Carta Blanca, Lorenzo Silva

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Silva

La Guerra del Rif (también llamada Guerra de Marruecos, según nos indica amablemente Wikipedia) fue un conflicto bélico bastante poco comentado, probablemente porque no mucho después la Guerra Civil Española vino a cuento de borrar en la memoria (y en barbaridades cometidas) aquel injusto conflicto (¿no lo son todos?) que enfrentara a España y Francia contra la Republica del Rif. Para efectos históricos (Wikipedia una vez más) cabe indicar que dicho conflicto se extendió entre 1911 y 1927, a raíz de la instauración del Protectorado español en tierra marroquí y dejó casi 50 mil muertos sumados de ambos bandos, amén de poner bien alto el listón de barbaridades, torturas atroces, vejaciones y el largo, terrible y consabido etcétera que suele acompañar cuando se enfrenta en guerra el ser humano.

Este es el punto de partida de esta novela, cuando el Sargento Bermejo, al frente de su unidad en pleno desierto, se encuentra con el cadáver de su hermano, entre los restos de Zeluan, luego de una victoria bereber que deja a los españoles en situación bastante complicada. Allí mismo, Bermejo hace el juramento de vengar a su hermano, cosa harto difícil, ya que identificar precisamente a su victimario es imposible. Por tanto, Bermejo y los suyos darán un escarmiento al primer exponente de la tribu que ha cometido el ataque a Zeluan, los Beni Bu-Ifrur. Su unidad lo secunda y de dicho juramento (y del terrible cumplimiento del mismo) deriva la historia de Juan Faura, el verdadero protagonista de esta novela, uno de los soldados de Bermejo, a quien acompañaremos en la Guerra del Rif, luego en un breve impasse en 1931, para después reencontrarlo, nuevamente armas en mano, en plena Guerra Civil Española, en 1935.

Lorenzo Silva se hizo famoso con su serie de novelas policiales protagonizadas por Bevilacqua y Chamorro, una pareja de Guardias Civiles, pero aquí abandona cualquier asociación con el policial, para entregar una novela de corte puramente bélico, que no deja tampoco de lado el drama existencial así como abraza fervorosamente el mundo del relato histórico. Se podría asociar con gran parte de la obra de Arturo Pérez Reverte, pero el tono aquí es más formal, mas sobrio, bastante menos heroico (digamos que la soldadesca de Silva es muchísimo menos ejemplar que la de Pérez Reverte y convengamos que la este último tampoco es gente a la que uno le presentaría una hermana), sobre todo en el estilo empleado para narrar (Silva, al contrario de APR, no hace gala de “españolismos” o expresiones del lenguaje, salvo en un momento donde utiliza la brillante “Si pasan, será el sálvese quien pueda, y maricón el último.”). Las tribulaciones del soldado Faura, sus pecados, sus acciones, son el cuerpo del relato y este es un relato apasionante. Apenas si en el intermedio de 1931 (necesario descanso de la trama) sentimos un poco el bajón de ritmo, pero luego, ya vuelven a sonar los cañones, vuelve a volar el polvo y se vuelve a oler la pólvora, mientras los estúpidos hombres se matan salvajemente entre sí, meros títeres en manos de otros hombres desaprensivos, terribles, ambiciosos. Y queda nomás el tratar de ser algo mejor, mejor de lo que las circunstancias en ocasiones nos llevan a ser.

(…) Unos y otros no eran más que peones de una suprema demencia que lo movía todo, que arrojaba a hermanos contra hermanos y que propiciaba paradojas como que los defensores de la fe católica llevaran a aquellos moros para vaciar de cristianos la vieja ciudad musulmana de la que los católicos de otro tiempo habían echado a sus abuelos. En suma, aquel despropósito beneficiaba a cualquiera menos a los hombres que esperaban tras aquellas murallas o iban a ser estrellados contra ellas. Juntos formaban un buen hatajo de burros, por dejarse destrozar una vez más unos contra otros, sin aprender nunca la maldita lección.

Calificación: Muy buena.
Editorial: Booket, Madrid, 2005.
ISBN: 84-670-1751-1

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3 comentarios en “Carta Blanca, Lorenzo Silva

  1. Muy buena reseña Fito!!! Lorenzo Silva, aunque parezca extraño, visitó Uruguay el año pasado a través de CCE. El CEE filial San José aprovechó la volada y lo trajo al Espacio Cultural donde dio una amenísima charla -para no mucho público…- sobre la novela policial y su auge actual y la relacionó de forma muy atinada a las crisis permanentes de estos tiempos. Después de su charla compartí con él otra muy ameno coloquio entre seis o siete y allí nos enteramos que era abogado pero que había dejado de ejercer hacía poco para entrar a revolverse como escritor profesional. Lo acompañaba su mujer, una tipa muy culta. Fue un momento grato con un escritor muy agradable e inteligente.

  2. Si, Pedro, tuve la suerte de entrevistarlo para la radio en esa misma visita. Me pareció un tipo muy interesante. También conocí a su sra, gente muy agradable ambos. Sus novelas policiales, las de Silva no su sra, son excelentes. Muy recomendables.

  3. Buena nota! La lei cuando salio hace algunos años, me parecio bastante lejana a Perez Reverte, de hecho hay una cosa mucho mas reflexiva y menos de aventura. La crueldad que se muestra no tiene un pelo de heorico y no hay ningun Alatriste que mantenga el honor en alto en toda la novela. Un detalle interesante sobre Bevilaqua es que es uruguayo y otro es que nadie puede pronunciar su apellido. Silva es un capo y uste otro. Un abrazo!

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