Lady Susan, Jane Austen

Austen
***

Escrita por una joven de veinte años que comenzaba a hacer sus primeras armas, acaso a modo de ejercicio, esta novela epistolar pertenece al género de libros que se lee de una sentada y con sincero interés.
Lady Susan ha quedado viuda y se muestra desesperada por hallar un nuevo pretendiente que garantice su propio porvenir y el de su hija. Es así que se muda provisoriamente a la casa de su cuñado, el Señor Vernon, y allí se vale de sus atributos físicos y persuasivos para tejer una red invisible donde hombres y mujeres van quedando pegados como moscas. Audaz, magnética, perra, seductora, estratega, Lady Susan domina a capricho el destino de todos los personajes durante la primera mitad de la novela, lo que hace que ante los ojos del lector se convierta en algo parecido a una diosa, titiritera y ventrílocua al mismo tiempo.
Felizmente, esa galería hasta entonces ilusa comienza a manifestar signos de rebeldía, dando inicio a las acciones y giros más sobresalientes de la trama. No quiero agregar más detalles. Diré solamente que basta con que el titiritero se distraiga un momento para que alguna de sus criaturas descubra su propia voz y se atreva a murmurar algo al oído de otra. Pronto el amo se puede ver rodeado por sus propias creaciones, atrapado entre los hilos sueltos de su antiguo reino de marionetas.
La carta entendida como texto propone un tono donde la sinceridad, el eufemismo y la ironía se conjugan en arreglo a las intenciones del escribiente, sus caracteres e intenciones, acentuando la versatilidad del lenguaje. Y es el lenguaje, precisamente, la astucia que asombra en una autora tan joven. A través de una prosa amena, austera pero vital, las psicologías se van delineando de un modo profundo y, lo más importante, verosímil. Pese a lo básico de algunos acontecimientos, ya en esta temprana etapa de escritura Austen confirma el don de una mirada que traspasa la piel y entiende con absoluta naturalidad el alma oculta del ser humano.

Si de algo me enorgullezco es de mi elocuencia. La consideración y el aprecio se consiguen mejor, sin duda, mediante un buen manejo del lenguaje, así como la admiración depende de la belleza.

Los celos lo alteran, cosa que no lamento porque desconozco una mejor forma de suscitar el amor.

Calificación: Bueno.
Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2010
Traducción y prólogo de Eduardo Berti

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Un comentario en “Lady Susan, Jane Austen

  1. Me encantó la reseña. Con una ínfima discrepancia: donde dice: “Felizmente”, pues se trata de un juicio de valor extemporáneo al contexto de la obra. Igualmente, me gustó tanto que lo copié para una de mis publicaciones.

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