El despenador, Martín Bentancor

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Bentancor

Este extenso relato que compone el último libro de Martín Bentancor (Los Cerrillos, 1979) es, aparte de una historia de un personaje en particular, la historia del montaje de un mito. Dos profesores de Historia, vinculados ambos a la órbita de la Academia, visitan un bar trayendo una discusión a cuestas: ¿qué se sabe de un tal Juan Álzaga, hijo bastardo de un pro-hombre del Virreinato, que se termina transformando en una bestia negra conocida por los días del Sitio de Montevideo como “El despenador”. Me gustaría detenerme ahora, sin embargo, en estos aspectos que son como el marco del relato. Tanto el título, como el punto de partida histórico y el planteamiento de lo que define al personaje, me parecen absolutamente preciosos. De hecho, revelan también el interés firme que Bentancor tiene por la ficción histórica entre los escritores de su generación, al que habría que sumar al Valentín Trujillo del relato “Dos padres, o tres tumbas”, del libro “Jaula de costillas” (2007)… Y hay otro aspecto que se confirma en “El despenador”: es la “acerada” prosa de Bentancor, que ya podía verse en el cuento “Procesión”, que integraba su homónimo libro anterior. Se trata de una prosa con un ritmo particular, reposado, lleno de incisiones.
Por eso mismo, “El despenador” logra captar rápidamente la atención, y la biografía del protagonista, que se desenvuelve con lentitud por parte del viejo profesor de Historia que la cuenta, entusiasma de veras. El poder de evocación de las campañas de los subordinados riveristas o unitarios entre los que se encuentra Juán Álzaga-El despenador es tan fuerte que uno se queda deseando que eso continúe y que el relato se espese más. Y es justamente esto lo que uno podría reclamarle a este libro: que no continúe, que todo se transforme en un muy buen marco general debido a la prontitud del final, que nos muestra la retirada de la escena del protagonista, mientras los profesores pagan y se van del bar. ¡Pero quién sabe! A lo mejor dentro de un tiempo volvemos a tener noticias del Despenador.

Juan Álzaga integraba la caballería dirigida por el coronel Niceto Vega; una formación compacta que, durante los primeros momentos de la batalla, supo fustigar a las fuerzas federales. La crónica de un soldado rosista, que cayó herido en los primeros momentos del conflicto, es lo que algunos han utilizado como base para solventar la imagen del carnicero Juan Álzaga. Cuenta ese soldado anónimo que cuando la caballería del coronel Niceto Vega se vio rodeada por la carga de Ángel Pacheco, la superioridad numérica se hizo evidente y la posibilidad de una masacre más palpable aún. Los unitarios optaron por una rápida retirada que les permitiera conservar con vida a la mayor cantidad posible de hombres y caballos. La escena que describe el soldado anónimo se produce en ese instante, un mínimo fragmento de tiempo en que el clarín y las voces de los oficiales unitarios ordenan pegar la vuelta y salvar el pellejo. (…) Cuenta ese soldado, cuyo nombre se ha perdido en la noche de los tiempos y en el manoseo amarillento de tantas y tantas páginas de libros de historia, que vio a un salvaje unitario destazando a cuatro soldados federales con la celeridad de una máquina. Lo de la máquina lo pongo yo, no el soldado rosista.

Calificación: Bueno.

Editorial: La Propia Cartonera, Montevideo, 2010.

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5 comentarios en “El despenador, Martín Bentancor

  1. Me pasó precisamente eso. Lo leí anoche de un tirón. Pienso que la prosa es “jogo bonito”, el Barcelona de Cruyff o Guardiola, etc. Y me quedé con ganas. De ahora en adelante, lo buscaré sistemáticamente al cerrillense.

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