Bajo las estrellas de otoño, Knut Hamsun

Hamsun
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Releo esta novela del escritor noruego cinco años después de que su primera lectura me hubiera dejado satisfecho, creo que hasta feliz, pero sin que pudiera dejar en mi memoria más que un par de imágenes bastante insuficientes sobre su argumento. Primero la llegada de un vagabundo de mediana edad a una casa señorial en medio del campo. Luego un cierto amor idílico… y más tarde el vagabundo colocando un sistema de agua corriente y las criadas agradecidas por no tener que transportar más el agua del pozo a la casa en los duros inviernos.
Después de la relectura, me veo en la situación de admitir que la impresión es la misma, pero no menos intensa. Y esto tiene que ver con el tratamiento de la historia o, por decirlo de otra forma, la direccionalidad del argumento. “Bajo las estrellas de otoño” es una novela que es la novela de una búsqueda. Un vagabundo, el narrador, llega de improviso a cada casa, se presenta, pide trabajo por una temporada y se marcha. No hay exactamente nada que tense el relato, no hay una complicación al menos visible o importante sobre la superficie de los hechos. Sí podemos calcular algo si nos interrogamos acerca de dónde procede el personaje, de qué está constituído el misterio de su pasado. Se nos dicen pocas cosas al respecto. Fue un hombre de dinero de una familia rica e influyente, pero al que el amor lo lastimó y lo lanzó a un interminable peregrinaje. El vagabundo no busca nada. Acaso encuentre un significado íntimo de la experiencia en el contacto con la Naturaleza. Y en este sentido gran parte de la novela recuerda la herencia romántica no sólo del panteísmo, sino esa parte del Romanticismo que predicaba que el verdadero signo de las cosas, de la Vida, estaba cifrado en el lenguaje de la Naturaleza. De ahí que sea importante para el protagonista el tránsito permanente. No niega el trabajo y su dignificación, el hecho de que el trabajo lo haga entrar en el ritmo elemental de los hombres y las mujeres, pero elige el movimiento que lo arranque de las certidumbres de la vida gregaria: “Prefería errar a la ventura y ser dueño de mí; hacer el trabajo que casualmente se presentase, dormir a la luz de las estrellas y ser para mí mismo un motivo de sorpresas”… Por todo lo anterior, no es difícil pensar por qué era uno de los autores favoritos de Juan José Morosoli.
A lo que voy… “Bajo las estrellas de otoño” se desmarca de la recurrente estructura narrativa de introducción-complicación-desarrollo-resolución, y hay en eso un logro notable en la representación. Es la vida tal cual es, fuera de modelos representativos. Hamsun hace un corte, una sección de la vida mostrando episodios que no apuntan a un sentido específico. Quizás porque la vida misma no puede ser vista como un continuo de situaciones que apuntan a un determinado significado. Si las cosas simplemente suceden y las causas son en última instancia indescifrables, el vagabundo es quien está más expuesto al azar, a la sujeción de lo que pueda ocurrir, y la vida, al final, algo sobre lo que no se puede asegurar mucho, tal como me sucedió a mí con esta hermosa novela.
“Bajo las estrellas de otoño”, publicada originalmente en 1906, pertenece a una serie de tres novelas conocida como la “Trilogía del vagabundo”. Las otras dos novelas son “Un vagabundo toca con sordina” y “La última alegría”.

En los últimos dieciocho años he raído los fondillos de mis pantalones sobre los asientos de los cafés, y he devuelto un tenedor al camarero, cuando no estaba limpio. En cambio aquí, en casa de la vieja Gunhild, no lo devuelvo… ‘¿Has visto a Grindhusen?’, me digo a mí mismo. Cuando enciende la pipa, Grindhusen deja arder la cerilla hasta el fin, sin quemarse los dedos endurecidos. He observado que una mosca se paseaba por su mano, pero Grindhusen la dejaba caminar; acaso no la sentía… Así debe conducirse un hombre con las moscas.

Calificación: Muy bueno

Título original: Under Høstjærnen
Traducción: F.C.
Editorial: José Janés Editor (colección ‘Manantial que no cesa’), Barcelona, 1947 (*).

(*) Las tapas de la colección “Manantial que no cesa” carecen de ilustraciones o leyendas, sólo figura el logotipo de la colección. Por eso, para ilustrar mejor el post, preferí incluir la imagen de la edición de la “Trilogía del vagabundo” publicada en Alfaguara (ni siquiera conseguí en Google alguna tapa de edición noruega).

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4 comentarios en “Bajo las estrellas de otoño, Knut Hamsun

  1. Damián:

    Esa sensación de un argumento turbio me ocurrió con la lectura de “Pan”. Si tuviera que contar su argumento ahora mismo, no sabría qué decir.
    Creo que “Hambre” es una novela más sostenida, más clarificada, ¿no? ¿De ahí su reconocimiento?
    Un abrazo.

  2. Hamsun es uno de los pocos verdaderamente fuera de serie. Lo leí a los 15 años, y 50 años despues busco sus libros y encuentro la misma fuerza, la misma profundidad con que describe a los personajes, a quienen veo en cada ciudad en que he estado. No tengo cultura como para decir que es el mejor escritor, pero entre Hamsun, Yutang y Amado, cada uno en su estilo y visión propias, no he encontrado otro autor que cause la impresion profunda de encontrar alguien que habla y piensa como me gustaría hacerlo a mi.
    Solamente “Cocorí” y “El Principito” pueden superarlo en pureza espiritual.

  3. Leí esta novela hace cerca de 40 años y …Je je je! Me encantaba cuando salía al bosque y miraba las estrellas…Realmente esa sensación ha estado conmigo toda mi vida.

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