Mi vida sin Hailey, Jonathan Tropper

Tropper
*

Leí este libro preguntándome cada tres páginas por qué continuaba leyendo. Al final, aceleré la lectura (algo nada trabajoso, dado el escaso nivel de complejidad de la novela), y despaché el mamotreto de 400 páginas en unas pocas horas. Esto, que podría ser visto como una virtud (y que quizá comercialmente lo sea), en realidad a uno le termina dejando en la boca el retrogusto de esos tubos de papas fritas perfectas (que, en rigor, ni siquiera son de papa). Ñam ñam… y hambre a los 10 minutos. En fin. Lo que hace este muchacho, Tropper, es escribir una novela ágil sobre Doug, un viudo de 29 años que debe decidir si retoma su vida o se suicida. La Hailey del título era una muy bonita mujer de 40 años con un hijo de 18, Russ, que ahora ha quedado bastante a la bartola, porque su padre real, Jim, está demasiado ocupado con su nueva familia (una chica fitness, Angie, y sus hijos). Y como Tropper ha tomado apuntes de las comedias sobre familias disfuncionales que hacen furor en Hollywood, utiliza un auténtico batallón de personajes secundarios fácilmente identificables por uno o dos clichés, cada uno de ellos con la misma profundidad de un tajamar en plena sequía. La madre de Doug es una ex-actriz casi alcohólica y casi adicta a unas pastillas misteriosas, pero en el fondo, buena y excelente madre. Su padre es un ex-médico que tuvo un derrame y cada tanto viene y cada tanto va, es alguien distinto cada día. Debbie es la hermana pequeña que va a casarse (siempre debe haber una boda en estas historias). Claire es la hermana gemela de Doug, que acaba de dejar a su esposo y está embarazada (siempre debe haber un bebé en estas historias). Doug avanza a través del unidimensional dolor de su viudez acostándose con su cachonda (oh, sí, traducción castiza, muchachos) vecina Laney (siempre debe haber sexo en estas historias), mientras corre el riesgo de ser encañonado por Dave, el besugo esposo de la cachonda y comienza a enamorarse de Brooke, la psicóloga de la escuela de Russ (el hijastro, ¿recuerdan?, lo menciono más arriba, en el comienzo de este enredo infame). Ah, y hay que decir que todos (a toda hora y en cualquier situación) son ingeniosos y todas sus respuestas guardan doble sentido y uno ve todo esto sin que ni de lejos se le ocurra que alguien, en ninguna parte, hable así, piense así o sienta así. Por supuesto, los derechos de este libro ya han sido adquiridos por Paramount Pictures (sic).
Lo bueno de leer malos libros es que uno se indigna y aprende en la misma medida. Se indigna porque, carajo, este tipo escribe esta bazofia (y quizá es un modo suave de decirlo) y lo publican, lo traducen, lo adaptan al cine, se llena de oro, en resumidas cuentas. Y uno aprende porque, de algún modo, leer un libro así es como ver en la calle a alguien que se puso sandalias con medias, de inmediato uno toma nota mental: “debo recordar nunca jamás hacer esto, es abominable”.

…yo miro a mi padre, que mastica su filete tranquilamente y sonríe feliz mientras contempla a su familia. Es inquietante verlo así, tan pomposo y elegante, tan… aquí. Es como ver a un pariente que hace tiempo que ha muerto, y noto la tristeza como plomo en el estómago. Nunca estuvimos muy unidos, pero desde que tuvo el derrameme gusta mucho más, y eso me hace extrañarle de un modo que no acabo de entender, porque ¿cómo puedes echar de menos algo que nunca has tenido?

Calificación: mala.
Título original: How to talk to a widower (2007)
Traducción: Beatríz Martínez Ruíz
Horizonte Ediciones, Barcelona, 2009
ISBN: 978-84-936952-3-1

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23 comentarios en “Mi vida sin Hailey, Jonathan Tropper

  1. JAJAJJAJAJA…
    ¡Muy buena la reseña, Leo!
    Casi estuve tentado de pedirte que leyeras más libros malos para leer más reseñas así. Pero después me di cuenta de que había que pensarlo mejor, ¿verdad?.
    Abrazo grande.

