Cosecha verde, Carlos Trillo y Domingo Mandrafina

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Entre 1989 y 1991, el guionista Carlos Trillo (Buenos Aires, 1943) y el dibujante Domingo Mandrafina (Buenos Aires, 1943), publicaron en la revista Puertitas una tremenda historia titulada Cosecha verde, un policial negro que, además de cumplir con todas las clásicas reglas del género, abreva con talento y a conciencia de la literatura del boom (García Márquez, Rulfo y Roa Bastos son las influencias más evidentes) y de la línea estética de Milton Caniff (Ohio, 1907), creador de Steve Canyon,y Terry y los piratas.

La historia, que se desarrolla en un país conocido como La Colonia (mezcla de Río de la Plata y Mar Caribe, ensombrecido por una despótica dictadura bananera), se plantea más o menos así: Donaldo Reynoso es un ex policía, alcohólico caído en desgracia por un exceso de virtudes (amó demasiado a la mujer equivocada, fue muy honesto en una situación inconveniente); su medio hermano, Pedro, es el corruptísimo Ministro del Interior, bajo el mando del Supremo Gobernante (conocido por el vulgo como El Gran Títere). El Supremo es tío de la bellísima Malinche Centurión, que a su vez es su esclava sexual particular. También tenemos por ahí a Melitón Bates, autor de radioteatros, la mente más creativa de La Colonia, a quien se le encarga que diseñe un plan para que los pobres tengan menos hijos para no seguir engrosando los ejércitos de la guerrilla. Melitón desarrolla una farsa, convierte a la bella Malinche en La Virgen Intocada, una santa que puede hacer milagros gracias a su inmaculada castidad. Las pobres mujeres supersticiosas, entonces, deseando emular a la beata, restringen sus favores a los hombres. Pero Malinche está lejos, muy lejos de ser una mujer casta, y cuando llega al tugurio conocido como El Rey Mago en busca de Donaldo Reynoso, lo hace para que la ayude a solucionar un delicadísimo problema en el que se ha metido gracias a sus impulsos irrefrenables. Y aunque parezca que aquí se ha revelado mucho de la trama, este no es más que el comienzo mismo de la historia.

Trillo
Mandrafina

Trillo ejecuta un guión magistral, donde las irrupciones meta-narrativa de ciertos personajes (el propio Melitón Bates, madame Berembá, la Trópico), nunca suenan a artificio y le otorgan a la historia una agilidad, humor y dramatismo que, lejos de distraer, funcionan a la vez como forma de incrementar la tensión y de establecer con el lector una cercanía y complicidad inusuales. Capítulo aparte merece el estupendo dibujo de Mandrafina, capaz de conseguir páginas de increíble calidad estética y expresiva sin que ello vaya en desmedro de la función narrativa. Es sumamente difícil imaginar Cosecha verde en los trazos de otro artista, y quizá no haya un elogio mejor para un dibujante.

Cosecha verde es una historia bastante amarga, hay que decirlo, donde el poder está en manos de los viles, donde la bondad parece irremisiblemente asociada a la ingenuidad o la ineptitud, y donde el mal se encarna en un par de personajes terribles y funestos: el ya citado Gran Títere y el implacable asesino conocido como El Iguana, a quien es imposible no odiar si uno tiene un corazón en el pecho. Allí todo es farsa, mentira y careta. Los negros plenos utilizados por Mandrafina (que adquieren toda su fuerza en la larga noche final), sirven para crear el opresivo paisaje de un escenario de pesadilla donde, como en todo buen policial, prácticamente no se puede confiar en nada y el único camino que los buenos pueden encontrar para salir de la trampa es dejar de ser buenos, nobles, puros y bellos. Esa es la llave y el precio de la libertad para este puñado de héroes trágicos.

A mí no me va mucho la mensajística neta, descreo que las historias con moraleja explícita, pero un hijo de puta es un hijo de puta y hay que mostrarlo como lo que es, ¿no es cierto? (extracto de una entrevista a Carlos Trillo).

La página 80 de Cosecha verde.

Calificación: Excelente
Ediciones Colihue, Colección Narrativa Dibujada.
(Buenos Aires, 1995)
ISBN: 950-581-987-0