El invitado del Día de Acción de Gracias, Truman Capote

¡Hablemos del mal! Odd Henderson es el ser humano más malvado que he conocido. Y estoy hablando de un muchacho de doce años, no de un adulto que ha tenido tiempo para madurar una innata inclinación hacia el mal.

Capote
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Así comienza esta obra, ora nouvelle, ora cuento largo, dedicada a una tal “Lee” (de seguro, se refiere a Harper Lee, la autora de “Matar a un ruiseñor”, amiga íntima de Capote. La novela principal de éste, “A sangre fría”, también fue dedicada a ella). Pero no solamente del mal es de lo que se habla en esas hermosas líneas, sino también de la inocencia de un niño de siete años cuyo mundo interior, en ese momento, es el único mundo importante, o al menos el único que él puede valorar y reconocer como importante. Buddy, el tímido y abrumado narrador, vive en un pueblo rural de Alabama en los años inmediatamente posteriores a la Depresión, junto a su tío B y a sus tres tías solteronas. Una de ellas, Miss Sook, la sesentona más joven e inocente, casi como un niño, es su mejor amiga. Es quien conoce sus secretos y sus miedos, sobre todo el miedo a Odd que, como ya hemos dicho, es una especie de bully boy repetidor.

La acción propiamente dicha comienza cuando Miss Sook anuncia a Buddy que sería una buena idea invitar a Odd para el Día de Acción de Gracias, y así podrían reconciliarse o al menos evitar que Odd siga acosándolo. Buddy, al oír las palabras de su tía y mejor amiga, creyó que estaba abandonado en un mundo que no podía comprender la inmensa y casi infinita maldad que ocultaba ese larguirucho pelirrojo que era Odd. Y por eso, porque se encontraba solo ante el mal, debía hacer algo para desquitarse y por fin, vengarse.

Capote logra la redondez, mediante una prosa fluida y emotiva, de una historia bellísima cuya moraleja (si se admite esta concepción en la narrativa del siglo XX) sería que hacer el mal concienzudamente es mucho peor que hacerlo por ignorancia o por la incapacidad (que un determinado contexto obliga) de poder hacer el bien.

Mientras yo comía, Miss Sook puso su brazo alrededor de mis hombros.

–         Solo te quiero decir esto, Buddy. Dos cosas malas no hacen nunca una buena. Fue una maldad por su parte coger el camafeo. Pero no sabemos por qué lo cogió. Puede que nunca pensara llevárselo. Cualquiera que fuese la razón, no puede haber sido algo calculado. Y por eso lo que tú hiciste es mucho peor: tú planeaste humillarle. Fue deliberado. Ahora escúchame, Buddy. Solo hay un pecado imperdonable: la crueldad deliberada. Todo lo demás puede perdonarse. Eso, jamás. ¿Me entiendes, Buddy?

Calificación: Muy bueno.
Título original: The thanksgiving visitor (1967).
Traducción: Ángela Pérez y José María Álvarez Flórez.
Editorial: Lumen, Barcelona, 1972.

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Un comentario en “El invitado del Día de Acción de Gracias, Truman Capote

  1. Buenísima novelita. Se lee en una tarde y deja una especie de “mensaje” en el lector. Los hechos me suenan autobiográficos, pero eso nunca se sabe.
    Saludos

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