  2. estoy leyendo este libro!! me encantaaa! TODOS EN ALGUN MOMENTO Y POR UNA RAZON X NOS SENTIMOS COMO DOUG… HASTA Q NOS DAMOS CUENTA Q TODAVIA NO ES TARDE PARA VOLVER A VIVIR… me siento muy conectada con la historia

  3. Este libro es buenísimo (para mi), es más creo que después de releerlo me ha gustado más que la primera vez que lo hice. Me parece totalmente desacertada tu calificación… Supongo que para gustos los colores!

  4. Cami, Gimena y Antonio:
    fantástico que el libro les haya gustado. Probablemente buscamos en la literatura cosas diferentes, nada más. Es algo más que una mera cuestión de gustos. Saludos.

  5. Ay dios… hay tanto que decir. Está claro que todos podemos opinar. Tooodos tenemos nuestra verdad. Lo curioso de los “críticos” es que en algún momento del proceso de “deconstrucción” olvidan que al fin y al cabo, no hacen más que dar su opinión. Y en el momento en el que sientan cátedra, en el momento en el que asumen que lo que están diciendo es evidente, dejan una lectura entre lineas que no gusta demasiado: el que no lo vé, es un pobre ignorante. Por eso no leo nunca las críticas. Hay demasiada prepotencia y muy poca objetividad. Respeto totalmente que el libro te parezca… como dices… emm… ¡ah si! abominable. Además, escribes muy bien, eso también es evidente. Pero hay un tufillo de “tendría tanto que enseñarle al señor Tropper” que ensucia tu crítica. No es culpa tuya. No sé si eres crítico profesional o no. Si te ganas la vida escribiendo o dirigiendo el tráfico, lo que es cierto es que vales para esto de “criticar”. Enhorabuena. Tiene que haber de todo en esta viña. Politicos, banqueros, críticos. Es más, que sería de los escritores sin referentes como vosotros para los villanos de sus obras.
    PD: No olvides que las mayores obras de la historia de la literatura están llenas de personajes y situaciones cliché. Si no conseguimos que el lector se identifique con lo que lee… no tenemos NADA.

  6. Drastta:
    sinceramente, gracias por tu comentario. Se nota que a pesar de que la reseña (llamarla “crítica”, sería ir demasiado lejos), te molestó, y a pesar de eso mantuviste un tono que habilita una respuesta más elaborada que la mayoría, porque al pasar decís cosas interesantes sobre asuntos que exceden el tema de si este libro es bueno o malo. Paso a responder.
    1) tenés razón en que no hago más que dar mi opinión. En esta reseña, particularmente, casi no hago otra cosa. Sin embargo, el libro podría ser sometido a una mirada crítica “real”, para volver visible aquellos aspectos que yo he tomado aquí por evidentes y que no me detengo a analizar, pues me alcanza con mencionarlos.
    2) la idea no es tratar de “pobres ignorantes” a aquellos que no hayan visto en su lectura lo que yo vi en la mía. Pero, fijate, así como a raíz de tu comentario ahora yo estoy pensando si en realidad el libro es tan malo y si no se me habrá ido la mano (de hecho estoy pensando en buscarlo en mi biblioteca para revisar algunas páginas, guárdeme Dios), es probable que vos estés en una situación análoga, aunque opuesta: ¿será tan bueno como te pareció en tu primera lectura? Estas dudas ya son ganancia para ambos.
    3) los lectores no nos identificamos con la literatura a través de clichés. Los clichés son los atajos que los malos escritores usan por pereza o falta de talento. Y del mismo modo en que, tal como decís, debe haber politicos, banqueros y críticos (que no son categorías negativas en sí mismas, y si las enumerás peyorativamente estamos ante otro cliché), también debe haber malos escritores y malos libros. Señalarlos, cuando uno se los cruza, no debería ser considerada una actitud prepotente. No tengo nada para enseñarle al sr. Tropper, no hay intenciones didácticas aquí, al menos, no dirigidas a él.
    Saludos!

