La vida nueva, Dante Alighieri

Alighieri
La vita nuova

Dante no sería Dante sólo por este libro. Apenas habría llegado al plano de Guinizzelli o Cavalcanti, y el Dolce Stil Nuovo no habría pasado de una variación más de la lírica trovadoresca. Pero claro, se trata de un Dante de veinte y poquitos, enamorado hasta el tuétano del propio sentimiento amoroso y consciente de sus limitaciones a la hora de escribir poesía con el tan loable fin de amar a través de ella.

Recuerdo que en su extensísimo Diccionario de términos literarios, Demetrio Estébanez Calderón culmina la primera de las definiciones de soneto con algo parecido a esto: “…las cuartetas funcionan como planteamiento del tema, que se resuelve en los tercetos. Así lo configuraron Dante y Petrarca en la Edad Media.” Y leyendo La Vida Nueva es imposible no acordar con el catedrático español. Razones: la obra está llena de poemas, en su mayoría sonetos, todos comentados y de alguna manera explicados a los efectos de que cualquier lector neófito llegue al eje temático (Beatriz, claro) de la composición sin dificultades. A modo de ilustración de esto último:

Todo en cuanto a mi mente da dolor
muere al veros, mi bien, sea lo que fuera;
mas si os estoy al lado dice Amor:
“Huye si perecer no te pluguiera”.

Al rostro asoma luego en el color
el corazón que apoyo hallar quisiera,
y tal es la embriaguez del gran temblor
que las piedras parecen gritar: “muera”.

Gran pecado comete quien me trata
tan mal, que viendo mi alma atribulada,
no muestra que se duele de mi suerte

con la piedad que vuestra burla mata,
y a la cual mueve la muerta mirada
de estos mis ojos que desean muerte.

Este soneto se divide en dos partes: en la primera digo la razón por la cual no debo ir al lado de mi dama; en la segunda digo lo que me sucede por ir a su lado; y comienza esta parte en: Mas si os estoy al lado. Y esta parte se divide, además, en cinco, conforme a cinco diversas narraciones; en la primera de las cuales digo lo que Amor, aconsejado por la razón, me dice cuando le estoy cerca; en la segunda manifiesto el estado de mi corazón con el ejemplo del rostro; en la tercera digo hasta qué punto desfallece toda mi seguridad; en la cuarta digo que peca quien no muestra compasión de mí, para que yo tuviese algún consuelo; en la última digo por qué los demás deberían apiadarse ante la lástima que en mis ojos se muestra; lástima destruida, es decir, que tal no aparece a los demás, por las burlas de esta dama que arrastra a semejante ejercicio a quienes tal vez mi lástima verían.

En fin, parafraseando a Les Luthiers, serían sonetos con explicaciones. Este aspecto cambia muchísimo unos pocos años después, ya con Petrarca y su Cancionero para Laura, donde si hay explicaciones, éstas se dan al inicio del soneto, en lo que llamaríamos un título extendido, parecido a alguno de los títulos de sonetos del Siglo de Oro español. Y ya que hablamos de Petrarca, digamos que su Cancionero es ciertamente superior a este de Dante. Si bien ambas obras están dedicadas al amor platónico producido por una mujer algo desdeñosa, el contenido narrativo que Dante le otorga a veces a La Vida Nueva conspira contra su valor estético. En ese sentido, Petrarca aprovecha muy bien el hecho de que su admirado florentino le haya allanado el camino.

El valor histórico de este poemario para la literatura universal, por pertenecer a este autor y por configurar nada menos que la forma del soneto de aquí (1292-93) a la eternidad, me eximen de la obligación de calificarlo.

Sepan disculpar.

Título Original: La Vita Nuova
Traducción: C. Rivas Cherif
Editorial: Plaza y Janés. Barcelona, 1961.

Anuncios

6 comentarios en “La vida nueva, Dante Alighieri

  1. Carissimo Pietro:

    Esto: “El valor histórico de este poemario para la literatura universal, por pertenecer a este autor y por configurar nada menos que la forma del soneto de aquí (1292-93) a la eternidad, me eximen de la obligación de calificarlo”, esto último, digo, en nuestros términos, quiere decir esto otro: *****
    ¿por qué no? Dante anda bastante bien, últimamente. Le va a venir. Parafraseando a otro poeta quasi-ítalo-parlante (“Bambi” Viera), diría: “esssste pibe esss una cosssa de locossss”.
    Abrazos.

  2. Ja, Damián… ¿Te acordás lo que dijo Borges cuando le pidieron por TVE que recomendara algún autor? Él contestó “BUeno… hay un joven Virgilio que promete.”
    Un abrazo a todos.

  3. Bueno… voy a aclarar un punto. Primero que nada gracias por los comentarios. Segundo… en realidad es un libro áspero, oscuro en ciertas partes, no diría impenetrable pero sí que no es de fácil desentrañamiento. Ponerle excelente sería, de mi parte, mentir, porque no sentí eso. Pero ponerle otra cosa sería descalificar la segunda gran obra de uno de los tres o cuatro más importantes de la historia. En otras palabras, no puedo calificarlo. Hay en juego (y miren que lo pensé bastante aunque les parezca mentira) un tema entre ético y estético, pero la pregunta es: ¿lo recomendaría? La respuesta sería (y que no se malinterprete comop algo “exclusivista”, por favor, lejos de eso): sólo a la gente que yo creyera que tiene las herramientas para penetrar en esa selva. O sea, tal vez sólo a ustedes, catadores, y como algo más si se quiere relacionado al trabajo que al placer. ¿Se entiende mi conflicto? Es como si alguien pusiera: “Rinconete y Cortadillo” ***…

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s