él solo caga a palos a la patota. Después se va a la mierda. Por supuesto, vos ni sabes el nombre del tipo que te acaba de salvar el culo.
-Puede ser, ¿y qué? –concedió Machado.
-Que nunca vas a hacer las preguntas que sí hacés con un libro o una película. ¿Quién era el tipo? ¿Por qué rescató al protagonista? El tipo no era nadie y sin embargo ahí estaba. Se metió porque sí y nada más. Machado miró a Vázquez fijamente. -Esos facilismos pasan en la vida real. Y si llegan a pasar en un libro, te apuesto que mandas crucificar al escritor –sentenció Vázquez.

Calificación: Bueno.
Editorial: Trilce.
Colección: Premios Fondos Concursables 2009.
ISBN: 978-9974-32-502-9
102 páginas.

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17 comentarios en “Cementerio Norte, Rodolfo Santullo

  1. Unos apuntes. Rodolfo Santullo también es conocido por cualquiera de los siguientes alias, generados a través de erráticas menciones en la prensa mundial: Roberto Santullo, Rodolfo Santillo, Rodrigo Santana, Romero Sandino, Ricardo Saint Hoyo y Romualdo Sarlanga. Tememos que lo peor está por venir.

  2. ¿Qué esperabas? ¿Una de una tapada volando al segundo palo con mano cambiada? Esto es un blog de Literatura, querido…

    PD: Borré todas aquellas fotos de las grandes tapadas. Dejé esas de los goles sólo. Una cuestión de política, ¿vio?
    Ja
    Abrazo grande.

  3. leí esta novela de Rolando Santana y me gustó mucho. Es una buena novela. como narrador siempre pensé lo difícil que resulta tratar ciertos temas o abordar algunos personajes (como los policías, en este caso) y aprendí que se puede, que la idea es saber entrar en la piel que sea. lo aprendí con el amigo Roberto. abrazo

  4. Está buena la lectura de “Cementerio” desde la creación de personajes, pero de todas formas creo que no hay que desestimar la matriz de género, no porque sabemos que Santurxo es un lector asíduo del policial (consta en su autobiografía “Yo, Santisco”), sino porque aparece cierto eje con “enigma” y resolución. Del mismo modo creo que también es interesante señalar una cierta “salida” hacia lo fantástico (tan dosificada como la “ucronía” en “Los últimos días del Graf Spee”), que podría generar una suerte de “realismo tenso”, no del todo reducido a las visiones establecidas de lo real.

  5. Santullo es mejor, rima. Entre él y yo sumaremos equívocos… (los que deben saberlo lo saben)
    Me interesaría leer el libro, veré si lo encuentro por esta zona. Aunque, acoto, me interesa más vivamente aun la lectura de la historieta sobre el Graf Spee, en virtud de que hablo cada tanto de ese barco sin saber casi nada, pero como son brasileros dicen “ah” y después vemos el edificio donde compró Zidane.
    Abrazo, golero.

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