Sí, Thomas Bernhard

Bernhard
****

El narrador de esta novela tiene los nervios destrozados. Un solo párrafo que se extiende durante 123 páginas da cuenta de ello. El hombre escribe y su discurso crece y se enrosca como la tira de papel interminable que sale de una infernal máquina registradora. El neurótico narrador busca entre las palabras su salvación o, al menos, comprender. El lector, en tanto, es invitado a participar del torrente de pensamientos, ideas, temores y especulaciones, la retrospectiva de unas pocas semanas, de unos cuantos años, de toda una vida. No es una invitación muy insistente, hay que decirlo, porque el narrador parecería decir: “si quieren, pasen y vean, pero sólo si no van a estorbarme, de otro modo, váyanse, yo estoy en medio de algo importante”. Y uno se va o se queda, pero mientras el discurso sigue avanzando, indetenible.

En efecto, creo que estuve a punto de abandonar el libro a la quinta o sexta página. Farragoso, redundante, errático. Pero no lo abandoné, porque a pesar de la curiosa construcción de las frases y de que la ausencia de puntos y aparte le daba a todas las páginas una impresión sólida, el carácter del narrador –y por lo tanto, la novela entera- comenzó a volverse sumamente interesante para mí. Vean una muestra del estilo:

en ese tiempo paseé con ella más a menudo y más tiempo que con cualquier otra persona, y con ninguna otra he hablado nunca sobre todo lo imaginable con mayor intensidad y, por tanto, disposición para comprender y, por tanto, he podido pensar con mayor intensidad y disposición para comprender sobre todo lo imaginable, y nadie me ha dejado nunca mirar dentro de sí más profundamente y a nadie he dejado mirar nunca dentro de mí más profunda y desconsideradamente y cada vez más desconsiderada y profundamente.

El narrador se refiere aquí a la Persa. Conoció a esa mujer en la casa de Moritz, a quien podríamos llamar “su único amigo en el mundo”, aunque decir “amigo” sea decir demasiado, en este caso. La Persa había llegado allí junto a su compañero, el Suizo, porque le habían comprado un terreno (los caracteres de Moritz, el Suizo y la Persa, incluso el de la dueña de la fonda, están notablemente dibujados, con mano maestra). Quizá no sea conveniente hablar más, sólo diré que de algún modo la Persa y el narrador se encuentran como pueden encontrarse en la superficie del mar dos personas que están a punto de ahogarse. Por un momento ambos creen que el otro es su salvación, y esa creencia ya los aleja de la desesperación que sentían hasta entonces. Pasado un tiempo se descubre la verdad, que sólo son dos personas en situaciones similares y que haberse encontrado no les impedirá acabar ahogándose.

Cuando terminé de leer la novela me quedó esta duda sonando en la cabeza, como un insecto que se da una y otra vez contra el cristal de una lamparita apagada pero todavía caliente, en una noche de verano: ¿es peor aceptar que una vida no tiene sentido, y aún así vivirla, o descubrir cuando ya es demasiado tarde que el propósito de esa vida estuvo siempre totalmente errado?

Cierro el comentario con una cita que los ayudará todavía más a hacerse una idea del narrador de “Sí”:

Una persona así, que todo lo percibe y todo lo ve y todo lo observa, y eso de forma ininterrumpida, no es apreciada, sino más bien temida y las gentes recelan siempre de una persona así, porque una persona así es una persona peligrosa y las personas peligrosas no son sólo temidas sino también odiadas y, en tal medida, tengo que calificarme también de persona odiada.

Calificación: Muy bueno.
Título original: Ja (1978).
Traducción: Miguel Sáenz.
Editorial Anagrama, Barcelona.
Tecrera edición, 1981.
ISBN: 84-339-3008-7

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s