Amor, Toni Morrison

Morrison
*****

Qué poderosa es la sensación de estar ante un libro fantástico, o, mejor dicho, la sensación que queda flotando cuando uno acaba de terminar la lectura de ese libro fantástico y siente que ha formado parte de algo, que ha ayudado a completar una cosa que había comenzado hacía mucho tiempo y necesitaba de nosotros para finalizar, para cerrarse sobre sí misma. Este prefacio no viene al caso, o quizá sí, pero sólo para dejar claro que tomar contacto con la literatura de Toni Morrison ha sido para mí una experiencia tan poderosa como encantadora. Las lecciones que guarda esta novela son muchas y de muy variada clase. Hablemos del estilo. El narrador elegido por Morrison posee una omnisciencia parcial y bastante tramposa (nombre técnico: “omnisciencia selectiva”), pero tramposa en un sentido juguetón, no embustero. Ese narrador tiene la capacidad de, mediante un discurso indirecto libre sumamente versátil, permitir que se filtre hasta la superficie de la narración la esencia de todos los personajes. La gracia con la que el discurso pasa de una cosa a otra, sin que seamos capaces de notar la transición, otorga a la narración una fluidez que sólo puede conseguirse cuando el estilo es capaz de cambiar sin dejar de sonarnos como algo conocido y reconocible. Las inflexiones que marcan el cambio de perspectiva son tan leves y sutiles que sólo nos damos cuenta que ya no estamos en el terreno imparcial del narrador, sino dentro de la cabeza o el corazón de un personaje en particular una vez que ya hemos entrado, casi nunca en el momento de entrar.

Estructuralmente estamos ante una novela que va y viene en la línea cronológica de los sucesos que presenta, que vuelve más de una vez al mismo momento y al mismo hecho, de la mano de la subjetividad de más de un personaje, generando una curiosa polifonía, no al modo de Faulkner, sino de una manera que es aún más ambigua y delicada, más femenina, en cierta forma. Así, la historia se va armando de a retazos, hasta que no queda ningún espacio por cubrir.

La premisa inicial es la siguiente: Bill Cosey fue el hombre más influyente de la zona de la bahía de Sooker, Silk y Up beach, donde estableció su hotel y centro de recreación. Bill Cosey era hijo de Daniel Robert Cosey. Asistamos a la presentación del señor Daniel Robert Cosey:

Bien pagado, advertido en secreto si corría peligro y favorecido durante cincuenta y cinco años, Daniel Robert Cosey mantenía los ojos grises y malignos sobre todo el mundo. Por el puro placer que eso le daba, suponía la gente, porque no tenía ninguna satisfacción, y el dinero que conseguía por estar a disposición de los blancos en general y de la policía en particular no aportaba comodidad ni a él ni a sus familia. Los blancos le llamaban Danny Boy, mas para los negros, sus iniciales, DRC, dieron lugar al apodo por el que se le conocía: el Oscuro.

Bill Cosey, hijo del Oscuro, contrae matrimonio con Julia y luego se convierte en padre de Billy Boy. Julia muere pronto y el señor Cosey se aferra a su buen hijo, que se casa con May y le da una nieta, Christine. Pero también Billy Boy muere repentinamente. El señor Cosey entra en una etapa de profundo abatimiento durante la cual el hotel y centro de veraneo es sacado adelante por su nuera, May, y la soberbia cocinera, L. Para cuando el señor Cosey vuelve de su apesadumbrado retiro, algo en él ha cambiado, algo que podría resumirse como una lucha entre su mejor parte y su peor parte. La influencia del Oscuro, que se había visto a raya en él, gracias a la fuerza del amor de su esposa y del infinito cariño de su hijo, ahora es libre de nuevo. El señor Cosey se casa con Heed, de once años, amiga de su nieta, Christine. Y este es el verdadero comienzo de la novela, que, situada desde un presente en que Christine y Heed comparten una casa añosa, detestándose mutuamente, se plantea como una reconstrucción de la historia, un deseo de sacar a luz la verdad. Para esto, Morrison utiliza el estilo del que ya hemos hablado y elige la estructura que más le conviene, pero además se vale de los estupendos discursos directos de la cocinera L., dueños de un lirismo y una belleza increíbles. Intercalados aquí y allá entre los capítulos regulares, estos fragmentos son la argamasa que da consistencia a todo el edificio de la novela; con uno de ellos se abre, con otro se cierra, y ambos, comienzo y final, son los límites de una pequeña maravilla.

Este también es un libro de fantasmas, un libro en la mejor tradición de la literatura fantástica. También es un libro que relata la lucha del bien y el mal, no como fuerzas universales cosmogónicas, sino como el relato del modo en que el odio y el amor pueden tironear del espíritu de las personas hasta que éste se libera o se rompe. Un libro bellísimo.

Soy como la música de fondo en una película, que suena cuando los que van a ser novios se ven por primera vez, o cuando el marido camina a solas por la playa, preguntándose si alguien le habrá visto hacer eso que está mal y que no ha podido evitar. Mi tarareo estimula a la gente, les aclara las ideas (…) De la misma manera en que la canción “Mood Indigo”, al deslizarse sobre el oleaje, puede cambiar tu forma de nadar. No te impulsa a zambullirte, pero puede determinar tu brazada o engañarte, haciéndote creer que eres tan inteligente como afortunado. Así pues, ¿por qué no nadar más lejos y un poco más lejos todavía? ¿Qué significa para ti la profundidad? (…) Desde luego, no afirmo que tenga esa clase de poder. Mi tarareo está por debajo del registro adecuado, es privado, apropiado para una anciana desconcertada por el mundo; es su manera de mostrarse en desacuerdo sobre cómo está resultando el siglo, un tiempo en el que se sabe todo y no se entiende nada.

Calificación: Excelente
Título original: Love (2003)
Traducción: Jordi Fibla.
Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2007.
ISBN: 978-987-566-237-7.

Anuncios

2 comentarios en “Amor, Toni Morrison

  1. Damián:
    dos cosas. La primera, mientras leía a la sra. Morrison pensé mucho en vos y en cuánto te puede gustar este libro en particular. La segunda, te dejo el link para que escuches Mood Indigo, de Ellington, pero en la voz de Nina Simone, que es mencionada en “Amor” con mucho ídem.
    Abrazo…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s