Otros colores, Orhan Pamuk

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Pamuk

Este no es un libro en el que descubrimos solamente una bella escritura, un poder de comunicación importante. Tampoco es sólo el reflejo de un hombre erudito, imaginativo, sensible y agudo. Es, por si los atributos anteriores no fueran suficientes, el libro de un hombre apasionado, pero apasionado hasta lo último con el mundo en el que le tocó vivir, haciendo uso de todas las opciones para escribir con lucidez y con un poder de entrega que contagia al lector.
“Otros colores” es una serie de ensayos, artículos y hasta apuntes personales, cercanos a la intimidad, del Premio Nobel (2006) turco Orhan Pamuk. Si bien la procedencia de los textos es diferente, el excelente nivel del libro está sostenido por el hecho de que la mirada del autor sobre las cosas, desde las más graves hasta las más cotidianas, es tan poderosa que deja al lector sumido en la placidez de la contemplación. Pero es una placidez que poco tiene de la novedad de estar leyendo a un autor de otra parte del planeta. Por el contrario. Incluso decir que Pamuk es un autor que logra ser “universal” parece una villanía. Sus preocupaciones de hombre interesado por su sociedad, su política y su cultura, tan duras como las de quien vive a medio camino entre Oriente y Occidente, logran atrapar al lector más allá de consideraciones del tipo “cultura hegemónica” versus “cultura marginal” (de hecho, al ganar el Nobel habría que revisar a qué bando, si es que de bandos va el asunto, pertenece Pamuk), logran atrapar al lector por la densidad de su detallismo. Pamuk es un verdadero maestro del detalle, tal como él sostiene de los artistas de cuadros de reducido tamaño que analiza en la sección Cuadros y textos.
Esa pasión y esa inclinación por el detallismo es lo que les da hondura vital a todos estos textos en cualesquiera de las secciones. En Vivir y preocuparse, es la relación entre el autor y su hija Rüya, explorada en una salida a la playa, o la contemplación en medio de la madrugada del triciclo de la niña, abandonado en un solitario pasillo de la casa. Incluso, la sección se cierra con dos magistrales crónicas sobre los últimos terremotos en las cercanías de Estambul: “Terremoto” y “Preocupación por el terremoto de Estambul”. En ambas el dolor de tanta desgracia aparece apuntalado por el ojo de Pamuk, que sabe encontrar las mínimas expresiones de la realidad que le dan fuerza al conjunto de una prosa que se extiende y lo abarca todo: diálogos, críticas, reflexiones a vuela pluma, dudas, emociones. En secciones menos intimistas como Libros y lectura o La política, Europa y otros problemas relativos a ser uno mismo, siempre la observación fina termina ejemplificando o sosteniendo las reflexiones más elaboradas. En “Charlas con Arthur Miller”, la llegada del dramaturgo norteamericano a Estambul como protesta por los encarcelamientos de intelectuales, la crítica de la política represiva turca no aparece sólo en las cifras, los comentarios o las conversaciones, sino que se revela en un par de miradas apenas distraídas a través del vidrio de un taxi. Los ejemplos podrían seguir en varios textos antológicos: “Los barberos”, “Bocadillos”, “Mi primer pasaporte y otros viajes por Europa”, “Nueva York, 1985″… Pero baste decir por el momento que Pamuk, con esa rara mezcla entre lo cotidiano y lo más intelectual (?¿), logra conmover y tocar ese lugar de la vida que tan esquivo se hace y tan difícil de nombrar es.

¿Es un defecto ser feliz? Lo he pensado muchas veces. Ahora sigo haciéndolo a menudo. Incluso a veces he dicho que quienes son capaces de ser felices son también malvados y estúpidos. Pero de vez en cuando también he pensado que ser feliz no es un defecto, sino una muestra de inteligencia.
Cuando mi hija Rüya y yo vamos a bañarnos al mar soy el hombre más feliz del mundo. ¿Qué puede pretender de la vida el hombre más feliz del mundo? Seguir siéndolo, por supuesto. Y uno comprende que para conseguirlo debe hacer siempre las mismas cosas. Así que nosotros hacemos siempre lo mismo.

del texto: “Ser feliz”

Calificación: Excelente

Título original: Öteki renkler: Seçme Yazilar ve Bir Hikâye
Editorial: Mondadori, Buenos Aires, 2009
Traducción: Rafael Carpintero Ortega
ISBN: 978-987-658-007-6

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5 comentarios en “Otros colores, Orhan Pamuk

  1. Creo que la disquisición sobre lo central y lo marginal la lancé yo en algún momento. En mi caso, es una política de lectura a la hora de invertir el dinero, uno de esos caprichos que lo guían a uno en su particular pinball. A Pamuk, creo, no se le aplica porque está por encima de todas esas bobadas. Es un grande y punto.

  2. De todos modos, para seguir hablando de este libro… El tema de Oriente/Occidente aparece tratado y muy bien resuelto en “Otros colores”.

    Aparte: ¡Estamos por llegar a las 10.000 visitas!

  3. Se nota que el tema lo obsesiona. También aparece en los dos libros que reseñé. Debe ser bastante inherente a la identidad turca ese tema de la identidad.
    Sí, vi el contador Geiger. El mundo nos aclama.

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