La piedra lunar, Wilkie Collins

*****
Collins

Esta novela es excepcional sobre todo por dos motivos. Comenzaré por el primero: la intriga. El diamante que da título a la obra es una milenaria joya hindú robada por un desalmado inglés a principios del Siglo XIX y legada después de su muerte a su sobrina, Miss Raquel Verinder. El encargado de efectuar la entrega es Franklin Blake, un primo con el que hace mucho no se ve pero del que se enamora. Franklin debe entregarla en la noche del cumpleaños de Raquel, pero sospechosamente aparecen en el camino tres hindúes haciendo malabares y media docena de otros personajes ciertamente imperdibles. Todo esto se narra en cien páginas, y es que la cosa recién empieza.Faltan varios centenares más, con letra apretada.

El otro elemento que hace de esta novela una obra maestra (no lo digo yo, el prólogo dice que Borges lo dijo) es la pluralidad de narradores internos impecablemente delineados, cada uno con su propio destaque en la acción y con su toque de excentricidad correspondiente. El mayordomo Betteredge, por ejemplo, para todas y cada una de las preguntas importantes de la vida encuentra una respuesta en su amado Robinson Crusoe, del que ya no puede decir cuántas lecturas lleva. Veamos la reflexión de este mayordomo sobre las clases acomodadas de la Inglaterra victoriana:

En general, las gentes de abolengo encuentran ante sí una roca molesta…, la roca de la pereza. Pasándose la vida como se la pasan, curioseando en torno con el propósito de hallar alguna cosa en que emplear sus energías, extraño es comprobar cómo –sobre todo cuando sus inclinaciones son de la índole de esas que se han dado en llamar intelectuales- entréganse frecuentemente, a ciegas y al azar, a alguna miserable ocupación. De cada diez personas en tal situación, nueve se dedican a atormentar a un semejante o a estropear algo, creyendo todo el tiempo, firmemente, que están enriqueciendo su mente, cuando lo cierto es que no han hecho más que traer el desorden a la casa. He visto a algunas (damas también, lamento tener que decirlo) salir todos los días con una caja de píldoras vacía con el fin de cazar lagartijas acuáticas, escarabajos, arañas y ranas y regresar luego a sus casas, para atravesar con alfileres a esos pobres seres indefensos o cortarlos sin el menor remordimiento en pequeños trozos.

Miss Clack, en cambio, tiene como lecturas favoritas esos folletines religiosos plagados de biografías de santos y devotos. Cada vez que intuye que alguien necesita su ayuda (que es más bien nunca), Miss Clack llena los recintos de su casa con folletines escondidos de manera que han de ser encontrados como por milagro.

Destaco también al Inspector Cuff, imprescindible para la dilucidación de la verdad, un hombre serio y apasionado por las rosas, capaz de jugarse la vida en una persecución y de discutir sobre injertos al mismo tiempo.

Pero para no seguir siendo  injustos con otros personajes (fácilmente podría nombrar seis o siete más que están impecables, todos con algo de humor para dejarnos), dejo por aquí. Parafraseando al argentino cuando criticó cierto libro, pero ciertamente al revés, lo mejor de esta novela es que, por suerte, es larga.

Y al terminar, esa doble sensación: placer y dolor, dolor y placer… Alguien citado por Gonzalo Torrente Ballester dijo que daría cualquier cosa por poder leer el Quijote de nuevo por primera vez. Comparto totalmente el pensamiento en relación a esta otra gran novela.

Calificación: Excelente

Título original: The Moonstone
Traducción: Horacio Laurora
Editorial: Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1979


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3 comentarios en “La piedra lunar, Wilkie Collins

  1. Las constantes referencias que hace el mayordomo tomando el Robinson Crusoe, es una estrategia discursiva de Wilkie Collins para burlarse de este libro de Daniel Defoe. Libro que le parecía patético, además de ser una engañifa al lector, por lo que pone en boca de este personaje tan patético las citas como proverbios sacadas del Robinson Crusoe.

  2. Para mí es un *****, también.
    Y también pienso en lo hermoso que podría ser leerla por primera vez, como decís al final del comentario, que es muy bueno.
    Me encanta de esta novela, entre muchas otras cosas, la aparición del Sargento Cuff… Un típico lunático inglés… Bueno, toda ella está llena de lunáticos… Un abrazo, Pedro…

    PD: después tendría que contar por qué demoré todo un verano en leer el primer tomo (de la edición de Hyspamérica dirigida por Borges), y un par de años más en leer el segundo tomo. Con lo que la extensión de la obra a mí se me hizo sideral.

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