Un año pésimo, John Fante

***
Fante

Dominic Molise, de 17 años, bajito, pecoso y orejón, tiene un sueño: ser jugador de las grandes ligas de baseball. Su meta son los Cubs de Chicago, aunque vive en Roper, Colorado, y es hijo de un pobre albañil, desempleado hace seis meses. Dom tiene un arma secreta, su brazo izquierdo: El Brazo, así lo llama él. Dom mantiene su brazo empapado en hediondo linimento durante todo el invierno para protegerlo porque El Brazo es su futuro, su salvación y la de su familia. O al menos así lo ve él. Lo que hace Fante en Un año pésimo es tomar de nuevo la historia de la familia de inmigrantes italianos llegados a América, otorgar la voz narrativa al hijo mayor, que no se siente un macarroni, sino un auténtico estadounidense, con todo su derecho a soñar con la oportunidad de alcanzar la gloria, y dejar andar la novela. Si en Espera a la primavera, Bandini, el chico se llamaba Arturo Bandini y elegía el camino de la literatura para depositar en él las esperanzas, Molise es un alter-ego de Bandini que en algún punto del camino tomó un desvío. Así, esta novela parece una variación de aquella, como si sobre un estándar ya fijado, Fante probase un par de cambios en el transcurrir de la melodía. Y el resultado es grato. Hay mucho buen humor en esta breve novela, una mirada cómica que, no obstante, nunca es de burla. Creo que Fante logra esto a través de la capacidad del narrador de tomarse tan en serio, a veces, que acaba por ser ridículo, pero sin perder jamás su humanidad en el proceso. Es como si Fante dijera: “Sí, las cosas estaban mal, plena crisis económica, desempleo por todos lados, una auténtica mierda, bah… ¿qué le quedaba a esta gente? ¿Qué le quedaba a un chico que daba sus primeros tres pasos en el mundo? Le quedaba la fe en un futuro iluminado”. Lo mejor del libro: las estupendas apariciones de la abuela, la relación de Dominic con su padre y el episodio final de la hormigonera.

Elijo esta cita porque realmente me resulta enternecedora. La situación es esta. Dominic y August duermen en la misma cama. Dom llega a acostarse y Augie ya está dormido hace rato. Dom da un par de vueltas en la cama y cuando mete la mano bajo su almohada descubre sin querer un sobre. Al ver lo que contiene se sorprende: son fotos de Carole Lombard –actriz dela primera época de Hollywood, muy bella, murió muy joven-. Ella en traje de baño, ella vestida de mil formas diferentes. Así continúa:

Algunas fotos estaban firmadas por él mismo. “Para mi querido August, con adoración. Carole.” “Para August, con amor imperecedero. Carole.” “Para August, con el recuerdo de las apasionadas noches de Malibú. Carole.” “Querido Augusto: haz conmigo lo que quieras. Soy tuya en cuerpo y alma. Carole.”

En teoría hay que reírse de estas cosas, ya que te hacen quedar como un tonto. Miré a mi hermano, vi su boca abierta, el vaho que formaba su aliento al salir al aire helado. Aquellos autógrafos no me parecían divertidos. August había escrito en ellos cosas trises, cosas íntimas, demasiado sagradas para que las viera nadie. Tenía quince años y yo estaba acostumbrado a tratarlo como si sólo tuviera cinco o seis. Y sin embargo, allí estaba, con sólo dos años menos que yo, soñando con Carole Lombard con la misma intensidad con que yo soñaba con el béisbol. Desbordante de ternura, me incliné sobre él y besé su fría frente. Guardé las fotos en el sobre y volví a meterlo bajo la almohada.

Calificación: Bueno
Editorial: Editorial Anagrama, 2005.
Título Original: Was a bad year, 1933.
Traducción: Antonio Prometeo-Moya
ISBN: 84-339-7072-0

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2 comentarios en “Un año pésimo, John Fante

  1. es muy buena la cita, sí, Leo..
    ¿No te parece que hubiera sido mejor la traducción del título por “1933 fue un mal año”?…
    Yo no leí esta novela, pero la tengo como una de las posibilidades para seguir con Fante, después de haber leído “La hermandad de la uva”, donde el humor o el mismo grotesco, para retomar algo que apuntás en tu comentario, me resultaron un poco forzados, salvo en el comienzo, cuando se describe lo que acontece a partir de la paliza que el padre le da a la madre. “La hermandad de la uva” valdría de por sí con la sola exposición del hijo (uno de los hermanos de Dominic Molise) que tiene que construir el ahumadero con su anciano padre albañil.
    Un abrazo.

  2. Muy buena reseña y mejor el parrafo citado. Fante es un grande, admirado como se sabe por Hank y descubierto por él para el “gran público” aunque para entonces ya había sido guionista en Hollywood,pero desdeñado por la crítica literaria. En sus novelas hay mucho de autobiografico como también sucede con la literatura de su acólito, donde es eterna la discusión entre que es biografía pura y que es ficción,( discusión que el mismo Bukowsky se encargó de fomentar).Todo esto se puede leer en forma sintética en el prologo de “preguntale al polvo” escrito por Bukowsky.
    Como se sabe, el lector se lee a sí mismo en lo que lee y esto fue lo que le pasó en forma inmediata a Hank con Fante, lo que creo que ya es suficiente como para leer la obra de Fante. No leí el libro reseñado, aunque por la perla extraída, no va a pasar mucho tiempo sin que lo haga.Saluti.

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