Diez años sobre el recao, Wenceslao Varela

Varela
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La lectura de este libro coloca a quien la acomete ante una realidad de alguna forma intermedia entre los grandes relatos gauchescos de mediados y fines del S. XIX y el mundo criollo en decadencia de mediados del S. XX. En este sentido, la diégesis misma de la obra refleja este proceso de evolución-involución, que en un aspecto histórico-sociológico es la consabida evolución-involución de un modo de vida que, lentamente, se encuentra en vías de desaparecer de forma definitiva. Lamentablemente, con ese mundo que se va, es posible que se vayan también los gustadores de una obra poética de las características que esta posee.

Diez años sobre el recao narra con estructura lírica (décimas octosílabas de rima consonante perfectamente elaboradas) las peripecias de un tropero y peón itinerante, que es el yo lírico narrativo cuya voz nos llega, y de su amigo Iyazuiré. La acción transcurre en los campos, estancias y pulperías del litoral del río Uruguay, tanto de un lado como del otro. Allí surgen oídas de algún contrabando de ganado, de alguna timba, de algún baile improvisado, que se constituyen en el escenario material de fondo para un drama que es todavía más profundo y existencial: el drama de la pobreza, del sojuzgamiento, del padecimiento, de la naturaleza en contra del individuo, de la muerte contra la vida y, en ocasiones, del amor contra la amistad.

Con toda esta exuberancia temática a su disposición, uno de las tantas fortalezas de este libro es la construcción de sus personajes. Están allí los dos protagonistas mencionados con sus miserias y sus glorias, pero acompañan un coro de peones ladinos (como decía Borges aunque refiriéndose a otros peones), pulperos que buscan ventaja, borrachos cantores y mujeres que hasta podrían encarnar un ideal de belleza relacionado más que nada a su escasez en tan brutal escenario.

La pobreza, el abuso y el honor llegan entonces a constituirse en los problemas existenciales de esta obra que aquí, a modo de reseña, sólo pueden esbozarse, pero que deberían ser objeto de un mejor y pormenorizado análisis por parte de la crítica literaria actual. Sobre el primero de los temas de este tríptico, dice Wenceslao:

Por eso ha de ser que allá / a´nde´l hambre está arraigada
se redame en marejadas / la fiebre y la enfermedá;
pena al qu´es güeno le da / ver desnuda una mujer
cuando es largo el padecer / acaba con la razón…
Parece que la extensión / se nutriera en cada ser.

Presa del abuso de los patrones y a veces de los que comparten su misma condición más baja, el honor del peón se ve resentido. La enseñanza moral termina siendo un triste descubrimiento de la soledad:

Yo he visto que la amistá / tiene valor y no tiene…
y a ocasiones no conviene / darle a ciegas con lealtá;
es una temeridá / sondar de un alma el abismo.
Amo virtú y heroísmo / aunque ya pa´nada valgo,
conviene tener fe´n algo / y especialmente en sí mismo.

No quiero dejar de mencionar la siempre triste constatación de estos personajes: viven, con conciencia, en un mundo que se termina, un mundo sin esperanza, amargo y mancillado por la miseria y el rencor. Los estancieros contratan gente miserable para vigilar sus campos y asustar a los que lleguen a robar. El asunto usualmente termina con los “ladrones”, gente sumida en la pobreza rural, muertos tras la redada. Recién entonces llegan los milicos, con los que se encuentra el protagonista:

Junto a los muertos pasé / sin dormir y sin rezar,
en escondido llorar / con mi amigo Iyazuiré.
Con los milicos hablé / de pobrezas y de penas
Y desdechas en cadenas / que hacen malo al pobrerío
Y tantas cosas …  ¡Dios mío! / qu´hirve la sangre en las venas.

Porque Wenceslao, que tropeó y estuvo sometido a los rigores de la naturaleza y la escasez, siempre toma el partido de los más desprotegidos, en una actitud nunca impostada, porque, tengo entendido de acuerdo a ciertos testimonios, era su propia vivencia la que entraba a tallar.

En fin, un libro entrañable, hermoso en su aspecto formal, con bellos tropos y bellos pensamientos, y muy entretenido. Eso sí… creo que con cada vez menos lectores…

Calificación: Muy bueno.
Edición: Intendencia de San José – CETP – UTU
Año de la primera edición: 1978
ISBN: 978 9974 8072 73
Extra: descargá este libro.

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9 comentarios en “Diez años sobre el recao, Wenceslao Varela

  1. Hace mucho busco este libro y no lo puedo conseguir en Argentina. Por favor agradeceria si es posible lo vuelven a subir para que el mundo disfrute de un Grande como Wenceslao

  2. Muchas gracias x escribir tu comentario Creo que la poesia q elegiste y el analisis que haces, son provocadores para aquellos q como yo entramos en internet buscando conocer la obra de Wenceslao.Personalmente, quise conocerla a partir de la evista que le hizo C. Di Candia. algunos meses antes de morir y q esta publicada en su libro aue te recomiendo:Oficios de pdriodista. Saludos, Anatrec

  3. Muy muy lindo libro, y cuento. Mi viejo me lo regaló cuando yo era chico, y no le di mucha importancia, lo leí con desganó, pero ahora toy en busca de el para releerlo interesante libro y cuento

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