Pan, Knut Hamsun

***
Hamsun

En una cabaña ubicada en un bosque entre las montañas, en la región de Nordland, el joven teniente Glahn, junto a su fiel perro Esopo, ve pasar la vida y espera por la vida misma. Su pasado reciente es casi tan misterioso para los pobladores cercanos como para el propio lector. Caza, pesca, realiza excursiones con su perro y siempre se detiene a adorar a la Naturaleza. Con estos elementos, casi podría caerse en la tentación de decir que esta temprana novela de Knut Hamsun, tan reconcentrada en su panteísmo o en su versión de un mínimo paraíso recobrado, es representativa de un Romanticismo tardío y de que su lectura (o varios pasajes de la misma) está un poco pasada en el tiempo. Pero “Pan” no es el caso de novela que uno podría leer con la complaciente sensación de estar realizando algo de buena arqueología literaria para su acervo. Si de arqueología literaria se tratara, algo me dice que un cuento como “Andrada”, de Juan José Morosoli, le debe mucho a “Pan” en cuanto al relacionamiento de su protagonista con sus pares. Y el hecho de que “Andrada” fuera una adición a una nueva edición de “Hombres” sería una pista a seguir. En todo caso, lo que una narración como “Andrada” pudo retomar de “Pan” no fue sólo el tópico romántico de la reclusión en el corazón de la Naturaleza, entendida como la búsqueda de un pacto a retomar. Lo que agrega, justamente, el comportamiento de Glahn con su inclinación a la Naturaleza es una profunda discusión de las relaciones humanas. Para Glahn, los encuentros con sus semejantes son causas perdidas. Esto arroja luz sobre el otro aspecto romántico que se discute, sobre todo cuando Glahn comienza su romance con Edvarda (la hija de un terrateniente de la zona): el amor. Glahn sabe que el amor conduce al desengaño y que sólo un gran amor es capaz de hacer olvidar ese desengaño, para precipitarlo más tarde en uno mayor. La amarga iluminación a la que lleva tal razonamiento prepara el terreno para la literatura existencialista de posguerra. Junto a algunos pasajes descriptivos de alto vuelo, esto es lo notable que esta novela de Hamsun tiene para ofrecernos: el desvanecimiento de una sensibilidad y de un ideal, el inicio de un malestar que en la narrativa por llegar sería una de las grandes preocupaciones.

Recuerdo que hace dos años el tiempo pasó muy rápido, mucho más deprisa que ahora, el verano acabó sin que me diera cuenta. Fue hace dos años, en 1855, quiero escribir ahora sobre ello para entretenerme, algo me pasó o lo soñé. He olvidado muchos detalles relativos a aquellas vivencias, porque apenas he pensado en ellas desde entonces, pero recuerdo que las noches eran muy luminosas. Muchas cosas me parecían completamente desordenadas, el año tenía doce meses, pero la noche se convirtió en día y nunca se veía una estrella en el firmamento. La gente con la que me topaba era especial y de una naturaleza distinta a la de la que había conocido hasta entonces; de vez en cuando bastaba una noche para que esos seres abandonaran la infancia, maduraran en todo su esplendor y se convirtieran en adultos. No había en ello magia alguna, pero era algo que nunca hasta entonces había visto. Ah, no.

Calificación: Bueno.
Título original: Pan (1894)
Traducción: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo.
Editorial: Anagrama (quinteto), Barcelona, 2010.
ISBN: 978-84-9711-133-1

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8 comentarios en “Pan, Knut Hamsun

  1. Leí toda la reseña pensando en Tolstoi y en Thoreau, más que nada por la relación con la naturaleza que tenían aquellos dos. Thoreau escribió en su Walden, esto: “Cada mañana era un alegre invitación a lograr que mi vida tuviera la misma sencillez e inocencia que la naturaleza”, y si pienso en la tendencia a la soledad de Glahn, también Thoreau tiene algo para decir al respecto: “Considero saludable estar solo la mayor parte del tiempo. Estar acompañado, incluso por los mejores, pronto resulta fatigoso y disipador. Me encanta estar solo. Nunca he encontrado un compañero tan sociable”.

  2. Buen aporte…
    ¡Vaya uno a saber en qué momento se pudrió del todo la manzana! ¿No?
    Quizás cuando Eva se la alcanzó al otro ya tenía el gusano, pero nadie se había dado cuenta.
    Abrazo.

  3. Estimados Escritores

    ¿Peco de miserable si digo que,trás haber ganado un libro de Alberto Moravia,el mismo no ha llegado a mi casita?

    Fraternales saludos

    1. Rodolfo: Te va a enviar Leonardo de León. Él está de vacaciones desde la semana del sorteo. Ya tiene tus datos y te envía el libro apenas llegue a su casa. Suponemos que la semana que viene.
      Saludos y disculpa la molestia.

  4. Leonardo es quien escribió “No vi la luna”?

    Che,que buenos escritores jóvenes que están saliendo por estos pagos

    Felicitaciones

  5. Aunque Hamsun no es Glan, creo que se parecen muchísimo y es tal el parecido, que era un deber del primero plasmar en esta obra todo lo que anhelaba su corazón de solitario.

    . Knut sabe transmitir los impulsos y los éxtasis de su alma apasionada por medio de esta novela y solo por eso creo que mereció el galardón que le otorgó en su dia la Academia Sueca.

    Dicho esto quiero ver en el autor un ser que necesita de afecto, pero que no es capaz de expresar sus sentimientos, tal vez por un falso orgullo o tal vez por timidez, aunque lo cierto es que analizada su biografía no es de extrañar un comportamiento de ermitaño.

    La melancolía que acompañó siempre a Knut es la que acompañará también al teniente Glahn y que le llevó a viajar a la India, donde acabó su vida. Y al igual que este, Knut tuvo una complicada existencia, si bien murió a edad avanzada.

    Es ésta una de esas novelas en las que el autor y el personaje se confunden, sin saber quién es quién en algunas de las secuencias. De no ser así no comprendería como se puede crear un personaje tan intimista, tan autentico, sin una identificación total con el mismo.

    En el libro se respira el aire fuerte de la primavera nórdica y se saborea la tibieza de las mañanas veraniegas, silvestres y marítimas con su perro Esopo en aquella cabaña de vagabundo enamorado.

  6. Knut Hamsun nos descubre la naturaleza del país norteño en las páginas de Pan y a su teniente del ejército, noctambulo y enamorado en pleno celo amoroso, Iselin , Edvarda , Eva, Magi,….. la naturaleza en los bosques noruegos en un verano lleno de esplendor, de noches serenas, amaneceres radiantes y auroras boreales.

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