Las fieras cebadas de Kumaon, Jim Corbett

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Corbett

Jim Corbett tuvo una de las ocupaciones más peligrosas que alguien pueda imaginar y con las experiencias derivadas de ella escribió este libro duro y hermoso a la vez. Se dedicó durante más de treinta años a perseguir y dar caza a animales cebados comedores de carne humana en las Provincias Unidas de la India, particularmente en la zona de Kumaon, y durante la primera mitad del Siglo XX. De ascendencia irlandesa, nació en la India y formó parte del ejército británico colonial, lo que no fue obstáculo para que los lugareños lo tuvieran en altísima consideración, incluso al nivel de un santo. Para comprender este aspecto, es necesario imaginarnos la vida en comunidades montañosas y selváticas asoladas por fieras prácticamente invisibles que en el momento menos esperado surgen de la espesura, atacan a hombres, mujeres o niños a la vista de todos y se los llevan para devorarlos tranquilamente en su propio terreno. Como estas comunidades son extremadamente pobres, no hay rifles ni armas que detengan a un animal de estas características. Es entonces cuando aparece Corbett y arriesga el pellejo durante meses enteros si es necesario, acechando solitariamente en la selva. Dice el mismo cazador sobre esta situación esbozada arriba:

De las muchas cosas incomprensibles con que uno se encuentra en la vida, la más difícil de comprender es quizá la desgracia que parece perseguir a un individuo o una familia. Tomemos como ejemplo el caso del dueño de la vaca sobre la cual maté al leopardo. Era un chico de ocho años de edad e hijo único. Dos años atrás su madre, ocupada en cortar forraje para la vaca, había sido atacada y devorada por el tigre cebado, y doce meses más tarde su padre corría la misma suerte. Los pocos enseres que la familia poseía habían sido vendidos para pagar las pequeñas deudas del padre, y el hijo comenzó su vida como propietario de una vaca; había sido precisamente esa vaca la que el leopardo eligiera como víctima de entre los rebaños de doscientas y trescientas cabezas de ganado del pueblo.

Las muertes atribuidas a los animales que Jim Corbett mató giran en torno a las 1400. Incluso hay dos tigres a los que se atribuían más de trescientas muertes a cada uno.

Pero Corbett no odia a estas fieras. Nunca aparecerá en el libro una palabra de odio para ninguno de los 19 tigres cebados o de los catorce leopardos comedores de hombres que mató. Por el contrario, muchas veces la reflexión gira en torno a cómo el mismo hombre es responsable de este tipo de casos: la mayoría de los animales cebados lo son por encuentros con el ser humano de los que han salido heridos e inutilizados en alguno de sus miembros, lo que después les imposibilitaba dedicarse a sus presas naturales. El autor siempre se expresa con respeto hacia los animales que persigue, cuando no con simple y sencillo miedo.

El lector de esta reseña podría preguntarse: ¿pero qué tanto con cazar un tigre? ¿O acaso no hay rifles? Sí… claro…, pero en la lectura de este clásico de la vida real del Siglo XX uno entiende que quien tiene las de perder en un encuentro con estos animales es, siempre, el hombre. Usualmente una bala de rifle no mata al tigre sino que apenas lo hiere, generando una persecución por lugares que el animal conoce y el hombre no. Varias veces Corbett escapó de la muerte debido al azar de un árbol que había nacido en el lugar correcto (y aquí me permito recordar aquella imagen inicial del Facundo de Sarmiento, sin que esta sea la única asociación posible con esta obra).

Se trata, en definitiva, de un libro excelente, muy recomendable como forma de conocer no sólo una actividad que expone al hombre al límite de sus posibilidades físicas y psicológicas sino porque además es un libro con el que se aprende mucho sobre la vida de la selva y sobre las comunidades que en ella se afincan.

Estaba habituado a pasar la noche en la selva aguardando la presa, pero ésta era la primera vez en mi vida en que esperaba una fiera cebada. El trecho del camino que tenía justo frente a mí se veía brillantemente iluminado por la luna; pero, a derecha e izquierda, los enormes árboles arrojaban negras sombras, y, cuando el viento nocturno agitó sus ramas y las sombras se movieron, creí ver a una docena de tigres que avanzaban hacia mí y me arrepentí amargamente del impulso que me indujera a ponerme a merced de la fiera. Me faltó valor para volver al pueblo y admitir que también estaba asustado para poder llevar a cabo la tarea que me había impuesto. Así, con los dientes castañeteando, tanto de miedo como de frío, permanecí allá toda la noche. Cuando el gris amanecer comenzó a iluminar mi helado puesto, descansé la cabeza sobre las rodillas alzadas. En esta posición me encontraron mis hombres una hora después, profundamente dormido; de la tigre, nada había oído ni visto.

