Fantasmas, Paul Auster

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Auster

Azul es un detective privado en Nueva York. Antes trabajaba con Castaño, que fue quien le enseñó casi todo del negocio, pero ya no, ahora Castaño vive su feliz retiro en zonas más tropicales. Un día Azul es visitado por Blanco, quien le pide que siga a Negro, que lo vigile durante un plazo de tiempo indeterminado. Blanco renta un apartamento frente al edificio de Negro para que Azul viva allí hasta que se termine el trabajo. Azul acepta. Y así empieza Fantasmas, la segunda novela breve que integra la Trilogía de Nueva York. Hace algo así como un mes leí la primera, La ciudad de cristal, mi reseña está ahí, prolijamente archivada. No puedo decir que Fantasmas me haya dejado buen sabor de boca. Me lo habían advertido, así que no puede haber reproche. De nuevo hay engaños y disfraces, quietud enfermiza y una trama que no es trama, disquisiciones laterales –que ahora que lo pienso me parecen lo mejor del libro- en las que Auster nos habla de Thoreau, de Whitman y de Hawthorne, nos vuelve a contar el argumento de Wakefield –al que luego volvería en La música del azar-, y de paso nos arruina la posibilidad de ver una película de detectives con Robert Mitchum titulada Retorno al pasado, mientras nos cuenta de la trágica existencia de John y Washington Roebling –padre e hijo- y del rol que jugaron en la construcción del puente de Brooklyn. Todo esto, que al fin y al cabo es paja y no viene a cuento si es que uno no le pone muchas ganas al asunto, acaba por ser entretenido. Pero el caso de Azul, Blanco y Negro siempre está rozando el tedio, rozando esa zona limítrofe que hace que un lector suelte el libro sin que le importe soltarlo. Creo que incluso Fantasmas me aburrió más que La ciudad de cristal. Esto de que los personajes no tengan siquiera nombres no ayuda. A lo largo de toda la novela –que es brevísima, por suerte- tuve la sensación de que Auster estaba queriendo decir otra cosa, que toda la historia remitía a otros significados, a veces más obvios, a veces más ocultos. Una historia tras una cortina sin que a este lector le preocupe en lo más mínimo correr esa cortina. La cita que transcribo la elegí por más de un motivo, pero me los guardo:

Es bastante extraño, estar vivo sólo a medias en el mejor de los casos, ver el mundo sólo a través de las palabras, vivir sólo a través de las vidas de otros. Pero si el libro fuera interesante quizá no sería tan malo. Podría dejarse atrapar en la historia, por así decirlo, y poco a poco empezaría a olvidarse de sí mismo. Pero ese libro no le ofrece nada.

Calificación: Regular
Título original: Ghosts (1986)
Editorial Anagrama, 1996
Traducción: Maribel De Juan
ISBN: 978-84-339-7329-0

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12 comentarios en “Fantasmas, Paul Auster

  1. Imponente la cita, Leo.
    Me pasó lo mismo que a vos, fue la parte de la trilogía que me dejó más insatisfecho. Es interesante -y ya lo dijeron antes, pero quiero reiterarlo- cómo Auster supo disociarse de esa literatura lúdica para procurar asir el alma de sus historias. Sin embargo, se nota que ese esquema le resulta particularmente atractivo. “Viajes por el scriptorium”, una de sus últimas novelas, lo comprueba.
    Veremos qué te parece “La habitación cerrada”. Yo cierro el pico y espero.

    1. Yo sé que soy un ingenuo -incurable, además- pero voy a leer La habitación cerrada con toda la ilusión del mundo. A mí Auster me cae bien, no me molesta ni su fama ni su éxito, como si le molesta a otra gente que anda por ahí, rasgándose las vestiduras por considerarlo un escritor menor. ¿Y qué si lo es? A mí me provoca simpatía, excepto cuando me aburre… ahí sí lo quiero acogotar.

  2. Cito: “La cita que transcribo la elegí por más de un motivo, pero me los guardo”… Sólo porque hace un rato me llamó un tal Mr. Brown, que vive al norte de Brasil o en las Guyanas (no me acuerdo bien porque me entreveró con la explicación y hablaba en un inglés muy veloz) y que tenía ganas de conocerte. Me pidió tu teléfono. ¿Qué hago? ¿Se lo doy? Avisame pronto que no quiero que me despierte de nuevo.
    Abrazo.

  3. Bueno, pensé lo mismo que IFDP.
    A lo mejor la última de la trilogía vuelve sobre algunos puntos que hacen que las otras dos, regulares (no las leí, hablo porque es gratis), resulten ser parte indispensable y perfectamente acabadas en la tercera…
    suerte, Leo, en la empresa.

  4. Creo que sobre gustos no hay nada escrito, y bien como a uds no les pudo gustar, a mi si me gusto. Considere muy interesante el cuestionamiento de la identidad y la realidad que plantea en la ciudad de cristal y en fantasma, me parece elegante la forma en que logra plantear tesis sobre el quijote, el origen de sus palabras y su funcion dentro de la teoria de la comunicacion sin salirse de la trama.
    Por ultimo, “cranear” un poco lo que el escritor transmite a través de la psicologia de los personajes, es un esfuerzo que como lector hay que hacer. Sino te gustan lecturas un poco mas densas en su significancia, o con un final ambiguo…bueno, Papelucho o harry potter son una buena alternativa.
    Saludos.

    1. Dominico.
      ¿”sobre gustos no hay nada escrito”? Casi no se escribe sobre otra cosa, y este blog en buena parte es prueba de ello. Celebro que te haya gustado el libro. No celebro tanto que sutilmente deslices la idea de que la reseña revela un lector afecto a la levedad y la insignificancia. Pero bueno… ya está dicho.
      Hasta luego.

  5. Dios, ¡cómo me aburrió ésta historia! A través de toda mi lectura, el pensamiento de “el final hará que todo valga la pena” me dio esperanza, pero resulta que tiene un final más monótono que cualquier otra parte del relato. En verdad odié cómo Paul Auster termina “no contando” el final, igual que en “Ciudad de Cristal”, lo odié con todas mis fuerzas. Paul, si vas a hacer que todos imaginemos el final, ¿para qué aburrirnos durante tantas páginas? Odio que el desenlace quede cortado a consideración del lector.

    Me gustaron mucho tus comentarios sobre “Fantasmas”, comparto aquello de que hay partes que no son más que paja. En verdad me desilusionó mucho Paul Auster, espero que “La Habitación Cerrada” me deje con un mejor sabor de boca. Saludos.

  6. Me parece una novela q comienza con un fuerte colorido digamos tipo óleo y durante su transcurso empalidece y se desvanece en una acuarela de bordes indefinidos, imprecisos y eso quizás sea lo q le da el nombre: fantasmas. No queda nada….sólo fantasmas.

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