Descendencia, Horacio Cavallo

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Cavallo

Este es un breve poemario de dolorida belleza. Cavallo consigue aquí, yendo del haiku al soneto y del soneto al verso libre, la confirmación de su voz de poeta, que alcanzan un estado de plenitud, de tranquila potencia. Muchos artistas exploran los géneros, prueban sus fuerzas en ámbitos distintos, pero muy pocos tienen la solvencia que Cavallo expone cuando pasa de la narrativa a la poesía y viceversa. Pues, si bien la suya es una poesía muy ligada a la narrativa (llena de ambientes, descripciones e historias), no puede ser considerada como una subsidiaria de ella, dado que hay un aprovechamiento de lo que es propio del género, llamémoslo una cierta libertad, un aire despojado que sirve como lente de aumento a una particular forma de ver (el mundo, la vida, el amor).

La primera sección del libro “Haikus para un domingo encapotado” funciona como recibidor, un veloz preámbulo que se abre a “Descendencia”, un recorrido por la historia personal que se mitifica en la voz de la nostalgia que tiene la modulación necesaria para generar una intimidad casi inmediata. Padres, madres, abuelos, la infancia propia y la del hijo, los territorios conocidos, familiares: cada poema surge del fondo de penumbras que es la memoria y la palabra lo reconstruye, lo inventa, llega lo más cerca que puede. Algo en la voz deja ver una contradicción (que sólo es aparente): es imposible recuperar nada, pero el poeta no puede dejar de intentarlo. Y así, aunque no todo recuerdo sea triste, lo es por ser recuerdo, por haber quedado atrás para siempre.

Cavallo se apoya en el soneto y en un manejo de la rima que tiene mucho de intuitivo, una musicalidad que aparece allí sin que el lector pueda imaginar ningún esfuerzo del poeta, una naturalidad. Hay arte pero no hay artificio: es lo mismo que decir que hay verdad y no pretensión de documentalismo o verosimilitud; y mientras Cavallo camina por su mundo, a la búsqueda de un sentido, se cuenta a sí mismo al contarlo.

Si alguna objeción puede hacérsele al volumen, es cierta rispidez de los dos segmentos finales (“Estaciónes” y “Ascendencia”), pequeñas disonancias, como si algunos de los poemas incluidos allí pertenecieran a épocas diferentes de escritura, por tema y tono. Salvado este escollo mínimo, sólo queda esperar que el tiempo traiga más palabras desde la margen del poeta.

Confesión

Intentar alojarme en cada cosa
con clara pretensión de permanencia.
Engrandecido burlar todo vestigio
de la palabra olvido.
Resistirme de dientes apretados
a que el desagüe trague la conciencia.

Eso es lo que más quiero y es mentira.

Calificación: muy buena.
Ediciones del Estómago Agujereado, Montevideo, 2012.
ISBN: 978-9974-98-681-7

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5 comentarios en “Descendencia, Horacio Cavallo

  1. Me despertó interés por conocer más de este joven creador, voy a leerlo con atención. En general leo poca poesía, no me he encontrado con buena poesía. He leído algunos buenos poemas. Gracias, Leo.

  2. ¿hay arte pero no hay artificio?
    disculpas, si hay arte SIEMPRE HAY artificio.
    Un verso endecasílabo o un haiku ya son parte de un artificio.

    1. La expresión de la reseña no habla del artificio en sentido estricto. Claramente, siempre hay artificio -la propia creación de una voz enunciadora lo es-, pero con la frase exagerada quise resaltar y separar algo que veo ocurrir en este libro, el artificio puesto al servicio de algo más, como un medio, no como la meta.
      Saludos, gracias por pasar.

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