El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, Patricio Pron

Pron
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Hace un tiempo tuve la oportunidad de participar de un congreso de narradores jóvenes en Madrid, en el que me encontré con varios escritores que conocía apenas de nombre o, en el mejor de los casos, gracias a cuentos en antologías (como El futuro no es nuestro o Bogotá 39). Con una única excepción –Samanta Scheweblin– ningún libro de estos autores (pese a que muchos de ellos fueron publicados por editoriales tan notorias como Tusquets, Mondadori o Anagrama) ha sido, hasta la fecha, distribuido en Uruguay.

Uno de estos escritores es Patricio Pron, que tuvo la amabilidad de regalarme su último libro, El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, tema de esta reseña. Se trata de una colección de cuentos, de tono y registro variados, aunque el lector reconoce por todas partes ciertos rasgos estilísticos que hacen a la escritura de Pron: una clara herencia Bolañiana (es aludido, por ejemplo, en el cuento “La lección del maestro” –título que, además, es una referencia a Philip Roth), un lenguaje sobrio y preciso, una constante apelación a un humor amargo, muchas veces duro y hasta cruel, y una clara conciencia crítica que parece (como en los cuentos “Es el realismo” y “El estatuto particular”, por ejemplo) devolvernos una imagen desgarrada de esa figura castigada que es el escritor –vapuleada por la industria, por las editoriales, por ese enemigo al que aludía Bolaño en el ensayo “Derivas de la pesada”–, el escritor que persiste, el escritor que sabe que debe escribir incluso en un mundo dominado por los estúpidos. Por momentos, Pron da la impresión de haber escrutado el mundo de las editoriales con un microscopio, descubriendo todos sus reveses, sus miserias, sus malignidades, devolviéndonos el resultado de sus investigaciones con desencanto pero, a la vez, con el gesto (esperanzado en última instancia) de quien construye una bomba casera y la envía por carta.

Hay una inteligencia lúcida y afilada detrás de todos estos cuentos, que esconden trampas y dobleces. “Contribución a un diccionario biográfico del expresionismo”, por ejemplo, puede leerse como la respuesta de Pron a La literatura nazi en América, de Bolaño, como un ejercicio borgeano de cuento/ensayo o como una vasta ucronía de la historia de la literatura, en la que Balduin Bählamm, un autor ficticio (en realidad inventado por el historietista alemán Wilhelm Busch) distorsiona toda la historia “conocida” del expresionismo, Trakl, Benn, Stramm, Kafka y Döblin incluidos, animado por el mismo propósito de Pierre Menard, sólo que buscando escribir el Fausto en lugar del Quijote, palabra por palabra, sin copiar, apelando a la anulación total del azar (es decir, que en esta visión de la historia de la literatura, Borges habría inspirado su cuento en la vida de Bählamm, lo cual distorsiona la perspectiva “francesa” de “Pierre Ménard autor del Quijote”).

Casi todos los cuentos transcurren en Alemania e involucran a la cultura alemana. “Las ideas”, por ejemplo, admite una lectura alegórica en relación a la historia reciente –o no tan reciente– de Alemania; “Una de las últimas cosas que me dijo mi padre” también parece convocar el fantasma del nazismo y esa gran mancha sobre la historia de los pueblos alemanes.

“El mecanismo de la historia”, uno de los mejores trabajos del compilado, está al borde de lo fantástico, en la tensión de un equilibrista a punto de caer: Un hombre llega a un pueblo y sólo consigue como refugio para pasar la noche la bohardilla de una extraña familia; cuando baja a cenar lo obligan a visionar docenas de fotos, esperando que logre reconocer a uno de los fotografiados; años después, en otra ciudad, asiste a una obra de teatro que plantea, de alguna manera, la aparición de ese hombre. Las fronteras entre ficción y realidad se estremecen (aunque no mucho, pero sí lo suficiente) y el narrador del cuento (o el lector, mejor dicho) debe pensar en su papel en los hechos, que permanece en el misterio.

Dedícate a pensar venganzas contra antiguos editores tuyos y críticos. Monta una editorial fantasma, contrata a gente,  sacándola de sus puestos en otras editoriales mucho más importantes prometiéndoles todo lo que te pidan, y luego desaparece dejándolos tirados. O monta una editorial, corrompe a todos los críticos para escribir reseñas elogiosas de los libros que publicas y luego, un par de años después, cuéntalo mencionando todos los nombres. O monta una editorial en la que publiques libros de autores conocidos que acepten publicar con pseudónimo para que la recepción crítica de su obra, que por fuerza será negativa, pueda ser impugnada cuando hagas público el verdadero nombre del autor. O soborna a algún escirtor famoso pero necesitado de dinero para que un libro de otro se publique con su nombre y luego, tras las críticas, que por fuerza serán positivas, cuéntalo. No descartes la violencia física contra ellos aunque peses cincuenta y cinco kilos.

(p. 48-49, “El estatuto particular”)

Calificación:muy bueno
Edición: Literatura Mondadori, Madrid, 2010, 220 págs.
ISBN: 978-84-397-2218-2

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Un comentario en “El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, Patricio Pron

  1. El fragmento de Pron que incluyes es genial. Nada como ver desde adentro toda la farsa (aunque el término correcto sería “mierda”) que está detrás de la farándula literaria y el tira y jala de las editoriales.

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