El diario del capitán Arsenio, Pablo Bernasconi

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Bernasconi

¿Cuántos recursos más trabajados y efectivos para resaltar la ridiculez y causar humor que aquel del personaje que intenta volar y no lo logra? En el cine, en la literatura y, sobre todo, en los dibujos animados es un número fijo. A partir de tal idea se arma este libro del artista argentino Pablo Bernasconi, una mescolanza especial entre orden y desorden que genera, además del humor, una empatía notable con el personaje, Manuel J. Arsenio, un ex “maestro quesero, herrero, buzo y, sobre todo, precario capitán de navío” argentino, que a finales del siglo XVIII se propone lograr la proeza humana tan soñada desde los apuntes de Leonardo da Vinci: crear la máquina de volar.
Para dar testimonio de los avatares tortuosos que dicha decisión implicó, Arsenio lleva entre los años 1782 y 1789 un diario que detalla cada una de las diecisiete máquinas que ideó para alcanzar los cielos. Este libro, en realidad, una suerte de consuelo diferido que tenemos los lectores acerca de un personaje tan desplazado por la historia, se concentra en seis de esas máquinas. De esta forma, la primera aventura de Arsenio tiene como creación principal, en 1784, al “Motocanario”, un aparato volador para el que reunió a doce canarios que, atados cada uno con un cordel al cuerpo del aviador, hacen posible alcanzar una altura de más de doce metros… Hasta que surge la “rebelión de los canarios”. Cada ave se va por su lado y el proyecto fracasa. La descripción de cada fase del vuelo (previa a una presentación tipo carátula, típica del momento en que un personaje de dibujos animados concibe la utilidad de un objeto) tiene mucho humor, aplicando, como decíamos más arriba, un esquema de orden para leer una situación siempre desordenada o catastrófica. Lo que terminan exhibiendo ambas páginas es, entonces, una parábola delirante, a la que hay que sumar unas acotaciones en las que el pleonasmo y un refinado eufemismo apuntalan la comicidad.

La tracción a sangre soluciona el acertijo de cómo generar energía. Si un hámster adulto corre sobre una rueda a una velocidad de 9 vueltas por segundo, puedo multiplicar y trasladar mecánicamente este movimiento al eje de la hélice. En cuanto a la dirección… el viento lo decidirá. ¡No puedo fallar!

Capitán Arsenio, 4 de febrero de 1787


Calificación: Muy bueno.
Editorial: Sudamericana, Buenos Aires, 2007.
ISBN: 978-950-07-2806-5

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