    1. Ya… ya me imagino que tu intención CONSCIENTE no será tratar de pobres ignorantes a los que no piensan como tu. Sería de villano cliché. No es el caso, ¿no?. Lo haces inconscientemente, entre lineas. El caso es que tanto una variedad como la otra resulta ofensiva para el lector. Pero bueno, no deja de ser mi opinión también. Respecto a si el libro es bueno o es malo, no podría decirlo, ya que ni soy un erudito (y si serlo implica realizar este tipo de reseñas, espero no alcanzar nunca tal estatus) ni creo que con el arte se pueda hacer una separación tan drástica. Si bueno significa que obedece a determinadas reglas de forma, contenido, estructura,etc… muchas obras maestras en otros tantos campos del arte podrían ser consideradas como “malas” (todavía hay gente que considera que el bohemian rhapsody de queen es un popurrí sin estilo ni sentido) Si bueno significa que provoca una reacción en el espectador, sea cual sea esta, deberíamos llamar obras de arte a algunas piezas contemporaneas consistentes, por citar un ejemplo, en un W.C. con heces en forma de corazón en su interior. Ni una ni otra, ni todo lo contrario. Se puede intuir que en un término medio estaría el asunto. Como vemos, no es nada fácil definir el arte, y sin embargo, tu parece que lo tienes clarísimo.
      Respecto a los clichés, supongo que habrás leido a gente como Calderón de la Barca, Lope de Vega, Chejov, Shakespeare… TODOS incluyen innumerables clichés en sus obras. (llega a ser asombroso como repite Chejov estereotipos en sus personajes) Y, sinceramente, me parecería harto osado, incluso para ti, tildarlos de malos escritores o perezosos. Los clichés son inevitables en el arte, porque tras siglos y siglos de historia, está casi todo inventado. La cuestión estaría entonces en saber disfrazarlos convenientemente para que no “huelan” demasiado. Y si, efectivamente, el libro del señor Tropper está lleno de clichés. Tienes toda la razón. Pero es un escritor que ha conseguido reacciones en mi (y en bastantes amigos a los que he recomendado el libro) realmente sorprendentes. Pasar de llorar a reirme en la misma página no es algo que hayan conseguido muchos escritores (el gran Quevedo, si acaso) Esto no confiere al libro la categoría de excelente, ni mucho menos. Simplemente, este señor ha tocado ciertas teclas que vibran armonicamente con mis experiencias y/o gustos. Y, al fin y al cabo, para que leemos si no es para sentir. Por lo que a mi respecta, ole por el sr tropper, ole por la sra. tellado y ole por todos aquellos que nos han conmovido con sus textos.(Tolkien… te adoro)

      PD: Si, yo también uso clichés. Soy un cliché en mi mismo, matizado por infinidad de detalles. Pero yo lo sé y lo asumo. Esa ventaja que te llevo. :-p Un saludo. Ha sido un placer intercambiar puntos de vista contigo. 🙂

      1. De Wikipedia: el término cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora. Cuando un mal escritor (insisto con el calificativo) o una legión de malos escritores, toman ideas que en su origen histórico poseyeron fuerza, por repetición acaban convirtiéndolas en banalidades. Ahora insisto, también, en la relativización. Un libro mal escrito puede generar muchas reacciones en unos lectores y un libro impecablemente escrito, no provocar nada en esos mismos lectores. No todos vibramos en la misma frecuencia. De todos modos, hay que separar las cosas. No todo lo que nos gusta es genial, y no todo lo que nos disgusta es espantoso. En este caso, resulta que el libro me ha disgustado y, además, encuentro motivos para pensar que es malo. ¡Bien por tus reacciones, tu llanto y tu risa! ¡Y bien por Tropper, entonces! Ahora, si para vos buena parte del trabajo de la literatura contemporánea debería ser el de disfrazar clichés, entonces no hay mucho más que hablar.
        Hasta luego.

      2. De la Real Academia Española: El término ciego se refiere a alguien privado de vista; poseído con vehemencia de alguna pasión; ofuscado, alucinado.
        Gracias estimado maestro por recordarme el significado de cliché. Creo que lo conocía perfectamente, pero se agradece igual. Yo mencionaría también su acepción referente a personajes estereotipados. Continuas sin refutar mi afirmación de que grandes escritores de la historia usan clichés. Cuando un grandísimo escritor (insisto yo también con el calificativo) recurre una y otra vez al mismo personaje en distintas obras, como hacía el genio Chejov, incurre en el uso de clichés. Y por mencionar otro tremendo escritor; dediqué mi última frase a uno de mis favoritos, J.R.R. Tolkien. Su literatura rebosa clichés, en cuanto a situaciones, personajes, fondo, etc.
        Te despides con gran demagogia comentando una frase mia que quizás no fue demasiado afortunada. La intento corregir. Buena parte del trabajo de la literatura, no ya contemporánea, sino universal, bien podría consistir en dar matices a los personajes, las situaciones y los fondos, para evitar que se parezcan demasiado a otros tantos preexistentes y dotarlos, así, de su propia esencia o carácter. Lo mismo que antes, con otras palabras.
        Por la sombra.

