El devorador de paisajes, Germán Machado

Machado
***

Se trata de catorce relatos que salieron a la luz este año y que recorren un tiempo narrativo divergente a la vez que un espacio variado. Dadas estas dos condiciones, resulta un claro índice de pericia narrativa el hecho de que, de alguna manera, la atmósfera que atraviesa estos relatos es muy similar en todos ellos y está caracterizada por la opresión de un problema central y sus derivaciones posteriores.

Otro hallazgo estructural en lo que tiene que ver con la materia de sucesos a contar, es el de alejar de la percepción sensorial del lector ciertas trazas de información explícita que quedarán subyacentes, esperando que la inteligencia de quien lea sepa trasladarles su cabal importancia. Es así que uno tiene la sensación de que las cosas que ocurren en algunos relatos, no están allí más que para enmascarar la verdadera vorágine de sucesos ocultos. En “Predicadores”, uno de los muy buenos cuentos que ostenta este volumen de Machado, el hecho concreto de ver llegar a dos religiosos trajeados un domingo se convierte en la excusa perfecta para asistir, a la manera de una crónica costumbrista, a las transformaciones hacia la decadencia de un barrio en los últimos años. O sea, lo que importa es esto último y no el hecho de la llegada de los predicadores.

Los mejores cuentos del libro, para este reseñador, son aquellos en los que Machado toma elementos de la realidad actual y de la histórica, aunque a veces los matice con elementos de lo fantástico. En esta enumeración podríamos incluir al primero de todos, “Cerraduras”, que se constituye en el desgarrador testimonio de un niño apresado en un circuito de violencia cuya última imagen se convierte en el final de su pesadilla. Otro relato bien logrado es “La ceremonia”, en el que el autor se arriesga a transitar por el pueblo de San Javier durante el día previo a la captura y la muerte del Dr. Roslik. El resultado es un texto que enerva al lector a raíz de la injusticia y lo deja con el pensamiento sumido en la perversa impunidad de aquellos crímenes de Estado. Claro que el tema ha sido por demás trabajado y bastardeado, pero en este caso, al igual que en el relato “Sedimentos” (en el que se sugiere cierto revisionismo histórico) Machado logra recrearlo desde una sugestiva nueva óptica, con personajes que para nada parecen anquilosados sino que rebosan de naturalidad.

El elemento negativo que podría achacársele a este libro es el de la excesiva disparidad a la hora de la calidad. No es que Machado no logre capturar la atención del lector. Es que a veces (insisto, a veces) la captura para contar cosas que no logran despertar en este lector las emociones que sí despertaron los relatos anteriormente mencionados. Y esto ocurre cuando el autor se entrevera en temas de corte irreal, que cambian el tono del libro en general. Me refiero a los relatos: “La rezadora digital”, “Educación permanente” o, llamativamente, el que da título al libro, “El devorador de paisajes”. Funcionan bien en clave de humor, pero pierden en consistencia narrativa.

Dejo para el final el destaque de dos o tres cuentos muy interesantes (además de los mencionados más arriba), sólo a modo de mención: “Tejedora”, “Transfusiones” y “Gravitación de los muelles”.

En resumen, estamos ante una obra que trata bien al lector y que en ocasiones le pide que utilice su inteligencia. O sea, un recomendable libro de cuentos de este año. O sea, tal vez, una rareza.

Durante el viaje, su padre le había explicado que había estado preso en Martín García por motivos que poco importaban, pues él no era ningún delincuente y no había cometido delito alguno. Su padre también le había contado que aquel edificio, ahora una escuela, había sido su prisión durante años.

Ahora la isla era un destino turístico como cualquier otro. Cada uno de sus usos había ido agregándole capas arquitectónicas que apenas dejaban ver, entre ruinas y edificios reformados, los distintos usos y desgastes con que el tiempo y la infamia de la historia se la habían apropiado y la habían despreciado. Trofeo de guerra y rescoldo de empresas malogradas.

Calificación: Bueno.
Editorial: Estuario Editora, Montevideo, 2011.
ISBN: 978-9974-687-64-6

Anuncios

Un comentario en “El devorador de paisajes, Germán Machado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s