Corporación medusa, Nelson Díaz

Díaz
*

A primera vista uno puede pensar que se trata de una novela corta, pero ni eso. Compuesto por algo más de noventa páginas de color azul -sí, azul-, el libro comienza recién en la página diecinueve, después de un combo compuesto por dedicatoria, agradecimientos y una aclaración que el autor califica de “obligatoria”, y que a mi entender no ejerce más que la obligatoriedad de aclarar el muy desagradable rato que nos espera.
El argumento va de un muchacho, Roger, quien recibe algunos sobres sin remitente escritos con un lenguaje donde las oraciones se muerden la cola y los sentidos se tornan difusos aunque cargados de sublimación. Las misivas están firmadas por “La Gran Bestia”, misterioso habitante de Nova, quien va ganando presencia a medida que atiza al personaje mediante esa proclama gradual.  Puede entenderse que los mensajes son una advertencia o una tentativa de desvelar la pura mierda que hace al mundo moderno; ese mundo donde, en palabras del autor, La Corporación -a través de La Cofradía de la Estupidez Universal-, pretende aniquilar a los Perros Terrestres. Y que cada quien interprete lo que se le dé la gana de todo eso.
Este cuasi-cuento-poema-panfleto-recalcitrante-de-mal-gusto ostenta una estructura que al final se siente fragmentaria, laxa, generosa en el tamaño de su topografía y en la extensión de sus márgenes, reservada a pesar de sus intentos presumiblemente iconoclastas; hecha al compás de un latido moribundo que no busca ni pretende más que tirar algunas ideas manidas respecto a la alienación y al desmoronamiento del hombre contemporáneo. Lo paradójico es que ese cometido se lleva a cabo mediante una historia que condesciende ante la idea que pretende abolir, semejante a esos tipos que tan orgullosos consumen las remeras con la estampa del Che, sin sospechar siquiera que están dando de comer al enemigo ideológico número uno del ídolo. En otras palabras: lejos de ser un texto revelador como es su intención, Corporación Medusa adquiere un cariz alienante y se vuelve enemiga de sí misma. Y no únicamente por su incursión nada creativa en tópicos ya transitados por narradores de genio, sino por un deseo solapado de lograrlo mediante una escritura, lisa y llanamente, poco trabajada.
Como objeto el libro es muy lindo, hay que decirlo.

-¿Qué lo irrita Roger?
-La estupidez. O la falta de pensamiento, como escribió Hannah Arendt. Hasta el martes, doctor.

Calificación: malo (malazo)
Editorial Yaugurú, Montevideo, 2007
ISBN: 978-9974-8033-7-4

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8 comentarios en “Corporación medusa, Nelson Díaz

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