Un encuentro peligroso, Ernst Jünger

Jünger
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Gerhard es un soñador bastante pusilánime. Irene es una mujer profundamente desconforme con su matrimonio. Ducasse es un noble caído en desgracia que ahora vende su conocimiento del buen gusto a los nuevos destacados. El conde Kargané es un marino, cazador y hombre de acción fuera de época. El inspector Dobrowsky es un apasionado conocedor de los criminales y su mundo. Su ayudante, Etienne, es un ser bastante insípido. Una bailarina asesinada en un burdel. Un supuesto imitador del famoso destripador de Londres. Y así, con estos y otros personajes, Un encuentro peligroso comienza siendo una intriga amorosa y acaba por resolverse en cuento policial, sin que nunca alcance cimas muy elevadas, ni en uno ni en otro rubro. Con una descripción y ambientación demasiado extensa para la escasa duración de la novela (unas breves 170 páginas), por momentos uno comienza a sospechar que Jünger metió mucha paja, puesto que la trama en sí bien habría podido ser desarrollada en un cuento de, digamos, 15 o 20 páginas. El problema no es la construcción de los personajes, el problema es que esos personajes terminan por ser irrelevantes. Hay algo de pulso errático aquí, y es que si uno lee un capítulo entero en que se explica el origen de un militar que ha devenido en oficial de policía adjunto al departamento de homicidios, luego querrá verlo en acción, querrá verlo hacer y decir, y no ser meramente un partener, alguien a quien se le explican cosas para que las explicaciones lleguen al lector. Eso pasa todo el tiempo. Se nos presenta a un personaje, se lo vuelve moderadamente interesante y luego se lo abandona cuando ha cumplido su función en la historia. La resolución del modesto misterio no destaca por su originalidad sino más bien por su previsibilidad (y convengamos que si uno plantea un misterio policial, le conviene tener una o dos vueltas de tuerca en la manga). Al final todo parece funcionar de un modo más bien caprichoso. La sensación que queda es la de que si bien Jünger parece un buen escritor y quizá uno muy bueno, en otro registro (cuando mantiene su pulso consigue buenas páginas), estamos más ante poco más que un ejercicio, un divertimento menor tomado con poca seriedad.

Y es que he reflexionado mucho sobre este tema. Para descartar el azar, hay que borrar la huella, porque todo acto deja su huella, en la que se prende el azar. Ahora bien, toda tentativa de borrar la huella deja otras huellas. Esto puede considerarlo una ley. (…) El que procede de acuerdo a las reglas del arte, plantea un problema soluble. El hombre de la selva, que mata y roba al primero que se presenta, resulta más difícil de descubrir que el más refinado falsificador de cheques. (…) En criminología se da la paradoja de que el aficionado depara más dificultades que el profesional.

Calificación: regular.
Título original: Eine gefährliche Begegnung
Traducción: Ana María de la Fuente
Editorial Seix Barral, Barcelona, 1988
ISBN: 950-731-054-1

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Un comentario en “Un encuentro peligroso, Ernst Jünger

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