“Al volver al pueblo traté de hacer que los hombres –en quienes se leía la sorpresa de que yo hubiera sobrevivido- me condujeran hasta los lugares donde cayeran las víctimas; pero no me fue posible convencerlos. Desde la plazoleta me señalaron la dirección de tales lugares; la última muerte –que me llevara a aquel paraje- me informaron había ocurrido en el recodo de la montaña hacia la parte oeste del pueblo. Las mujeres y niñas, unas veinte en total, estaban recolectando hojas de roble para el ganado al producirse la muerte de la infortunada mujer, se mostraban ansiosas de relatarme detalladamente el suceso. Parece ser que la partida había salido dos horas antes del mediodía, alejándose casi un kilómetro, hasta encontrar los árboles cuyas hojas cortaban. La víctima y otras dos mujeres habían elegido un árbol que crecía a la orilla de un barranco, que posteriormente descubrí tenía más de un metro de profundidad por tres a tres y medio de ancho. Una vez que hubo cortado todas las hojas necesarias, la mujer comenzó a descender del árbol, y fue entonces cuando la tigre, que se había acercado sin ser vista, se alzó sobre sus patas traseras, la cogió por el pie, la arrancó de la rama por la cual bajaba y, soltándole el pie, la arrojó al barranco, y mientras la mujer luchaba por alzarse, la tomó por la garganta. Después de matarla, subió por un costado del barranco y desapareció con su víctima entre unas espesas malezas.

Calificación: Excelente.
Título original: Man-eaters of Kumaon (1945).
Traducción: —–
Editorial: Libros Centenario, 1961.
ISBN: —–

Adjuntamos el archivo digitalizado del libro para aquellos lectores que lo deseen. Descarga aquí:

Las fieras cebadas de Kumaon – Jim Corbett

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11 comentarios en “Las fieras cebadas de Kumaon, Jim Corbett

  1. Este hermoso libro compartio grandes momentos de mi niñez, cuando por las noches en vez de ver la tv apagaba la luz de mi habitacion y linterna en mano soñaba ser ese gran cazador en aquellos lugares descriptos con maestria, enseñandome a amar a los animales y respetarlos.

  2. ami me paso lo mismo mi madre inculco ese habito de lectura en mi y asi avivo mi amor ala creacion y al creador del universo RSM
    el cual quisiera tener en formato digital.

  3. maravilloso libro yo tenia 20 años , cuando un cazador español llamado don carlos alonso me mostro el libro y precisamente en ese entonces habiamos ido a cazar tigres (jaguares ) en el estado de campeche.
    me aconsejo que leyera el libro el cual lo hice con mucho interes y pasion . hoy tengo 50 años y muero de ganas por leer nuevamente el libro. tengo que conseguirlo.

  4. Juan Carlos de Santa Fe, 5/9/13
    Cuando pude leer, fué mi primer libro, que me regalara mi madre. Inolvidable, y lo guardé durante muchos años. Luego lo presté, y nunca más lo tuve. Es muy bello e instructivo para un niño y aún para un adulto. Desearía saber cómo puedo hacerme de un ejemplar. Me dicen que está agotado. Ahora tengo nietos, y deseo que lo lean.

  5. Se que sonara un poco cursi, y ahora realizo la vida que llevaba en Cuba. Tuve este libro entre mis manos, supongo que entre el 93 y el 95, solo tenia 13 o 14, es uno de los mejores libros que he leido en mi vida, pero la situacion economica del pais hizo que el papel higienico desapareciera, y mismo si suena a locura, las librerias desaparecieron en esta epoca. Lo lei, en el bano, lo leia y con el dolor de mi alma, y la inconsciencia, arrancaba sus paginas…esta vida loca.

