Tiranos temblad, Rafael Courtoisie

El dolor hace cantar a las piedras.
Al fin, los muñecos terminan por confesar.
Y ese mismo niño, ese niño inocente, crudelísimo, que juega y balbucea bajo la pálida luz con sus juguetes cuando crezca será, más temprano que tarde, descuartizado por sus hermanos de sangre.

Fragmento de “Tiranos temblad”

****
Courtoisie

Toda literatura –todo arte- puede ser analizado técnicamente, ya sea desde el punto de vista lingüístico, psicológico, sociológico, histórico y hasta en centímetros. Sin embargo, toda literatura, y la poesía en particular, solo llegan a ser analizables cuando han pasado por el tamiz de la legitimación, antes del cual viene la preferencia que nace del gusto o la inquietud. Los lectores son puertas que admiten o no las llaves que los escritores forjan que, en el caso de los textos que se presentan como “poesía”, suelen tener formas que difieren de las estandarizadas, con lo cual el mercado se restringe. Cuando se suscita ese ente elusivo que es la “poesía”, una palabra que cuando se repite da mal gusto en la boca, se trata casi siempre de un milagro aislado, discreto e intransferible. Conmigo, Courtoisie lo logra muchas veces, cosa no menor si se recuerda lo que decía Borges sobre que se consideraría satisfecho si se recordaba uno o dos de sus versos. Aunque, es necesaria la salvedad, no se encuentran prácticamente versos en este libro del escritor uruguayo sino textos en prosa. El autor parece suscribir los dichos de Octavio Paz, según quien las formas no eran de por sí el hecho poético, que es extraliterario. Si se continúa considerando los aspectos formales, tampoco hay aliteraciones, ni rimas, ni versos camuflados y tampoco un libre fluir de las palabras. La emoción y los sentimientos no son tratados aquí, con lo cual los textos se sacan de encima un montón de lecturas superficiales. Los que sí aparecen son los conceptos, las ideas, los engranajes culturales, los lugares comunes desmontados y vueltos a ensamblar para generar un ritmo diferente, no musical ni cromático sino del pensamiento. Una distribución semántica inusual que se estructura en enunciados simples y tajantes, sin obviar jamás los puntos y las mayúsculas, consigue darle un aire de revelación impasible a los textos que, como insumo para granjearse la confianza, no vacilan en recurrir a conceptos de las ciencias “duras”. Y, si no hay tropos embellecedores, abundan las figuras retóricas (ironía, reiteración, por citar dos fácilmente recordables), encargadas de desatar los mecanismos y los resultados de la inteligencia como la  comprensión y el humor. Mediante todos esos procedimientos la enunciación la emprende contra todo lo que se le cruza, desde los temas bíblicos hasta el erotismo, allí donde los textos se hacen más húmedos, más por obra del referente que del vehículo lingüístico, más por el razonamiento lógico que por la intuición de la imagen.

Se trata de un libro de libros. Esta edición oficial recoge una antología de cuatro libros, desde el más nuevo e inédito Tiranos Temblad (2010) hasta el más viejo Todo es poco (2004), haciendo su paso por Poesía y caracol (2008) y Amador (2005). La tónica es similar en todos los libros, aunque tal vez pueda anotarse que el más viejo de ellos es el menos sólido de la antología. ¿Por qué decir que el “menos sólido”? ¿Se puede hablar de solidez en poesía? Sí, y de hecho es el propio Courtoisie quien lo hace en “Estado sólido”, una obra que considero un mojón en su trayectoria en y, acá arriesgo, en el género en Uruguay, tan liviano, sin fuerza.

Como último apunte, no puedo dejar de decir lo feo que me parece el título.

EL AUTOR DE LA BIBLIA

El autor de la Biblia no es Dios. Al contrario: se trata del más bajo de sus empleados, apenas un escriba a sueldo, tembleque, debilucho, un idiota que se relame con las escenas de violencia que abundan en las escrituras, con las escenas de sexo (sobre todo con el incesto de Lot y sus hijas), que goza zafio, babeante, en los pasajes donde impera el delirio (por ejemplo en el Apocalipsis erróneamente atribuido a San Juan y al efecto de hongos alucinógenos).
El autor de la Biblia es un pobre tipo que tiembla.
Un pobre diablo.

Calificación: muy bueno
Editado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Universidad del Trabajo del Uruguay, Montevideo, 2010, 237 págs. (casi doscientas de poesía, si se descuenta la parafernalia de prefacios e informaciones del principio)
ISBN: 978-9974-688-25-5

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s