La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa, Robert Darnton

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Darnton

Se trata de un libro notable que sondea, desde la perspectiva de la historia de las mentalidades (una de las hijas de la escuela de los anales), la forma de narrar, pero sobre todo la forma de leer, del Siglo de las Luces en Francia. Por esto mismo, y como sucede con la mayoría de los autores de esta escuela historiográfica, la mirada está puesta en el hombre cotidiano y no en la gran luminaria, y si en ocasiones se acude a esa gran luminaria (Rousseau y Diderot, por ejemplo, son el centro de dos de los seis capítulos del libro), es sólo como punto de partida para llegar al lugar clave: la forma en la que un francés pobre (la gran mayoría) o tal vez integrante de la burguesía, lee.

Los nombres de los capítulos funcionan como ejes temáticos inequívocos del proceso de búsqueda. El primero se titula, por ejemplo: “Los campesinos cuentan cuentos: el significado de Mamá Oca”, y bucea en las primeras plasmaciones escritas de los cuentos infantiles (que no parecen para nada infantiles) que después Perrault y los hermanos Grimm reversionarían dándoles ya tintes casi definitivos. Pero Perrault era francés y los hermanos Grimm alemanes, y como tales sus fuentes narrativas pertenecían a idiosincrasias distintas. Poniendo el ojo en la campiña francesa para describir a sus narradores orales y a la vez escuchas, dice Darnton:

Pocos sobrevivientes llegaban a la edad adulta antes de que por lo menos muriera uno de sus padres. Y muy pocos padres lograban vivir hasta el fin de sus años fértiles, porque la muerte se los impedía. Los matrimonios, que terminaban por muerte y no por divorcio, duraban 15 años promedio, la mitad de lo que duran hoy día en Francia. En Crulai un marido de cada cinco perdía a su esposa y después se casaba de nuevo. Las madrastras proliferaban en todas partes más que los padrastros, ya que la tasa de segundas nupcias entre las viudas era de una cada diez.  Quizá a los hijastros no los trataban como a Cenicienta, pero probablemente las relaciones entre los medios hermanos eran difíciles. Un nuevo hijo a menudo significaba la diferencia entre ser pobre e indigente. (…) Comer o no comer, era la cuestión que enfrentaban los campesinos en su folclor y también en su vida diaria. Esto aparece en muchos cuentos a menudo relacionado con el tema de la madrastra malvada, que debe haber tenido una resonancia especial en los corazones del Antiguo Régimen, porque la demografía de éste volvía a las madrastras figuras muy importantes en la sociedad de las villas. (…) Los deseos toman la forma de comida en los cuentos campesinos, y esto nunca es ridículo.

Dentro de los variados episodios culturales protagonizados por gente común se encuentra el que da título al libro, o sea, la gran matanza de gatos llevada a cabo por dos aprendices en un taller de imprenta perteneciente a Jacques Vincent. Nicolás Contat, uno de los aprendices en cuestión, narrará su vida años después y hará referencia a este oscuro episodio que podría resumirse en los siguientes términos: los gatos no dejan dormir a los pobres aprendices, que al otro día serán los primeros en abrir y los últimos en dejar las labores. Deciden pedir autorización para matarlos, la que les es negada. La noche siguiente ambos aprendices imitan a los gatos cerca del dormitorio de Vincent, quien no logra conciliar el sueño y termina concediendo el permiso para la matanza con la salvedad de que la gata de su esposa debe permanecer con vida. Acto seguido sobreviene la barbarie material y simbólica: son matados decenas de gatos del barrio, pero la primera en morir será, como ya hemos adivinado, la gata de la dueña. Darnton elabora una explicación justamente simbólica de este episodio, desmenuzando de forma magistral cada uno de los pasos narrados por Contat y asignándoles significados más que atinados como reveladores de una forma de pensar y de sentir el mundo a través de cómo se cuenta ese mundo.

Párrafo aparte para el capítulo “Un inspector de policía organiza su archivo: la anatomía de la República de las Letras”, excelente y por demás divertida relación de cómo el inspector de policía Joseph D´Hemery clasifica a cientos de escritores vivos y con trabajos publicados a principios de la década de 1750. D´Hemery realizaba sus labores de espionaje cultural visitando salones, yendo a reuniones de intelectuales, asistiendo a tertulias, pero sobre todo, y esto es lo que lo hace un gran informante, leyendo. Sólo como muestra, además de los cientos de escritores conocidos de alguna manera, entre 1748 y 1753 D´Hemery escribió quinientos informes sobre autores que aún hoy día están inéditos en la Bibliothèque Nationale. Por suerte este libro de Darnton cuenta con jugosos apéndices al final de cada capítulo, de modo que es posible enterarnos de forma directa lo que escribió el inspector sobre algunos de los escritores notables de aquella época:

Nombre: Diderot, autor. 1º de enero de 1748. Edad: 36 años. Lugar de nacimiento: Langres. Descripción: estatura mediana, una fisonomía muy decente. Domicilio: Place de L´Estrapade, en la casa de un tapicero. Historia: es hijo de un cuchillero en Langres. Es un muchacho muy ingenioso pero extremadamente peligroso. (…) Está casado, sin embargo ha vivido durante algún tiempo con su amante Mme. de Puysiens. (…) Es un joven que juega con su inteligencia y se enorgullece de su impiedad; muy peligroso; habla de los sagrados misterios con desprecio. Dijo que cuando esté próximo el fin de su vida, se confesará y recibirá en comunión lo que ellos llaman Dios, pero no por obligación, sino sólo por consideración a su familia, para que no le reprochen el hecho de que él muera fuera de la religión.

Esta reseña podría y debería, a riesgo de aburrir al lector, ahondar en los capítulos finales del libro, particularmente en el análisis de las cartas de un burgués comprador de libros, Jean Ranson, a su librero, donde siempre termina aludiendo a su  “ami Jean Jacques”, y que encarna justamente el modelo ideal de nuevo lector que Rousseau elige para sus obras en el prólogo de su famosa Héloise. Pero la dejaremos por aquí, esperando que el asiduo visitante de este Club se sienta impelido a un libro que, como advertí al principio, resulta notable por muchas razones.

Calificación: Excelente.
Título original: The Great Cat Massacre and Other Episodes in French Cultural History.
Editorial: Fondo de Cultura Económica, México. Primera edición en español, 1987.
Traducción: Carlos Valdés.
ISBN: 968 16 25 78 1

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3 comentarios en “La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa, Robert Darnton

  1. Pero… pero… ¡es notable! Todo. Me encantó. Quiero leer ese libro. Lo del inspector-lector y sus reportes es increíblemente bueno. “Diderot, muy peligroso… muy peligroso…”.
    Gran reseña, Peter.

  2. Bueno, gracias, Leo!!! El inspector tiene otras perlitas que son espectaculares, jeje… Pero el libro en sí está concebido de una forma notable. Ya me había pasado con el de Le Goff… algo así como sentir que desde estas disciplinas, y cuando los autores dan a conocer un trabajo, es bastante más que probable que cuiden todo detalle, y por eso producen trabajos de este nivel.

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