Victoria, Knut Hamsun

***
Hamsun

La historia de esta novela puede leerse o interpretarse como otra línea argumental, como otro universo paralelo por el que transita el mismo personaje que el autor ya había elaborado anteriormente en “Hambre” y “Pan” y que le daría aún asuntos que contar en las siguientes décadas con, y muy especialmente, cada una de las partes de la “Trilogía del vagabundo”. Se trata del mismo protagonista solitario, paria entre sus pares, desclasado, al borde de la misantropía, con una pasión por el dolor salida no se sabe de dónde (al menos en una primera instancia). “Victoria” cuenta la vida sentimental de Juan y la heroína que da nombre al libro. Juan es el hijo de un humilde molinero, a quien se le permite utilizar las tierras de un patriarca. Victoria es, justamente, la hija de ese patriarca. Los estrechos vínculos infantiles de los protagonistas se vuelven esporádicos y llenos de frialdad. A partir de la juventud, los encuentros se producen también en la ciudad, adonde ambos van a estudiar, cada uno con los medios que su familia le brinda. Es en esos primeros años hacia la adultez cuando la chispa de la pasión se enciende entre ambos, pero es Victoria la que se encarga de sofocarla. Lo que sigue es una serie de idas y vueltas entre el desaire y la fama de Juan como gran autor nacional, el matrimonio por conveniencia de Victoria y su consecuente aburrimiento, más, por supuesto, la aparición de otra mujer que es utilizada una distracción de una pasión no consumada. Entre los suspiros, los arrebatos y algo de cierto tono post-romanticista, sumados a una traducción de más de medio siglo con mucho de lugares comunes, que es la que leí, el resultado se parece mucho a una historia a la que uno debe ponerle una buena cuota de tolerancia. No se trata de uno de los libros más firmes de Hamsun, ciertamente, pero ilumina una vez más esa zona de las ficciones del autor en las que la prédica parece ser la siguiente: las relaciones humanas, y muy especialmente aquella en la que el hombre y la mujer “deben amarse”, están destinadas al fracaso; la verdadera naturaleza de los seres está oculta y se revela en actos infundados e incomunicables. El carácter de Victoria adelanta a sus “descendientes” escandinavas de las historias de Bergman (como la de “Un verano con Mónica”), por ejemplo; pero el gran anticipo de esta novela de Hamsun, y las anteriores, es preparar el terreno para que otros autores, los llamados existencialistas, derramen el contenido de una pipa amarga sobre la literatura de la primera mitad del siglo XX. De ahí la importancia de esta obra, más allá de su ejecución.

Camina hacia el Este, hacia el sol, y llega frente a una montaña. Una voz le dice: “La montaña que se alza ante tus ojos es un pie mío, estoy encadenada en los confines del mundo, ¡ven a librarme!” Y emprende la marcha hacia los confines del mundo. Un hombre acecha cerca de un puente, recoge sombras; este hombre es de almizcle. Un terror espantoso le sobrecoge a la vista de aquel hombre que quiere quitarle su sombra. Le escupe y le amenaza con el puño; pero el hombre lo espera inmóvil. “¡Retrocede!”, grita una voz detrás de él. Ve una cabeza que rueda por el camino indicándole una dirección, y la sigue. A la orilla del mar se desliza por la arena y se entierra en ella. Él penetra en el mar, se sumerge. Frente a una puerta gigantesca encuentra un gran pez que ladra; en su cuello tiene melena y le ladra igual que un perro. Detrás del pez está Victoria de pie. Tiende las manos a ella; ella lo contempla, desnuda y risueña, y una tempestad silba en su cabellera. Entonces la llama, oye su propio grito y despierta.
Juan se levanta y se acerca a la ventana. Casi es de día; en el espejito colgado en el montante ve sus sienes enrojecidas. Apaga la lámpara y, a la claridad gris de la mañana, relee una vez más la última página de su manuscrito. Después se acuesta.
La tarde del mismo día, Juan había ordenado su habitación, entregado su manuscrito y abandonado la ciudad. Se había marchado al extranjero, nadie sabía adónde.

Calificación: Bueno.
Título original: Victoria (1898).
Traducción: No figura.
Editorial: Juventud, Barcelona, 1956.
ISBN: —

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