El hombre de Bruselas, Mario Delgado Aparaín

***
Delgado Aparaín

Mi respuesta espontánea cuando me llegó el último libro de Mario Delgado Aparaín fue la alegría. Y eso viene del conocimiento previo del autor y su literatura que, aun en lo trágico, transmite siempre una socarronería inexpugnable. Es, esencialmente, uno de esos contadores de historias que, en cualquier situación, concitan la atención de la rueda que espera, además de los disparates, que el lenguaje valga por sí mismo. El arte de mentir en Delgado adquiere una densidad propia, que se trasunta en un lenguaje que se presenta formalísimo y dentro del cual hacen rotunda aparición la caña Velho Barreiro, un alcalde inútil, un pozo y unos vikingos. Es uno de los caminos para llegar a la risa explosiva: el contraste brusco, ese mismo que sucede entre un enviado belga de la Unión Europea y los vikingos refugiados en el cine del pueblo. Y el pozo que se abrió en pleno centro y pone en jaque la reelección del político. Se perfila como protagonista de la novela el Narrador Correa, un escritor minuano atribulado por la crítica, a causa de lo cual se propone “incendiar” Mosquitos, el pueblo en el que ubica sus historias y hacia donde se encamina. Allí está el alcalde inepto, suicida, sonámbulo y borracho junto a su secretaria bien dispuesta de orígenes georgianos, el asesor literario (que es amigo de Correa), está el pozo y viene el belga, que ha sido enviado a raíz de la petición del alcalde, a ver si con la cooperación internacional consigue taparle el pozo. Y estos personajes, que no se sabe si son reales o fruto de la imaginación del Narrador, se roban la escena.

La historia, breve,  no tiene mayores vueltas de tuerca ni profundizaciones en la psicología de los personajes o en el retrato de su sociedad. Predomina, por sobre todo, el discurso, la forma peculiar de decir del autor, que se está divirtiendo mucho y logra que suceda eso mismo en el lector. Se vale de algunos ingredientes como el decorado habitual de Mosquitos, con Bar Euskalduna y todo, y un caldo literario que inunda de ficción la cabeza de Augusto Almeida, el alcalde asesorado por “La Galga”, un poeta segundón, según él mismo se nombra.

Deja, incluso desde el tipo de letra grande, gusto a poco, sobre todo teniendo en cuenta algunos libros anteriores como por ejemplo “Alivio de luto” o “La balada de Jhonny Sosa”, que muestran más fuerza y resistencia. Es dulce de leche del bueno, pero el frasco chico y le falta un poco de añejamiento.

Y así fue. Desde entonces, era La Galga quien le proporcionaba revistas de actualidad y algunos libros muy bien elegidos, que se acomodaban a su temperamento y que eran capaces de entretenerlo e ilustrarlo al mismo tiempo. “Es evidente que este tipo sabe más de lo que aparenta”, pensaba Augusto Almeida mientras echaba una mirada distraída a algunas de las contratapas diseminadas sobre el escritorio. En su mayoría eran novelas, historias ubicadas en pequeños pueblos del Sur de los Estados Unidos o de la sierras de México o de las costas de Colombia o de algún balneario burgués del Río de la Plata, narraciones de energúmenos que habían convertido sus delirios sobre la soledad de los hombres o la infelicidad de las mujeres, en arte de exponer conflictos no muy diferentes a los que el mismo Augusto Almeida había conocido en la apretada vida del pueblo. Conflictos que en el hemisferio Norte eran usados descaradamente para hacer películas de aventuras y hasta obras teatrales, pero que en Mosquitos apenas si servían de estímulo para que “El Heraldo” los convirtiera en el momento menos pensado en noticias excepcionales anunciadas en la primera página en formato catástrofe.

Calificación: Bueno.
Editorial: Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2011.
ISBN: 978-9974-1-0698-7

Anuncios

4 comentarios en “El hombre de Bruselas, Mario Delgado Aparaín

  1. Me comentaba un amigo, y pienso que le asiste la razón, que MDA escribe este libro en medio de un problema de salud complicado, lo cual convierte a la novela en un acto de fe en la literatura por parte del autor. En tiempos de cinismo, eso es un valor agregado. Saludo este libro y la vuelta de MDA al mundo de Mosquitos, ese imaginario autoral característico de su mejor literatura. Y esperemos que en breve el autor pueda contar otra historia donde sigamos quedándonos con gusto a poco, con gusto a más. Saludos.

    1. Yo había oído algo también. Ojalá se recupere o se haya recuperado. Es un tipo que, además de que para mí es uno de los pocos grandes, me cae bien, capaz que por lo de ser de un pueblo. Y desde ya esperando otro. Gracias por la visita, abrazo.

    2. Muy particular este libro en este momento. Un fuerte homenaje a personajes minuanos, incluído la Galga. Destruye Mosquitos. Es un grande que ahora y siempre va a estar entre nosotros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s