Cortafuegos, Henning Mankell

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Mankell

El asesinato gratuito y violento de un taxista por parte de dos muchachas sucede de forma más o menos simultánea a la muerte de un hombre que acababa de controlar su saldo en el cajero electrónico. En medio de los interrogatorios, una de las gurisas, que tiene catorce años, empieza a agredir a su madre, lo que motiva la intervención de Wallander, que abofetea a la interrogada, en el preciso instante en que un periodista está disparando su cámara. El revuelo que provoca la instantánea es solamente uno de los ataques y presiones que debe sufrir el inspector, al que se le suman la diabetes, la soledad, el insomnio y los disparos que lo rozan. El caso se revela duro de pelar, especialmente los cortafuegos informáticos que protegen la hipotética clave para la solución del caso. Por si fuera poco, es otoño, hay niebla, barro y oscuridad en este relato donde, además, el protagonista debe enfrentarse a una dañina debilidad humana de uno de sus compañeros.
Como siempre sucede, está allí presente la reflexión sobre la sociedad y la consiguiente modificación de los tipos de delito. No es la primera vez que la elección del criminal de Mankell recae en personajes fanáticos cuya idea fija les impide reparar en los medios. Probablemente, la clave del interés demencial –paradójicamente fanatizante- que tienen las narraciones del sueco, es la preocupación por la suerte de Wallander, su vulnerabilidad, y el trabajo metódico de unas inteligencias a escala humana.
Si quieren, cuestionen cada palabra. Se trata del discurso de un adicto.

Se sentó al volante y, por segunda vez aquella mañana, puso rumbo a la plaza de Runnerströms Torg. De repente, le vino a la mente el recuerdo de Sten Widén, con sus planes de venderlo todo y marcharse del país. “Suecia se ha convertido en un país del que todos huyen”, resolvió. “todos aquellos que tienen la menor posibilidad, se marcha. Y no quedamos más que la gente como yo. Y Sofia Svensson. Y Eva Persson.” Se sintió indignado, no sólo por ellas, sino por sí mismo. “Estamos arrebatándole el futuro a toda una generación”, prosiguió su discurrir. “A multitud de personas jóvenes, que terminan sus estudios en institutos donde los profesores se esfuerzan en vano, con clases demasiado numerosas y recursos cada vez más reducidos y obsoletos. Personas jóvenes que no llegarán ni a los aledaños de un trabajo digno. Jóvenes que se sentirán no sólo superfluos en la sociedad sino, simplemente, rechazados en su propio país.”

Calificación: muy bueno
Título original: Brandvägg
Traducción: Carmen Montes Cano
Tusquets, Buenos Aires, 2006, 541 págs.
ISBN: 987-1210-02-7

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6 comentarios en “Cortafuegos, Henning Mankell

  1. Si, a mi el libro también me pareció muy bueno. Tuve curiosidad sobre el uso del hacker por parte de Wallander y comprobé que Cortafuegos fue escrita antes que Millenium, igualmente que Studio Sex de Liza Marklund, o La Señorita Smila del danés Peter Hoeg.

    Menciono estas referencias porque si bien el policial escandinavo ultimamente es muy leído, en especial Mankell, Siteg Larsson, Asa Larsson y Ane Holt, tiene raíces fuertes en otros autores que por estas latitudes no conocíamos, al menos yo.

    Por ejemplo, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, el matrimonio sueco que escribió una serie de 10 novelas con el inspector Martin Beck , en los ’60. y lograron cambiar o renovar completamente el género. El primero de ellos, Roseanna, en su nueva edición en español contiene una introducción muy interesante de Mankell.

    Leyendo algunos de esos libros, me encuentro con Smila, una groenlandesa que tiene similitudes con la Lisbeth de S.Larsson. También las tiene la Annika de Studio Sex.

    Pero, lo más importante es la similitud en los temas. Políticos o sociales, siempre están presentes.

  2. Sabés que pensé eso sobre el hacker. Me daba la impresión de que Mankell había llegado antes que Larsson.
    Por otra parte, veo que estás empapada de policial escandinavo, muchísimo más que yo, así que te agradezco mucho el comentario. Yo agregaría a Arnaldur Indridason, que me pareció conectado en cuanto a los temas y no solo por lo nórdico (y a ese sí lo leí…)
    Abrazo

  3. Indridason está entre mis pendientes, aun no lo leí. Te cuento que La Señorita Smila (y su especial percepción de la nieve) fue publicada en español por Tusquets en 1994 y me la prestaron hace más o menos un mes. Ahí me saltó un antecedente del personaje de Lisbeth y fui a mirar también las fechas de edición de Cortafuegos. De curiosa que soy.

    Desgraciadamente aqui viene muy poca cosa de lo que ya hay traducido al español de varios autores/as, y además cuando llegan en general son ediciones caras. Un buen dato es saber que en España se pueden conseguir en edición de bolsillo, a 6 o 9 Euros. Una amiga me trajo tres de Fred Vargas ¡en edición de bolsillo de Siruela! En Uruguay Siruela es incomprable.

    Bueno, hasta pronto y saludos a todos. ¡Son muy activos!

    1. Es verdad, Tusquets es salvaje en los precios. De hecho, el otro día vi como tres o cuatro libros nuevos de Mankell en esas absurdas ediciones grandes. Voy a esperar a que salgan en bolsillo, usados, robados, algo de eso.
      A ese Vargas nunca lo había oído nombrar. Tendré que averiguar…
      Saludos, Elsa.

  4. Yo a veces me condeno a leerlos en inglés, aunque hayan sido escritos en noruego o sueco. Porque los compro usados en Amazon. Y resulta que después me entero que lo publican en español, como me pasa con Nesbo, el noruego. http://bit.ly/bZUMQo

    Lo que sí se es que en México o en España, los libros se consiguen mucho más baratos. Aquí es una condena.

    Saludos y hasta la vuelta.

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