  6. Soy cubano,tengo 47 años y leyendo los comentarios anteriores no dejo de sorprenderme de algunos de ellos,estaba buscando la pelicula si existia porque casualmente fue tambien mi primer libro en la vida,lo lei como a los 8 o 10 años,igual en las noches solitarias de mi cuarto,todavia lo conservo y lo guardo como una reliquia,estuve a punto de perderlo por prestarlo pero creo que nunca mas lo hare,me esnseño a amar a los animales e igualmente creo que es una obra maestra de la literatura universal,se la recomiendo a grandes y chicos,los hara mejores seres humanos.Discrepo del señor que dice que en cuba no se podia encontrar por la situacion económica o del que fue al baño y lo utulizo por escaces de papel higienico,al primero decirle que es cierto lo de la situacion economica que a veces a sido muy dificil y otras no tanto,pero si algo siempre ha existido en nuestro pais son libros para leer incluyendo ese que se ha vuelto a publicar,¿o acaso no sabe de las ferias del libro que todos los
    años se dan hasta en los lugares mas reconditos del pais,he recorrido muchos paises del mundo y creame señor que en ninguno he visto tanta cultura literaria como en nuestro pais,ni tanta venta de libros y a precios modicos como en nuestro pais,ya se lo que me respondera.Con respecto al otro que lo utilizo como papel higienico,creame tambien que yo jamas lo hubiera hecho y por eso lo tengo,y pase la misma o peor situacion de usted,cuando se ama un libro de verdad no hay nada que nos haga darle ese destino,disculpeme pero usted lo tuvo pero no le dio el valor que realmente tenia si asi lo condeno.
    Solo pido a los editores que se arriesguen a otra edicion y quizas con un mejor acabado y no se arrepentiran,sera un nuevo exito y recaudaran,no lo duden,saludos a todos.

  7. Fue el libro que me acompaño cada verano durante mi infancia y adolescencia . Alquilabamos un dpto en MDP y el libor estaba ahi para ser leido . Y asi lo hice cada verano . Fue inolvidable para mi , jamas me lo saque de la cabeza . No pude conseguirlo mas , pues con todo gusto lo compraria . Vivo en Argentina , si alguno lo consigue o sabe dde se puede conseguir dejo mi celular 0111551652247 , gracias

  8. Apenas había cumplido los quince años cuando me encontré -casi a boca de jarro-con este libro en la generosa biblioteca de mi familia. Comencé a leerlo vorazmente hasta terminarlo de un tirón. Luego repetí la operación tres veces más. Tanto me había gustado. Nunca pude hallar la versión en inglés, me hubiese gustado leerla en el idioma original del escritor. Es una obra maestra de la literatura universal, digna de ser conocida. Su autor, Jim Corbett, fue un oficial del ejército inglés y un naturalista que amó desmesuradamente a la India, sus tradiciones y su fauna. Por ese amor a la antigua tierra de Buda, se convirtió en un cazador de comedores de hombres, para aliviar el terror y el dolor de los indefensos campesinos. Pocas veces en mi vida he leído libros que retraten de una forma tan honesta y vívida el valor, el coraje de un hombre solitario, apenas acompañado con su viejo fusil, enfrentándose en la espesura de la selva con animales tan aterradores. Esa tarea no es para débiles de espíritu. Tengo en mi poder dos ediciones de “Las fieras cebadas del Kumaon”. La primera es de la famosa editorial Peuser, del año 1951, la mejor , sin duda, en lengua española -o castellana-, como prefieran. El libro es formidable no sólo por su contenido, sino por su presentación. Tapas duras, con sobrecubierta, mapa de la región del Kumaon e ilustraciones de Franco Mosca Gasparin. Irrepetible. La otra es de editorial Marymar, de 1976. Muy alejada de la calidad de Peuser, pero cumple su cometido de acercarnos al terrible y bello mundo de un legendario cazador de fieras cebadas.

  9. Leí este libro quando tenia 8 o 9 años por suerte mi papá lo tenia en su biblioteca. Después de eso mi amor por los tigres y leones y por la aventura nunca mas termino. Lo volvi a leer mas de veinte veces al longo de mi vida y siempre encuentro detalles nuevos que me habian escapado en la leída anterior. Estube ahora en abril último visitando los lugares donde Corbett mató a los comedores de hombres, lugares como Chuka, Thak, Tallas Des, Champawatt, Rudraprayag, Mohan, Kartkanoula, Kaladunghi. Puedo decir que una de las principales caracteristicas de Corbett es la precision con que describe los encenarios de las cacerias. Quando llegas a los locales es exactamente como el describe en los libros, impressionante su capacidad de relatar pequeños detalles. Hasta hoy en los vilarejos lejanos por donde estubo Corbett, los hijos y nietos de quien le conocio en persona hablan de el y te muestran locales descriptos en los libros. Jim Corbett fué una persona extraordinaria y oxalá su memória permanesca eternamente en la memoria de los habitantes de Kumaon, gente que el tanto amaba. El escribio varios libros y el mas famoso es el “Maneaters of Kumaon”, mas hay otros fantasticos, verdaderas obras de la arte cinegética mundial. Jim Corbett fovever!!!

  10. Como les sucedio a los que compartieron opinion sobre el libro realmente pasmado quede cuando lo lei por vez primera a los diez anos y en veces posteriores. Realmente muy bueno se recomienda su lectura

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