Historia de Roque Rey, Ricardo Romero

Romero
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Roque Rey pierde a sus padres siendo niño. No es que estos mueran, no, los pierde literalmente. Su padre, un anónimo cajero de banco tornado en sorpresivo asaltante del mismo, huye y desaparece en el delta del Paraná. Su madre, se va para nunca más volver luego de dejarlo con sus tíos. Y así, en algún momento de la década del sesenta en Argentina es que comienza su historia. Una historia que lo llevará durante los siguientes cuarenta años por gran parte de la geografía del país, realizando las más variadas actividades, pero centrado en dos cosas fundamentales: los zapatos- primero que nada unos que hereda o roba de su tío, que en un principio deberá rellenar con algodón para que le queden, y luego los de otros que usará para completar sus caminos o seguir sus pasos- y el baile. Porque Roque hará de bailar su principal manera de ganarse la vida y de relacionarse con el mundo.
En Paraná con sus tíos, con una banda tropical itinerante después, en oscuros bodegones de tango en ese monstruoso Buenos Aires que conoce apenas con veinte años y dónde trabajará largo y extenso en la morgue municipal, en un regreso al interior ya con más edad, Roque Rey irá yendo y viniendo por la historia de su país que caracolea y se vincula- poco o mucho, normalmente poco- con su historia personal. Una historia personal que nace de vacíos y extrañezas, pero que conoce varios amores, que conoce amistades, que lo vincula- siempre durante un tiempo finito- con seres con las mismas soledades, los mismos vacíos, demonios parecidos.
A la usanza de un Dickens sudamericano, Ricardo Romero apuesta por un libro y un formato cuasi decimonónico, una novela como las que ya no se escriben o al menos no se escriben por esta parte del mundo, dónde las exigencias editoriales apelan a formatos más breves y por ende más económicos. Una novela ambiciosa y desafiante, tanto para el propio escritor que se propone superar las quinientas páginas impresas como para el lector que quizá hoy día no esté acostumbrado a extensiones similares. Una ambición que Romero cimenta con una prosa ágil y entretenida. Con descripciones acertadas y emotivas, con personajes tan creíbles como carismáticos. Apelando además al cambio- geográfico y temporal- Romero mueve a su Roque Rey como pieza de ajedrez en un tablero tan extenso como impredecible. La vida es azarosa pero en el caso de nuestro protagonista es sorprendente a cada cambio. Así pasa de improvisado (y muy momentáneo) acompañante de cura viejo, a bailarín de orquesta tropical, a conserje en la morgue, a profesor de baile de pueblo chico, a pescador del delta y así. No hay manera de adivinar que depara la vida a Roque Rey a cada paso.
Pasos que da además muchas veces con zapatos de otro. Porque ese es el sino de Roque Rey. Dotado del don (o presa del delirio, quien sabe) de poder completar los caminos de otro, Roque usará zapatos de personas muertas que lo llevarán para aquí y para allá, para terminar asuntos inconclusos pero también muchas veces a simplemente ser testigo de cosas que aquellos zapatos se negaban a dejar atrás. Una variable cuasi mística que la novela desarrolla con particular tino y misterio.
Romero es parte de una generación “joven” argentina- junto a exponentes como Hernán Ronsino o Leonardo Oyola- que viene pisando fuerte desde hace unos años. En particular, Romero se ha abocado a la novela policial con una trilogía para la colección Negro Absoluto- “El síndrome de Rasputín”, “Los bailarines del Fin del Mundo” y “El Spleen de los Muertos”, todas ellas muy recomendables- al tiempo que es el editor además de la editorial que publica dicha colección, Ediciones Aquilina. Aquí, realiza su mejor libro hasta la fecha, una novela de esas “más grandes que la vida misma”, una historia inolvidable. Un libro imperdible.

La tía sacó los zapatos y se los mostró. Eran unos hermosos zapatos negros, de punta redonda y suela de cuero. Roque leyó la inscripción de la caja. “Zapatos Guante” decía. Luego tomó el zapato que la tía le ofrecía.
– Te van a quedar grandes, pero no importa. Poneles algodón, no un poquito sino mucho, para que haga presión.

Calificación: muy bueno
Editorial: Eterna Cadencia
ISBN: 9789877120394

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