Homicidio: un año en las calles de la muerte, David Simon

Simon
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Es difícil clasificar este libro. Para los amantes del género negro, es a las claras una novela policial. Para los lectores de prensa escrita, se nota obviamente su intención de crónica y su reconstrucción puntillosa del procedimiento de la policía de los Estados Unidos, puntualmente la de la ciudad de Baltimore. Y para todos los fans de dos de las mejores series policiales que han visto la luz en la televisión reciente- “Homicide: life on the streets” y “The Wire”- la obra de Simon es el antecente directo y fuente de las mismas.
En los tres casos, el posible lector tendría razón ya que si algo marca a Simon es su pluridad y multiempleo. Nacido en la ciudad donde ambienta todas sus obras en 1960, Simon ha destacado como periodista- trabajó para el Baltimore Sun doce años- como escritor- no sólo esta novela es de destaque, su libro “The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood” escrito en colaboración con Ed Burns también fue objeto de gran éxito- y como creador y guionista de televisión- en las dos series arriba mencionadas, pero también es responsable de una producción quizá menos conocida que es “Treme”. Como sea, Simon es muy bueno escribiedo, escriba lo que escriba.
Y sin embargo es justo reconocer que “Homicidio: un año en las calles de la muerte” no es para todos los paladares. Su austeridad y su sobriedad descriptiva sumadas a su extensión (704 páginas) hace que sea un libro por momentos difícil de leer. Se enmarca completamente en ese subgénero conocido como “procedimiento policial” y no son ciertamente pocas las páginas empleadas en la reconstrucción de cómo la justicia organiza la investigación de una escena del crimen, cómo se archivan los interrogatorios o incluso cómo se estructura burocráticamente el departamento de policia.
Esto no hace a la novela aburrida ni mucho menos, pero sí al anclarla de tal manera en el realismo, Simon se permite poco vuelo narrativo y ni que digamos una total ausencia de vuelo poético. Su concentración en el tema que está tratando- esencialmente el brutal asesinato y violación de una niña de 11 años, pero también en el resto de las investigaciones que la brigada de detectives de homicidios de la ciudad lleva adelante en el lapso del año que da cuerpo a la novela- llega al punto de que poco y nada sabemos de la vida de sus detectives protagonistas, quienes por momentos se transforman en un desfile de nombres de personajes sin cara a los que se vuelve complicado de diferenciar entre sí.
Es que el interés de Simon es otro. El interés de Simon es el del bulldog que muerde y no suelta la presa. Es el de transmitir a pies juntillas la realidad de una ciudad sumida en el crimen y lo mucho o poco que pueden hacer los detectives de homicidios como primera línea de defensa. A lo largo de sus más de setecientes páginas, Simon regresa una vez más a su tema favorito. El mismo tema que lo ha obsesionado desde sus páginas como periodista, sus trabajos literarios o sus guiones para televisión: la ciudad de Baltimore. Una ciudad con uno de los mayores índices de criminalidad en un país donde semejante cosa es bastante decir. Una ciudad golpeada por la crisis económica desde mucho antes que dicha crisis afectara de manera inequívoca al resto del país.
¿Y que puede hacer Simon si no es gritar bien fuerte todo aquello que está mal? Pues eso mismo hace, al tiempo que recrea un año demencial en una ciudad carcomida por el crimen y la muerte. Un año dónde se investigan no menos de 20 casos en paralelo. Un año dónde la indiferencia ocupa altas y bajas clases sociales, dónde la prensa ignora todo aquello que pasa, donde los políticos sólo se ocupan de aquellas cosas que le aseguren las reelecciones.
Un año en Baltimore.

“Cualquier cosa que diga o escriba podrá ser usada en su contra ante un tribunal”. Tío, colega, despierta de una puta vez. Que te están diciendo que hablar con un policía en una sala de interrogatorios sólo puede causarte problemas. Si pudiera beneficiarte en algo, ¿no te parece que sería lo primero que te dirían? Se pondrían delante de ti y te dirían que tienes derecho a no preocuparte por nada, porque todo lo que digas o escribas en ese condenado cubículo va a usarse en tu favor en un tribunal. No tío, lo mejor que puedes hacer es callarte. Callarte ahora mismo.

Calificación: muy bueno
Título original: Homicide: A Year on the Killing Streets (1991)
Traducción: Andrés Silva
Editorial: Ático de los Libros
ISBN: 9788493831622

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