El perseguidor, Julio Cortázar

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Cortázar

Esta nouvelle o cuento largo (si lo llamamos relato simplemente, no caeremos en equívocos) de Julio Cortázar (1914 – 1984) narra la historia de Johnny Carter, un maestro del saxo alto y de la movida del jazz en los cincuenta. Su amigo Bruno, un crítico de jazz italiano que conoció en New York (y que es el narrador de la obra), lo va a ver a un hotel de París, que es donde se estaba hospedando en ese momento junto a su esposa Dédée, porque estaba gravemente enfermo. Esta enfermedad va a ser el estado constante de Johnny, porque no es una enfermedad común y corriente, es el leit motiv de la vida del agobiado músico, obsesionado por el tiempo que pasa y que él no puede entender, vaciado y desencantado por la vida, por la imposibilidad de alcanzar ese “algo más” al que todos renunciamos porque no nos arriesgamos a que los demás nos consideren locos. De esta esquizofrenia al abismo sin salida de las drogas y el alcoholismo hay una línea muy delgada, y Johnny rebasa esa línea casi sin darse cuenta. Todos intentan ayudarlo, pero de modos distintos (y con fines distintos). Su esposa Dédée lo hace por amor, su amigo Bruno por una mezcla de amistad e interés por conocer realmente al ser humano del que publicará una biografía exitosísima, pero incorrecta (o incompleta) a los ojos de Johnny; la Marquesa (que luego será simplemente Tica) que es su amante y su mecenas, los músicos, que intentan compadecerlo por la posición que ganarían tocando con él, aunque luego ya no soportarían su locura. Al principio (literalmente) y al final (metafóricamente), solo Bruno podrá ver y entender la verdadera desnudez de Johnny. En resumidas cuentas, esta es la historia de un hombre moderno, de su triste final; pero sobre todo de sus deseos insatisfechos mientras vivía, de ser un “perseguidor” sin tener muy claro qué es lo que se persigue… Relato referencial por momentos, tanto al mundo del Jazz como a la poesía de Dylan Thomas, “El Perseguidor” no permite a ningún lector continuar la lectura al día siguiente…

Te digo que he querido nadar sin agua. Me pareció… pero hay que ser idiota… me pareció que un día iba a encontrar otra cosa. No estaba satisfecho, pensaba que las cosas buenas, el vestido rojo de Lan, y hasta Bee, eran como trampas para ratones, no sé explicarme de otra manera… trampas para que uno se conforme, sabes, para que uno diga que todo está bien. Bruno, yo creo que Lan y el jazz, sí, hasta el Jazz, eran como anuncios en una revista, cosas bonitas para que me quedara conforme como te quedas tú porque tienes París y tu mujer y tu trabajo… yo tenía mi saxo… y mi sexo, como dice el libro. Todo lo que hacía falta. Trampas, querido… porque no puede ser que no haya otra cosa, no puede ser que estemos tan cerca, tan del otro lado de la puerta.

Calificación: Excelente.
Editorial: Alianza, Madrid, 1996.
ISBN: 84-206-4610-5

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11 comentarios en “El perseguidor, Julio Cortázar

  1. “O make me a mask and a wall to shut from your spies…”. Leí esta novelita de Cortázar hace ya muchísimo tiempo, en esta misma edición de Alianza. Me gustó en ese entonces, y me gustó menos luego, en alguna relectura ocasional. Supongo que hay historias y modos de contar a los que el tiempo les sienta un poco mal. De todas maneras intuyo que sigue habiendo cosas en El perseguidor, que me interesan, porque esta historia es, si se la mira en la perspectiva de toda la obra cortazariana, la primera vez que el autor puso al personaje delante de la trama. O sea, en El perseguidor, es más importante la persona a la que le pasan las cosas, que esas cosas. En sus cuentos (sus grandísimos cuentos), el qué parece ser siempre más importante que el quién. Y para terminar, dejo un link a un tema de Charlie Parker, “The old flam”. Enjoy!

  2. Una de mis lecturas preferidas, todavía me emociona. Recuerdo que Onetti relató que había roto un espejo al llegar a la muerte de Bee y no siguió leyendo. Lamentablemente perdí el artículo donde Terenci Moix escribe sobre El Perseguidor, Cortázar y Onetti. Fue en El País de Madrid, allá por los ’80. Pero conservé la foto de los dos juntos, muy ensombrerados, y me gustaría enviárselas, pero en el formulario no hay posibilidad.

    Saludos,
    Elsa

  3. Leo: totalmente de acuerdo. En esta novelita hay personas que sienten, sufren y se alegran de veras. Los cuentos son más como mecanismos, pero con poca o nula sensibilidad (haciendo alusión a tu libro).

    Elsa: sobre todo en esta novelita se percibe que Cortázar ha leído bastante a Onetti. Espero que otros hayan sentido eso…

    ¡Abrazo y gracias por comentar!

  4. Yo la leí cuando no sabía que Cortázar era Cortázar y no me gustó demasiado. Fue en esa mismita edición, que recuerdo haber comprado junto a otra de rulfo, otra de joyce, otra de carpentier. Tal vez si lo leo ahora…

  5. Ese librito de alianza fue mi puerta de entrada a carpentier hace añares. Tampoco sabía quién era Carpentier pero él sí me capturó de entrada. Es mi escritor latinoamericano favorito, ¿ya lo dije, verdad? Viaje a la semilla es un cuentazo, pero el que siempre siempre siempre me mató fue el camino de santiago, y otro, los advertidos.

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