El mar, John Banville

***
Banville

Esta es una novela de evocación. Max Morden, un historiador de arte, llega al balneario en que pasó unos cuantos veranos de su infancia para completar el duelo por la muerte de su esposa, Anna. Alquila una habitación en la casa regenteada por la señorita Vavasour y junto a ella y al coronel (el otro inquilino), lleva una apacible existencia mientras dirige el pensamiento hacia el pasado. La novela es el tejido que se forma con ese presente en la casa de Los Cedros, y dos líneas de la memoria, la del pasado reciente, la enfermedad y muerte de Anna, y la del pasado remoto, el verano de su infancia en que conoció a los Grace, la familia de veraneantes que solía alquilar aquella casa.

El irlandés John Banville ganó el premio Man Booker con esta novela en 2005. Conocido como un estilista por la crítica especializada, sus obras se habían mantenido alejadas del gran público hasta recibir el impulso del más importante premio literario de Gran Bretaña. Y si bien Banville entra en esa categoría difusa conocida como “los escritores serios”, se permite ser menos serio cuando escribe novelas policiales bajo el heterónimo de Benjamín Black. Y esto es curioso.

El mar es una novela que combina el relato de iniciación (al amor, a la violencia), con el relato crepuscular (la mirada que vuelve sobre el camino al final del viaje), y que sin grandes revelaciones mantiene el interés del lector apoyándose en un lenguaje que puede ser coloquial en un instante para volverse exquisito al siguiente. La apuesta de Banville deja en claro su confianza en su estilo, capaz de construir un relato que desea leerse más por cómo está contado que por lo que se está contando en él. Sin embargo, de los tres ambientes y tiempos en los que se sitúa la narración, sólo los ambientes rememorados poseen un interés real por sí mismos, en tanto que el presente desde el que se narra adquiere un interés artificial y forzado cuando se nos revelan finalmente los datos que se nos habían menoscabado en el devenir natural de la historia. La anagnórisis final se produce gracias a una especie de deus ex machina que viene a sacar del atasco al narrador cuando ya se había quedado sin cuerda. Como lector (sé que esto es subjetivo), sentí que de algún modo Banville había roto el pacto tácito que había durado doscientas páginas. Aunque, quién sabe, quizá el asunto sea que yo soy un lector demasiado susceptible en cuanto a lo que considero un procedimiento tramposo…

En cualquier caso, a lo que hago tampoco lo llamaría crear. Crear es un término demasiado grande, demasiado serio. Los creadores crean. Los grandes crean. En cuanto a los que somos medianías, no existe una palabra que resulte bastante modesta para describir lo que hacemos y cómo lo hacemos. No acepto la diletancia. Los diletantes son los aficionados, mientras que nosotros, la clase o género de la que hablo, no somos nada si no somos profesionales. (…) No somos gandules, no somos holgazanes. De hecho, somos frenéticamente enérgicos, a espasmos, pero estamos libres, fatalmente libres, de lo que podría denominarse la maldición de la perpetuación. Acabamos las cosas, mientras que el creador de verdad, como el poeta Valéry, creo que fue él, afirmó, la obra nunca se acaba, sino que se abandona.

Calificación: bueno.
Título original: The sea, 2005.
Traductor: Damián Alou.
Editorial Anagrama, Barcelona, 2006.
ISBN: 978-84-339-7656-7

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2 comentarios en “El mar, John Banville

  1. Acabo de leer “El mar” y debo reconocer que es un muy buen libro. No es apto para todo tipo de lectores (de hecho, creo que muchos lo considerarían un libro aburrido) pero a mí me ha encantado.
    Estoy de acuerdo en que es uno de esos libros en que el estilo lo es todo, y no es tan importante lo que se cuenta sino cómo se cuenta ( aunque lo que se cuenta también tiene sus miga). Es por eso que al principio cuesta un poco entrar, hay que acostumbrarse a ese estilo, a ese fraseo , a esas descripciones detalladas hasta casi la exasperación ( de un paisaje, de un hecho concreto, de la apariencia de una persona, nada escapa a la descripción morosa y pormenorizada), pero una vez te has sumergido en el libro, como el protagonista se sumerge en sus recuerdos, hay que reconocer que te atrapa.
    En resumen, es un libro ideal para lectores consumados, amantes de los relatos evocadores, nostálgicos y, a la vez, irónicos. Y el final… bueno, puede que sea un poco forzado, pero yo lo veo como una buena manera de acabar el libro, de cerrar el círculo por así decir.
    Lectura muy recomendable.
    Un saludo.

  2. !Preciosa Novela…! Amemos a éste gran novelista..con el deseo de que siga escribiendo por mucho,mucho tiempo más…todavía es joven, y tiene un caudal de ironía feroz. Gracias JOHN BANVILLE.

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