Tatuajes rojos, Federico Ivanier

Ivanier
Ivanier
***
***

Uno tiene que admitir sus propios prejuicios. En particular, la literatura juvenil es una a la que escapo. No sé porqué. Pero es cierto que ante el anuncio de “una historia ideal para jóvenes de entre 15 y 17 años” yo me siento repelido al instante. Imagino una historia pensada en explotar o despertar las pasiones de lectoras de Crepúsculo. Mal yo, si. Pero es lo que me pasa. Puede ser el resultado de reconocer dentro del mercado uno de los pocos nichos exitosos y que, por tanto, genera más y más obra. Y por haber leído varios de esos buscadores de nicho como lo que son: intentos comerciales a secas.
Pero la literatura juvenil vernácula me ha hecho comerme mis prejuicios varias veces en los últimos años. “Los Pérez viajan a Marte” de Pablo “Roy” Leguísamo- también editado por Criatura Editoria- era una novela pensada en los adolescentes, es verdad, pero también era una apasionante aventura de Ciencia Ficción. Y “La novia del incendiario” de Sebastián Pedrozo, incluía primeros romances, dudas existenciales y mucho mundo adolescente, pero nada de esto la desmerecía sino que, por el contrario, le venía al pelo para construir un universo propio y encima presentarlo a ritmo de thriller contundente.
Viene a sumarse entonces “Tatuajes rojos” de Federico Ivanier a la lista de novelas juveniles que patean en la boca mis prejuicios y proponen una buena historia al mismo tiempo que reconstruyen un universo, el de los adolescentes, con una calidad y un talento impecable. Ivanier es un experto en las novelas juveniles: creador de Martina Valiente, uno de los personajes más reconocibles dentro de este tipo de literatura, es también guionista de la exitosa adaptación de Anina a cine, otro gran relato infantojuvenil, en esta caso a cargo de Sergio López Suárez.
“Tatuajes rojos” es la historia de dos hermanas gemelas, Sabrina y Leticia, de 17 años de edad, que afrontan cada una de ellas una situación diferente pero en ambos casos (y a su manera) complicada. En el caso de Sabrina, una foto que en una primera mirada no dice nada- apenas ella mirándose con una amiga- pero que redes sociales mediante y una serie de comentarios que arman el escándalo después, la pone en la mira de los pesados de su colegio (privado y al que ella y su hermana van becadas, para más inri) lo que distrae que en verdad ella se está cuestionando aspectos de su preferencia sexual. El caso de Leticia es sin dudas más complicado: bulímica o anoréxica, gusta además de dañarse (hacerse los “tatuajes rojos” que dan nombre a la novela, que son rayas en sus muslos) al tiempo que cuestiona bastante su lugar de “hija perfecta” que choca con el de su hermana, a la que siente menos cuestionada o presionada por sus padres.
Este conflicto, estos dos conflictos mejor dicho, son los que dan cuerpo a la novela, que está narrada con un estilo dinámico y vertiginoso, lo que la hace muy rápida de leer, muy amena. En ese estilo es que destaca el trabajo de Ivanier, quien recrea a la perfección el universo adolescente, no sólo sus hábitos, formas de hablar o modos de relacionarse, sino que recrea una forma de ser, que si el lector es adolescente, sin dudas se va a sentir identificado, pero que si es mayor de esa edad, va a recordar a la perfección lo que era ser adolescente. Lo que era vivir, amar y pensar qué va a ser de tu vida de acá en adelante cuando tenés 17 años. Cuando el mundo todo te espera.
Sin plantear soluciones mágicas o fáciles a ninguno de sus nudos narrativos, Ivanier cuenta una historia que no deja sin embargo de plantear situaciones muy patentes, muy reconocibles dentro de la juventud uruguaya (o al menos, dentro de cierto tipo de juventud uruguaya) e incluso se permite un mensaje que puede ser leído de manera optimista, dónde simplemente aceptándose a sí mismo, se puede ser feliz. No es poca cosa.
Y por otro lado, permite que un lector prejucioso como quien firma esta nota tenga que tragarse nuevamente sus palabras, cuando tan rápido dice “no me interesa la literatura juvenil” y descubrir en la historia de Sabrina y Leticia una buena novela, esté categorizada en la categoría que sea.

En un primer momento, la foto parece anodina, no decirte nada en particular. Pero los detalles están ahí, esperándote. Por ejemplo, sus miradas. Las miradas de estas dos chicas. Hay algo en cómo se miran. Y ese algo te lleva a preguntarte por ellas dos. Te preguntás qué ocurría exactamente esa tarde en plena calle, una tarde más, común, simple, en una calle más, común, simple, cuando la cámara hizo clic.

Calificación: buena.
Criatura Editora, 2014.
ISBN 978-9974-8452-5-1

Anuncios

2 comentarios en “Tatuajes rojos, Federico Ivanier

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s