Íntima, Roberto Appratto

Joseph Campbell, en un segmento de El héroe de las mil caras titulado “La reconciliación con el padre”, dice esto: El problema del héroe que va a encontrar al padre es abrir su alma a tal grado y haciendo caso omiso del terror, que adquiera la madurez para entender cómo las enfermizas y enloquecidas tragedias de este vasto mundo sin escrúpulos adquieren plena validez en la majestad del Ser. El héroe trasciende la vida y su peculiar punto ciego, y por un momento se eleva hasta tener una visión de la fuente. Contempla la cara del padre, comprende y los dos se reconcilian”.

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Appratto
Appratto

Este texto de Roberto Appratto es, antes que cualquier consideración de índole estrictamente literaria (cuestiones de género y estilo: teoría), una personal evocación y contemplación, un difícil intento de comprensión y reconciliación. El título es absolutamente honesto. El lector se asoma aquí a una intimidad no espectacularizada. Un párrafo de 71 páginas que no es sólo un texto sobre el padre, sino una declaración sobre la forma en que ha de escribirse sobre el padre: “detesto esos escritos sobre padres o madres o hermanos que ceden a la blandura o al olvido o al deseo de tener una gran capacidad afectiva o un pariente entrañable. En todo caso, uno sufre con eso, aunque crea que cumple con el padre”. Este es sólo uno de los peligros que Appratto identifica a lo largo de su recorrido, la tentación a falsear la reconciliación con el padre. No hay espacio para esta falsedad evitable, pues bastante espacio hay ya para las imposibilidades que surgen de la naturaleza de la memoria, la subjetividad y el lenguaje. Cómo hablar del padre y de uno mismo en cuanto hijo, y que en ese discurso exista la verdad (sobre esa relación, sobre la identidad), es la gran dificultad que aborda el texto. A lo largo de las páginas, el planteo reaparece y se reformula, más o menos como si Appratto se recordase a sí mismo su propósito, como si fuera precisándolo, pues la posibilidad de llegar a lo deseado dependiera de mantener firmemente anclado ese propósito y su exactitud: “Escribo como si la escritura, lanzada en veloz carrera, fuera algo así como una magia evocadora de lo ausente, como si mi padre fuera un texto y provocara, provocara, así pensando, la transgresión de lo humano como recinto prohibido para juegos literarios”. La búsqueda de cualquier verdad íntima, tan tironeada por la emoción, es ya bastante difícil como para que además uno le agregue escollos, sean estos la vocación de la blandura o el interés literario. Así que Appratto se juega a la frialdad y la honestidad de sus recuerdos. De aquí surge la estructura del libro, de la forma en que la memoria va engarzando momentos, saltando casi por aparente azar evocativo, mientras los espacios entre los recuerdos son ocupados por una reflexión no del todo controlada, que sólo sufre ajustes cuando se acerca a los límites que ella misma se ha impuesto: cuando siente que dulcifica el pasado o cuando teme estar haciendo poesía. Es decir, cuando se teme estar mintiendo.

…las impresiones que uno guarda de su infancia y de su adolescencia son por lo general falsas, el efecto inmediato de la entrada al código del recuerdo, y después al código del relato del recuerdo. Y uno pretende ser personal, único, singularísimo. Sin embargo, es necesario pelear contra esas vaguedades, esos climas poéticos que sobrevuelan: el vacío aparece en medio de una frase, como cuando uno sabe de qué está hablando y la respuesta se disuelve, es decir, uno ve la mezquindad del resultado y piensa: en eso quedó lo que quería decir, una afirmación mínima y tonta.

El discurso de Appratto busca ser un haz de luz dirigido al padre recordado. Madre, hermanos, todos los demás, sólo aparecen en tanto esta luz llega a ellos luego de reflejarse en el padre, funcionan en oposición o complemento a la figura paterna. No se cuenta una historia, es decir, no se cede a la tentación de estructurar una historia a partir de los fragmentos disponibles, lo que aleja a Appratto de lo realizado por Auster en La invención de la soledad, por ejemplo. Allí, el padre funcionaba como materia literaria. Esto disponía las cosas de una manera distinta: estábamos ante un libro dirigido al lector. Suena tonto. Quiero decir que Auster tomó la figura de su padre y un puñado de historias familiares relacionadas (incluso, una asunto policial: el asesinato de su abuelo a manos de su abuela), y las presentó al lector de una forma narrativa, atractiva, atrapante, etc. La intención de obtener un efecto modifica los procedimientos. En el caso de Appratto, el lector no importa. Podríamos discutir sobre esto, pero la verdad es que Íntima tiene el carácter de un texto escrito para uno mismo, cuya publicación es un suceso absolutamente lateral, accesorio y de escasa trascendencia para el cumplimiento de las intenciones que motivaron su escritura. Lo que quiero decir es que si la novela de Auster está dirigida a sus lectores y, por lo tanto, depende de ellos; el texto de Appratto está dirigido a sí mismo y depende de sí mismo. En esta lógica, la publicación del texto agrega elementos, pero no modifica el núcleo esencial del asunto: Íntima funciona como el registro de la pesquisa de un individuo que persigue la comprensión de su historia personal y, en última instancia, de su identidad. Si el texto presenta un interés para el lector, se debe a que la escritura de Appratto es interesante y supera por lejos el riesgo de quedarse en un aspecto meramente terapéutico. Su pesquisa personal (quiéralo él o no) muy probablemente puede conectar con las búsquedas introspectivas de otros, del mismo modo en que los mitos de todo el mundo recopilados y analizados por Campbell se conectan y se completan alrededor de un puñado de temas centrales, y la reconciliación con el padre es uno de ellos. De este modo, el mito personal de Appratto (su búsqueda de ese “segundo nacimiento” del que habla Campbell: la nueva identidad surgida de la reconciliación), es un notable ejemplo de honestidad literaria y vital, una no anula a la otra.

Escribir sobre él, si uno se serena, si contempla la circunstancia con relativa claridad, es un trabajo lento, difícil, ramificado, sin salidas a la vista, pero que, de a poco, va reconstituyendo el clima general de mi vida y mi perspectiva, y de la vida y de la perspectiva de mi padre, como si las dos cosas fueran lo mismo o casi lo mismo.

Calificación: muy bueno.
Editorial Amuleto, Montevideo, 2008.
ISBN: 978-9974-8092-9-1

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Un comentario en “Íntima, Roberto Appratto

  1. Coincido totalmente con la calificación: ****
    Creo que Appratto es el prosista vivo que más me gusta y conmueve en Uruguay.
    En el caso de “Íntima”, además, tiene esa capacidad (siguiendo con la distinción que hiciste de “La invención de la soledad”) de volver el relato en un lenguaje. “Íntima” es antes que nada un lenguaje. No importan tanto los acontecimientos, o quizás algunos pocos. Lograr que esa experiencia termine siendo un lenguaje, y no un refrito de otra cosa o una impostación, eso, creo, es muy difícil de lograr. Y lo que me alegra es que lo repitió en esas otras dos joyas que son “Se hizo la noche” y “18 y Yaguarón”.
    Abrazo. 🙂

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