El asedio, Arturo Pérez-Reverte

Para los españoles, la guerra de independencia es el conflicto bélico que vivieron en su territorio por la invasión del ejército francés de Napoleón Bonaparte, que entronizó a su hermano José en el trono madrileño luego de embaucar de la forma más ingenua al regente Carlos IV y a su hijo Fernando VII en la ciudad francesa de Bayona.

La guerra de independencia sirvió como elemento de unión para el pueblo español frente a un enemigo común. Los franceses, victoriosos en toda Europa, pese a recibir sus primeras derrotas en territorio español, acorralaron a los peninsulares hasta que en determinado momento solo el puerto de Cádiz estaba libre del poder francés. Allí precisamente ubica el escritor (y periodista) Arturo Pérez-Reverte su última novela, titulada El asedio.

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Pérez-Reverte

En esa Cádiz sitiada, donde se promulgó una constitución bastante liberal para los cánones españoles de la época (llamada coloquialmente “la Pepa”, porque se votó el día de San José) Pérez-Reverte crea y recrea una situación ficticia, mezcla de policial, novela negra, aventuras de piratas y romance de matinée (aquellas viejas películas protagonizadas por actores como Errol Flynn, por ejemplo).

No es la primera que Pérez-Reverte incursiona en el género. Hace tres años, el autor escribió Un día de cólera, donde se describe el alzamiento madrileño del 2 de mayo de 1808, también contra los invasores franceses, que culminara en los famosos fusilamientos eternizados por el pintor Francisco de Goya.

La técnica y la estructura de Un día de cólera son soberbias. Casi 50 personajes se mueven en la ciudad ese día y el entramado de sus destinos va armando el hilo conductor de la novela. La simultaneidad de la acción de cada personaje funciona como los hormigueros construidos granito a granito. Espacialmente, el ejercicio es formidable, porque luego de reconocer quién es quién podemos reconstruir la ciudad y los episodios de ese día, transformando la novela en un artefacto aceitado y coherente.

Antes de este texto, se había referido a un suceso histórico apenas anterior. Pérez-Reverte, amante del mar, de las guerras marinas y navegante él mismo, había escrito Cabo Trafalgar, un libro que desde el título asoma hacia al gran batalla entre la armada del almirante Horatio Nelson contra las flotas mancomunadas de Francia y España. La batalla fue en 1805. Solo tres años después, la alianza franco-española se quebraba y volvía la guerra entre ambas potencias.

Cabo Trafalgar, fiel al resultado histórico, plantea la aparición en la batalla de un navío donde viajan los protagonistas, españolísimos en su carácter, en su arrojo, en su torpeza, forma de hablar y en la aceptación de un destino inamovible. En mi opinión, la mejor de las obras nombradas, Cabo Trafalgar expone el heroísmo en la derrota y la importancia suprema del honor y la valentía frente a escasos laureles de una victoria circunstancial.

Esta novela se une con la saga de Pérez-Reverte del capitán Alatriste, ese militar entre quevediano y gongorino, que pelea en los famosos tercios de Flandes contra los protestantes, que también semeja por momentos un personaje de Hollywood, que a lo largo de la serie se enfrenta a los peligros más desafiantes con la gracia y soltura de un mosquetero.

En fin, que Pérez-Reverte la tiene con la Historia, parece estar obsesionado y es uno de los escritores españoles más prolíficos en este sentido. Ha tomado la Historia magna, la de la mayúscula, y la ha transformado en historias particulares, más cercanas a la intimidad del lector que al hecho frío descrito por un historiador. Y al darle esa tonalidad de fábula, lo que logra es acercarlas a la imaginación siempre expectante del lector agradecido.

Seamos lógicos, argumenta Barrull tras pensarlo un poco. El asesino ha matado cuatro veces, y en tres ocasiones la bomba cayó antes. La última, sin embargo, llegó después. Es imposible establecer si hay una falsa asociación desde el principio, error o simple azar, que lo invalidaría todo. Una segunda posibilidad es que se trate de una constante real: una serie interrumpida o alterada por el azar o las circunstancias. La tercera es que se haya producido un cambio de norma, signifique lo que signifique eso. Una nueva fase del asunto cuyo origen escapa de momento al análisis, pero que en alguna parte tendría su explicación lógica. O al menos, que no repugne al sistema natural del mundo en que policía y asesino viven.

Calificación: Buena.
Editorial Alfaguara, Madrid, 2010
ISBN: 978-84-204-0555-1

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Un comentario en “El asedio, Arturo Pérez-Reverte

  1. “El asedio” como la mayor parte de las novelas de Arturo Pérez-Reverte se basa en una interpretación torticera, retrograda y apolillada de la Historia de España. El autor es un gran negocio para Alfaguara y eso es lo único que necesita para sentar cátedra. Contó con contactos para llegar a publicar, dio resultado y no hubo más que hablar. Pero eso, desde luego, no hace de sus novelas nada recomendable. Y menos aún por lo que respecta a conocer la Historia de España.
    El número 1 de “La novela antihistórica” (http://lanovelaantihistorica.wordpress.com) lo explica con más detalle. Merece la pena leer ese texto antes de seguir ponderando, o leyendo, a un autor que lleva mucho tiempo, demasiado, dando gato por liebre.

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