Las edades de Lulú, Almudena Grandes

Grandes
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Esta novela de1989 ganó el premio La Sonrisa Vertical, que le aseguró su publicación en la colección homónima, dedicada al erotismo, de la editora Tusquets. Varios años antes, pues, que las mentadas novelas grises que se popularizaron más de veinte años después en discretos dispositivos electrónicos de lectura y llevadas luego al cine con afluencia masiva de público femenino en el mundo. Parecería ocioso el dato anterior, pero acontece que esta novela de la escritora madrileña abunda en polvos.
Lulú, la protagonista, es la narradora en primera persona de su propia historia, que toma como hitos sus experiencias sexuales, desde su llamativa primera vez hasta su evolución rocambolesca. Existe un ir y un venir de la memoria a través del relato, que alterna entre las épocas de la primera juventud, la adolescencia incluso, y sus treinta años. El crecimiento de Lulú tiene sus mojones narrativos en los encuentros sexuales, desgranados en largas escenas cuya explicitud vale como testimonio de la percepción la niña, la adolescente y la mujer. El lector se ve empujado hacia adelante por la distancia que existe, por ejemplo, entre la secuencia que abre el libro, un relato de una película porno gay, y la primera vez de la chiquilina, con un hombre que la maneja a su antojo.
La prosa es fluida, trabajada para fluir, muy eficiente a la hora de los sacudones, involucra al cuerpo de quien la lee, y más capaz aun para desatar la pregunta acerca de cuál es el mecanismo psicológico y sentimental que pone a moverse a esas pieles compulsivas. Está, por supuesto, el contexto histórico en el que se inserta la publicación de una obra de este calibre, en una España que empieza a deshacerse de los cerrojos de una moral católica retrógrada instaurada por un gobierno totalitario y autoritario. Tal vez con ojos actuales, yo leí allí la inquietud que provoca la asimetría de los géneros, situación dentro de la cual se entiende la postura de Lulú, su exposición creciente a los sadismos masculinos, esquema dentro que ella acepta sin cuestionar, sometiéndose a designios ajenos, colocando al lector en la posición de voyeur inquietamente interrogativo.
Las bondades del libro radican en su agilidad, su fuerza erótica, su cuestionamiento implícito y su construcción inteligente, que permite que los personajes estén dotados, más que de sexos más o menos firmes, de humanidades profundas y pulsátiles.
Me queda pendiente ver la película que se hizo poco después de editado el libro. Se ve que lo de las sobras de Grey es eso, sombras de algo que se ha hecho antes pero, claro, un poco al costado de los grandes circuitos comerciales, tal vez al influjo de otro puritanismo, el anglosajón, acaso más duradero que el español.

Supongo que puede parecer extraño pero aquella imagen, aquella inocente imagen, resultó al cabo el factor más esclarecedor, el impacto más violento.
Ellos, sus hermosos rostros, flanqueaban a derecha e izquierda al primer actor, a quien ya no pude identificar, tal era la confusión en la que aquella radiante amalgama de cuerpos me había sumido. La carne perfecta, reluciente, parecía hundirse satisfecha en sí misma sin trauma alguno, sujeto y objeto de un placer total, redondo, autónomo, distinto del que sugieren esos anos mezquinos, fruncidos, permanentemente contraídos en una mueca dolorosa e irreparable, tan tristes, pensé entonces.

Calificación: muy bueno.
Tusquets, 2011
ISBN: 978-987-1544-98-1

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2 comentarios en “Las edades de Lulú, Almudena Grandes

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