  7. Drassta:
    Demasiadas palabras, demasiadas suposiciones, asunciones y conceptos artríticos, unos cuantos de ellas mal escritos. Demasiado énfasis que no denota agudeza.
    Y te refutó, sí. Los grandes escritores inventan situaciones, personajes, modos de ver. Y los malos los copian y los hacen ver tontos. De pronto llega Cervantes y usa todos los clichés, se ríe de ellos y hace lo que hizo.
    Se entiende por qué hay tanta energía puesta en una reseñita de un libro.

    1. Como ya dije, no soy ni erudito ni escritor. Pero si me vas a echar en cara que escribo conceptos “artríticos” mal (un día de estos me explicas que es eso), por lo menos, menciónalos, a ver si al menos esto me sirve para aprender a escribir. Tu vehemencia denota una gran estrechez, que no confundir con agudeza, mental. No me ha refutado nada en absoluto. Utilizas dos frases “los grandes escritores inventan situaciones, personajes, modos de ver. Y los malos los copian y los hacen ver tontos” para apoyar la supuesta refutación. Pero ni estas son sólidas, ni (y esto es lo fundamental) te preocupas en desmontar mi afirmación de que chejov, calderón, tolkien y otros tantos usaron clichés. Te pediría que a Cervantes ni lo metieras en la conversación. Sé que necesitabas demostrar tu gran conocimiento sobre el maestro de Alcalá, pero cuando incluyes referencias que no sirven para rebatir, sino para decir “eh, que soy muy culto”, pierdes toda la credibilidad. Efectivamente Cervantes usó todos los clichés habidos y por haber, pero ni se molestó en disimularlos; y ahí radica su genialidad. Pero no viene al caso, porque hablábamos de autores que “maquillaban” clichés. (por favor, no volvamos al mismo tema. Si no gusta la palabra maquillar, cambiadla por cualquier otra que prefirais)
      Presupones mi falta de agudeza y con tu última frase dejas también mucho desprecio en subtexto. Me niego siquiera a entrar a discutir acerca de ello. Te rogaría que si no tienes nada realmente inteligente que decir, no interrumpas esta conversación tan interesante que estaba manteniendo con el señor cabrera. Gracias de antemano

      1. Drastta: opino igual q vos, el libro me pareció genial!! yo tmb pasé de la risa al llanto y de vuelta a la risa, muy pocos libros lo han logrado en mi, y lo valoro mucho. Con esta crítica de Leo Cabrera he aprendido q no hay q fijarse ni confiar demasiado en ellas, gracias por tu opinión.

  8. A mi me ha encantado el libro, me lo compre por casualidad en un puesto de una estación y en el momento que empecé a leerlo no paré…y no en el sentido literiario sino que empecé a leerlo ayer por la mañana y aprovechando que estaba con gripe en la cama y terminé de leerlo ayer por la noche…….mi opinión una historia preciosa.

      1. Pues es un buen libro, bastante bueno el autor te hace entrar en la historia y engancharte hasta el final, te hace sentir todo lo que sufre Doug, llorar de lástima, reír en bastantes ocasiones… vaya que desde que cayó en mis manos…es mi libro favorito. No se merece tan mala crítica desde luego.

  9. jajaja bueno…
    Es cierto que no hablamos de Borges, u Oscar Wilde,
    y Ta, no habrá nuevos modos de ver la vida, ni conceptos, ni temáticas que sean del todo trascendentales. Pero seamos buenos. Yo la pasé muy bien. En algún punto le encuentro una virtud. Eligió un lugar cómodo desde donde escribir y de allí lo hizo muy bien.
    yo recomiendo gastarse unos minutos en leer este libro (se lee fácil no serán demasiados). Despues sigan con Borges. Y usemos la soberbia intelectualoide para ahondar en otras obras.
    Con esto quiero decir….
    Mi vida sin hailey no es El quijote, pero tampoco harry potter. Dentro de su estética comercial en algún punto interpela ciertos modos de sentir contemporáneo.

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