Montevideo Street, Eduardo Pérez Vázquez

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Pérez Vázquez

Los nombres pueden chocar en un principio. Los policías se llaman Hastings, Lundqvist, Larsen y viven en una isla bautizada como Chairman-Hannover, en la ciudad de Christianstaadt. El tono de la narración, es austero, medido, pausado, por completo en la escuela del actualmente exitoso policial nórdico. La investigación, verosímil, absolutamente dentro de ese subgénero que se conoce como “procedimiento policial”. Pero antes de que el lector pueda temer que está leyendo una copia de éxitos tan vendedores como Henning Mankell, Asa Larsson o Jo Nesbo (que las hay e incluso las hay dentro del entorno de la narrativa uruguaya), salta a la vista el nombre de una calle: Montevideo Street. Y así, el lector descubre que no sólo no se encuentra ante una copia de nada, sino que Pérez Vázquez lo acaba de invitar a pasar a un mundo por completo nuevo y original.

Un hombre muere apuñalado en la calle que da nombre a la novela, una noche fría de invierno. Muere en los brazos del policía que a la postre será el protagonista, el Inspector Hastings, y de inmediato se realiza una batida que no da frutos. El muerto revela casi de inmediato peculiares características: aunque vivía hace muchos año en la isla, era un inmigrante uruguayo, parte de la colonia de más de dos mil inmigrantes que viven en la isla. Junto con inmigrantes argentinos, chilenos y peruanos, conviven con los habitantes fundacionales de Chairman-Hannover, en su mayoría británicos o nórdicos. Se teme de inmediato por un crimen de odio, dada la condición de latino del muerto. Pero su pasado como militante de izquierda en los 70s pronto abre nuevas y más siniestras posibilidades.

El caso policial que construye Pérez Vázquez es sólido y efectivo. Es esa clase de investigaciones dónde más que importar quíén lo hizo, importa cómo lo hizo y porqué lo hizo. El proceso de como se descubre al asesino no depende tanto del ingenio de los detectives, sino del tesón, determinación y terquedad con el que irán siguiendo una a una las pistas e interrogando testigo por testigo. Bien construida y todo, no es en esto “Montevideo Street” una novela original. En dónde si descolla Pérez Vázquez es en la construcción cuidadosa de ese universo que es la isla Chairman-Hannover y en particular la ciudad de Christianstaadt, dónde se mueven sus personajes. Un crisol de naciones, lenguas, costumbres y culturas, creado con particular mimo y verosímilitud por el autor. Una isla que desarrolla su propia geografía a medida que transcurren las páginas y que al terminar el lector la novela termina por desear que realmente existiera allí, a dos mil kilometrós de distancia en el medio del Oceáno Atlántico.

Al margen de la historia policial y del universo que inventa en Chairman-Hannover, Pérez Vázquez cuenta con atención y detalla los movimientos de los exiliados políticos sudamericanos por el mundo a partir de la desbandada que ocurrió durante las dictaduras en los setenta. El marco histórico que acompaña a esta novela está desarrollado con el mismo cuidado que la geografía de cada ciudad que el autor se inventa, tan es asi que se transforma en un libro particularmente recomendable para cualquier neófito que quiera entender un poco las corrientes migratorias que generaron aquellos golpes de estado y sus consecuentes persecuciones políticas.

“Montevideo Street” es un hallazgo dentro de la Colección Cosecha Roja y es una notable primera novela para un autor del que se espera regrese pronto a las frías calles de Christianstaadt y nos regale un nuevo misterio en ese atrapante universo que ha creado.

Es viernes. Faltan unos minutos para las siete de la mañana. El Inspector Hastings se levanta antes de que suene el despertador. Por la ventana del dormitorio ve el cielo negro, donde las estrellas comienzan a palidecer a medida que se acerca el alba. Deja correr el agua de la ducha, hasta que la temperatura alcanza el punto deseado. Después se mete bajo el chorro hirviendo, hasta que termina de quitarse las telarañas del sueño. Finalmente, cuando ha concluido la higiene matinal, cierra el grifo del agua caliente y deja que la temperatura descienda abruptamente. Sale de la ducha y no siente el choque del aire frío de la habitación. Afuera ha descendido de cero grados durante la noche y los campos han amanecido cubiertos de escarcha. Casi nunca nieva en Christianstaadt, ni en los peores inviernos. En cambio, la humedad se congela sobre calles y aceras. Peatones y automovilistas deben extremar precauciones en mañanas como esa.

 

Calificación: Bueno.

Editorial: Estuario

ISBN: 978-9974-699-80-9

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