Los Pérez viajan a Marte, Pablo Leguisamo

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Leguisamo

Varios riesgos toma Leguisamo a la hora de enfrentar “Los Pérez viajan a Marte”. El primero de ellos, es el público objetivo de la obra- esa quimera que todo editor busca reconocer y atrapar- que  aquí es la vaga franja etaria de entre 8 y 13 o 14 años (algo así como al público al que estaba dirigido el primer Harry Potter), una franja que por vaga, extensa y que contiene variados intereses suele resultar por demás esquiva. El segundo riesgo es el de insertar su obra en el género de la Ciencia Ficción, un género que en nuestro país es generalmente ninguneado y puesto por debajo de otros géneros también menospreciados, como suele ser el policial en público adulto o la fantasía heroica en público juvenil. Pero bien dicen que el que no arriesga no gana. El logro de Leguisamo entonces es mayor, ya que no sólo enfoca a un público esquivo, con un género resentido, sino que además acierta en ambas ocasiones.

La novela nos cuenta la historia de la familia Pérez- cuatro integrantes: Miguel, el padre un distraído astrónomo; Alicia, la madre una comunicadora workaholica; Victoria, la hija mayor una adolescente popular con muchas amigas y Santiago, el hijo menor, un preadolescente muy parecido a su padre con la cabeza en las nubes y un fanático lector de la saga del aventurero Héctor Porthos- una típica familia montevideana. Sin embargo, esta familia montevideana tiene la peculiaridad de estar ubicada en un futuro no detallado (que se siente próximo, pero como si la humanidad de este universo hubiera sido más optimista o más predispuesta al descubrimiento científico y la carrera espacial) dónde las cosas ya no son como las conocemos, sino que el mundo ha evolucionado (y podríamos decir que, con algunas salvedades, para mejor). Ese es el primer escenario del libro, dónde el lector recorre la historia casi costumbrista de una familia uruguaya como cualquier otra pero en un contexto dónde se nos van presentando continuamente maravillas futuristas- con la inteligencia de no ir sobre explicando nada, sino dejando en el lector la capacidad de descubrir y adivinar para qué sirven las cosas nuevas que aparecen- y la vida es la misma pero otra. Más cambiará la vida de estos personajes cuando- está en el título, supongo no revelo nada- se embarcan a colonizar el planeta rojo.

Allí comienza lo más jugoso: la preparación exhaustiva para poder viajar a Marte. Es notable la verosimilitud y coherencia del futuro presentado por Leguisamo- en una historia a la que no le faltan efectivos trazos de humor: basta ver el accionar de la “Organización para la Preservación de la Identidad Oriental”, cuando deciden que los Pérez “no son los suficientemente uruguayos” y les imponen un, digamos, upgrade- mientras nos lleva junto a sus protagonistas en su periplo y cómo el viaje- que será definitivo, sin regreso- afecta a todos los integrantes de la familia. Pero además, la historia tiene otros niveles, como es el de la ya mencionada saga de Héctor Porthos- que es una serie de libros (u hololibros, en este caso) de un éxito similar a Harry Potter en este futuro- construida con un estilo mucho más liviano y aventurero (prácticamente de Space Opera), que va acompañando y por momentos reflejando la aventura de los Pérez, a medida que Santiago, el menor, la lee.

No contento con todo esto, Leguisamo arriesga una vez más en plantear una nueva subtrama a escasas 40 páginas del final (subtrama que no se revelará aquí) pero la que soluciona una vez más con oficio y eficacia. Todas las aventuras de los Pérez- y las de Héctor Porthos- llegan a su fin con contundencia, algo que el lector que acompañó a los personajes durante las 240 y pico páginas de novela sólo puede agradecer. Leguisamo logra un combo aventurero científico que lo acerca al Isaac Asimov de la (muy recomendable) saga Lucky Starr. Una ciencia ficción entretenida, juvenil, aventurera, pero que no olvida nunca el matiz científico en el que se enmarca.

Nota aparte merecen las ilustraciones del argentino Marcos Vergara que acompañan el libro (con una notable salvedad, ilustran las aventuras de Héctor Porthos). Vergara da muestras- una vez más, para quienes conozcan su faceta de dibujante de historietas- de su versatilidad y capacidad para ilustrar perfectamente aquello que se propone. Aquí abre la puerta a imaginar una serie de historias (¿quizá de complemento?) del personaje Porthos y su mundo cercano al de Star Trek.

Sólo resta que Leguisamo y Vergara prosigan las aventuras de esta familia típicamente (o no tanto) uruguaya en un mundo que no es el nuestro y la serie de novelas de un héroe intergaláctico que los acompaña, para disfrutar tanto adultos, jóvenes y niños.

De esta forma, tras la onceava entrevista, llamaron la atención de la Organización para la Preservación de la Identidad Oriental (O.P.I.O.). El jueves por la mañana (a las ocho en punto) una señora de unos sesenta y cinco años tocó a la puerta de la residencia Pérez. La mujer pidió tener una reunión con los cuatro integrantes de la familia y Santiago la hizo pasar al living. Alicia, mientras esperaban que Victoria bajara de su cuarto, le ofreció algo para tomar:
—¿Qué prefiere, un refresco, café, té, un vaso de agua? —preguntó la señora Pérez.
—Solo tomo mate —contestó la mujer con actitud seria.
—Qué suerte que siempre tengo el mío preparado —dijo Miguel sentándose junto a ella y extendiéndole el mate recién cebado.
Luego de que todos los Pérez estuvieran en el living, la mujer se presentó como la Licenciada en Cultura Uruguaya Marfiza Buslón y comenzó a sacar un montón de papeles del portafolios. Sí, ¡papeles! Santiago y Victoria no podían creer lo que veían, ¿para qué tenía esas cosas? Además de ser un peligro para el medio ambiente, parecían incómodos y difíciles de manejar. Pero la señora Buslón no percibió sus miradas, se colocó unos gruesos anteojos y se preparó para leer.
—La Organización está muy preocupada por las respuestas que han proporcionado a los medios de comunicación —dijo aún con los ojos fijos en las hojas de papel.
—Pero nosotros… —replicó Alicia— solo dijimos la verdad.
—Es una lástima entonces. De todas formas, no podemos permitir que —la solemnidad en sus palabras comenzó a ascender— los primeros representantes de la República Oriental del Uruguay en otro planeta desconozcan las tradiciones y los pilares de nuestra cultura.
—¿Qué está sugiriendo? —preguntó Miguel.
—Que aprendan. Serán los embajadores del Uruguay en Marte. No pueden, no deben tomar ese honor a la ligera.

Calificación: Muy bueno.
Editorial: Criatura Editora, Montevideo, Uruguay (2012)
ISBN: 978-9974-8351-0-8

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2 comentarios en “Los Pérez viajan a Marte, Pablo Leguisamo

  1. Estimado Santullo, he retomado la saludable costumbre de leer sus comentarios, debo felicitarlo por su análisis sobre el libro de Luis Bravo, vecino de mi barrio, y a quien conozco de dos o tres festivales poéticos en la zona. Desde ya, lo leeré atentamente.Puede usted facilitarme el acceso a dicho libro?, le reembolsaré el costo. Cordialmente, Artemisa

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