El amor de Evdokía, Vera Panova

***
Panova

La familia como tema, o como motivo, más bien, debe de ser uno de los más afilados sobre los que escribir narrativa o poesía o lo que sea. El poder, el amor, el paso del tiempo y la muerte, ninguna de estas grandes preocupaciones le son ajenas al acto de escribir sobre la familia, y condensan como en un microcosmos las tensiones sociales de un nivel superior. Se trataría de la relevancia de lo doméstico antes que la preeminencia de ese tipo de relatos que están más cerca de la Historia (caso de esa joya que es “La famiglia”, de Ettore Scola). Esta breve novela de la escritora rusa Vera Panova (1905-1973) cuenta la historia de la familia de Evdokim Chernisov, un obrero de una fábrica de los Urales, con el estrépito asordinado de los tiempos de guerra de la primera mitad del siglo XX. Evdokim ha combatido en el frente de la Primera Guerra y a su regreso levanta su casa con el permiso del Soviet. Luego conoce a Evdokía, la hija de un compañero de fábrica, con la que se casa. Evdokía es todo lo que su esposo esperaba. Sabe llevar la casa y es una compañera atenta, pero esconde un amor mal sofocado por un tártaro. La intriga y la infidelidad no llevan muchas páginas y ni siquiera asoman como el gran conflicto de la historia. Es una cosa que pasa, como pasan tantas otras, del mismo modo que llegan los entenados y subsanan para Evdokim y Evdokía la imposibilidad de tener hijos. (De hecho, el relato abunda en expresiones del tipo “Transcurrieron varios años”, tres palabras que en una novela Tolstói transforma en trescientas páginas.) La casa crece, aparecen nuevos miembros de la familia, se suceden las típicas peleas entre los niños, las comunes preocupaciones de los padres por sus hijos. Uno que llegó a la casa como un ladrón, se transforma en un obrero abnegado. La pequeña hermanastra huérfana de Evdokía logra ser ingeniera civil. Evdokía y Evdokim comienzan a envejecer. El plan de la obra es previsible, pero no por eso menos emotivo. Son las peripecias aisladas y las actitudes de sus protagonistas las que mantienen la lectura en vilo, sin necesidad de develar ninguna situación a largo plazo y sin necesidad de escenas densas. Nada de eso tiene esta novela, y su forma de pasar a través de las situaciones claves de la conformación de una familia es la que le da un vértigo apenas pronunciado, pero suficiente para entrever que lo que llega sobre el final arrinconando a los personajes es la soledad. La escena final, en la que los esposos se sientan a la mesa en soledad para dar comienzo a la cena, quizás sea, sí, la de mayor densidad, la que puede detener al lector para reclamarle una idea sobre el enfrentamiento entre la soledad y el amor que tanto Evdokim como Evdokía han llevado consigo hasta el término de su existencia.

Las vecinas acudían a ver el aumento de la familia de los Chernisov. Elogiaban al niño, alababan a los Chernisov y reprendían a las malas madres que abandonaban a las inocentes criaturas en la nieve, por la noche, junto a los umbrales ajenos…
Acudió también Máriushka. Entró ceremoniosa, sin agitación. Interrogó en voz baja, pero exigente, a Pável, Katia y Natalia, que estaba muy formalitos, si estudiaban bien, si obedecían a sus padres adoptivos y por qué andaban por casa con zapatos, pues allí no hacía frío y no estaría de más ahorrar calzado, los padres adoptivos de seguro que tendrían muchísimos gastos con aquel regimiento. Luego mandó con voz imperiosa, como un doctor, que le enseñaran al nene.
Evdokía le llevó a Sasha, empañado, cubierto con un gorrito bordeado de puntilla. Máriushka suspiró:
-Se morirá.
Evdokía se asustó:
-¿Por qué?
-Mírale las pupilas –le susurró Máriushka.
Evdokía le miró a los inexpresivos ojos zarcos y no vio en las pupilas sino el reflejo de su semblante.
-Mira al ángulo –le susurró Máriushka -. La persona que ha de vivir tiene allá dentro, en el ángulo, algo así como una verruguilla, se ve claro. A la criaturita que te ha enviado Dios no se le ve esa verruguilla. Se morirá.
Tras dejar a todos abatidos y regalarse con espumoso kvas de pasas, Máriushka se alejó.
Al día siguiente se le descompuso el vientre a Sasha. Evdokía le dio aceite de ricino, le puso fomentos, pero no le alivió. Hubo de llevar al pequeñuelo al consultorio médico.

Calificación: Bueno.
Título original: любовь евдокии (1959).
Traducción: V. Uribes.
Editorial: Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 19??.
ISBN: —

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Un comentario en “El amor de Evdokía, Vera Panova

  1. ¡Buena reseña, Damián! Y linda película “La famiglia” de Scola. La vi hace tiempo, año 2008, con tu hermano, lactolate y pan casero mediante. Tengo un lindo recuerdo sobre una escena en la que todos están comiendo en la mesa y charlan sobre el fascismo, no recuerdo bien por qué. Tendría que verla otra vez…
    Saludos.

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