Recuerdos, Woody Allen

*****
Allen

Más allá de su obvia referencia u homenaje a “Ocho y medio”, de Federico Fellini, más allá de repetir muchas preocupaciones o recursos de otras de sus películas, “Stardust memories” es quizás una de mis dos o tres películas favoritas de Woody Allen. Con toda probabilidad, eso sí, la que llevo más en el corazón.
“Recuerdos” se llama la versión en español del guión editada por Tusquets, y, con muy leves variantes que no afectan para nada el resultado final, reproduce fielmente lo que después será la película, estrenada en 1980.
Luego de sus primeras películas cómicas (“Bananas”, “El dormilón”…) o de aquellas en las que la influencia de Bergman era notoria (“La otra mujer”, “Interiores”… de hecho trabaja en ellas con el director de fotografía de Bergman), “Recuerdos” toca un tema recurrente en el arte, el del creador que se ve a sí mismo, no sólo como artista, sino como hombre, en el medio de su vida, con un ojo puesto en la fertilidad de lo creado y con el otro en la angustia por la proximidad de la muerte. Pero bueno, el estrábico era Jean-Paul Sarte, no este petizo pecoso y de anteojos de gruesa armazón nacido en Brooklyn bajo el nombre de Allen Konigsberg. “Recuerdos” representa “en el medio del camino de su vida” la síntesis de la creación de Woody Allen. La tesis puede ser la muerte, la antítesis el humor. O al revés. No importa. Todo termina pareciendo un chiste de Sandy Bates, el protagonista de este guión que interpretará el propio Allen.
Presionado por sus productores y por un bloqueo creativo, Bates acepta la sugerencia de tomarse un fin de semana asistiendo a un homenaje a su propia figura en el Sur. Bates acaba de terminar (o está en eso) una relación dificultosa con una actriz (Dorrie, encarnada por Charlotte Rampling), y el viaje le viene bien para encontrarse con Isobel, su amante francesa. El asunto es que al llegar al pueblo donde se realizan las jornadas de homenaje, Bates se embarca en la nave de los locos. El grotesco, la galería de personajes estrafalarios y desquiciados que lo rodean y le expresan su admiración, siempre sin caer en lo fácil que ofrece el grotesco, sorprenden una y otra vez el lector. Uno no sabe qué se va a encontrar en la página siguiente (si es que no vio la película); están los diálogos agudos, los flirteos, las escenas poéticas, la escenas desopilantes, pero también la complejidad de un relato que se desdobla y hace partícipe al lector de un mundo por fuera de lo verosímil o lo inverosímil, o, como en el cine de Fellini, de una realidad que no se puede explicar sino a través de sus propias ensoñaciones… Una cosa es segura: en mi caso, siempre regreso a ciertas escenas, siempre atesoro ciertos diálogos de esta película, porque son un ejemplo de reflexión sobre la condición del creador difíciles de igualar. Y porque Woody Allen logra lo que muy pocos, que el peso que debemos llevar se vuelva un poco más liviano.

Exterior. Bosque. Noche.
Sandy corre entre los arbustos. Al fondo se hallan los fanáticos de los Ovnis. Sandy está de pie y llama a alguien que tiene delante.

SANDY: ¡Un momento! ¡No se vaya! Quiero hacerle unas preguntas.
La voz de Og, el portavoz de los marcianos, resuena con un eco metálico.
OG: No podemos respirar tu aire.
SANDY: Ya, y al paso que vamos, nosotros tampoco. Escuchad, amigos, decidme, ¿por qué sufren tanto los humanos?
Una luz intensa. Un grupo de marcianos con trajes espaciales. Og se halla en medio de ellos.
OG: Eso no se puede contestar.
SANDY (off): ¿Existe Dios?
OG: Esas preguntas son inoportunas.
SANDY: Mira, la cuestión esencial es esta. Si nada perdura, ¿por qué me molesto en hacer películas, o lo que sea, para qué?
OG: Nos gustan tus películas. Sobre todo las primeras, las cómicas.
SANDY: Pero la condición humana es tan desalentadora.
OG (off): También tiene momentos agradables.
SANDY: Sí, con Dorrie.
OG: Eso es. Y con Isobel. Sé sincero.
SANDY: ¿Prefieres a Isobel?
OG: No hay comparación. Es una mujer madura.
SANDY: ¿Una mujer madura? ¿Qué-qué eres tú? ¿Mi rabino?
OG: Oye, mira, soy un ser superinteligente. Según las normas de la Tierra , tengo un CI de 1600 y no logro entender qué esperabas de tu relación con Dorrie.
SANDY (off): Yo la quería.
OG: Sí, lo sé, y dos días al mes era la mujer más excitante del mundo, pero el resto del tiempo una calamidad. Por el contrario, Isobel es alguien con quien puedes contar.
SANDY: Pero, ¿no debería yo dejar el cine y hacer algo, algo útil, como-como ayudar a los ciegos, o convertirme en misionero, o algo por el estilo?
OG (off): Déjame decirte que no das el tipo de misionero. No durarías mucho. Y he de añadir que tampoco eres Superman, eres un comediante. ¿Quieres prestarle un auténtico servicio a la humanidad? Cuenta chistes más graciosos.
SANDY: Sí, pero yo-yo yo tengo que encontrar un significado.
La luz se extingue. El viento despeina a Sandy.

Calificación: Excelente

Título original: Stardust memories
Editorial: Tusquets, Barcelona, 2000
Traducción: José Luis Guarner
ISBN: 84-8310-699-X

Anuncios

2 comentarios en “Recuerdos, Woody Allen

  1. Ya sea por la aparición de alguien de otro planeta o por la comicidad del diálogo, me gustó mucho la cita.
    Lamento no conocer mucho de este fundamental del cine, pero las pocas películas que le vi siempre me agradaron.
    Linda reseña.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s