El hombre dinero, Mario Bellatin

Bellatín
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Polémico. Provocador. Combativo. Así y de muchas otras maneras puede definirse a Mario Bellatin, escritor mexicano hijo de padres peruanos, que iniciara su carrera- con una anécdota ya legendaria- vendiendo alrededor de 800 cupones preventa para la compra de un libro que aún no existía. Hoy, con muchísimos libros editados sobre su espalda- breves casi todos ellos, iniciados con “Mujeres de sal” en 1986- continúa proponiendo un sistema editorial distinto, una manera de llegar al público diferente. No sólo desde la propia narrativa, sino desde la propuesta editorial, ya sea mediante la edición de “libros fantasma” (es decir, publicaciones con el texto puro y duro, sin datos de autor, edición, portada, contratapa, etc.) o llevando su proyecto “Los cien mil libros” a eventos de arte experimental. Y con su propuesta narrativa no se queda atrás. Junto al argentino César Aira, su compatriota Juan Villoro y el colombiano Fernando Vallejo , por mencionar sólo algunos, Bellatin es uno de los nombres más relevantes en la literatura latinoamericana actual y su lectura es materia obligada para todo aquel que guste de la misma.

La edición nacional de sus obras prueba haber entendido esto mismo y en un relativo corto plazo de tiempo tres libros del escritor mexicano circulan entre nosotros: “Una diversión extranjera” (HUM) editado en 2012 y que se compone por tres novelas breves: “Shiki Nagaoka: una nariz de ficción”, “Mi piel, luminosa” y “Salón de belleza” (siendo esta última nouvelle la más reconocida y publicada del autor); “El libro uruguayo de los muertos” (Criatura) editado en 2013 y la novela que ahora nos ocupa “El hombre dinero” (nuevamente editado por Criatura) de reciente aparición.

Ya la creación de “El hombre dinero” marca una nueva distinción en el siempre diferente Bellatin, ya que su escritura fue realizada 100% en un iPhone. “Escribir en el iPhone me retrotrae por el sonidito de las teclas y curiosamente esa tecnología de dármela de moderno supone retroceder a los tiempos de mi máquina de escribir Underwood del año 15. Además, escribir “El hombre dinero” en el iPhone no fue tampoco una decisión concreta. No fue que yo dijera “ah bueno, pues voy a innovar y le voy a escribir a Apple para decirles que si me pueden conseguir un teléfono con las letras más grandes. No, más bien es algo que se dio: un día esperando en una cita en el médico, otro día en una cola… Y de pronto empecé a jugar con el teléfono para llenar los tiempos” cuenta el escritor mexicano el proceso de su novela en una reciente entrevista. Y que es más sencillo contar el proceso que definir de qué trata “El hombre dinero”.

Contada en clave de testimonio o memoria, la novela transita la vida de su protagonista anónimo desde una infancia aquejada por un extraño síndrome (si es que existe), una relación curiosa con su padre, sufrir de asma y variopinto etcétera de escenas e imágenes que poco a poco, de manera introspectiva y envolvente van construyendo el detallado universo del narrador. Una construcción introspectiva, a la manera de “El Perfume” de Patrick Süskind o nuestro vernáculo Daniel Mella en “Derretimiento” (dejando de lado la parte criminal de ambos ejemplos) donde palabra a palabra, descripción por descripción, el lector se ve sumergido en la prosa de Bellatin y el mundo que propone.

No es una lectura fácil y es exactamente lo que el propio Bellatin pretende. “Estoy harto de autores que son dueños del texto. Autores que vienen con una sola lectura y una sola interpretación, y que en lugar de utilizar otros medios usan la literatura para decir verdades, o supuestas verdades. Y tú como lector estás en un callejón sin salida en el que tienes que aceptar lo que dice, o no aceptarlo, y no tienes otra opción.” aseguró en la misma entrevista. Y quizá para el lector que recién se inicia en su obra, esta no sea la ideal. Pero para el lector que avance paciente en la construcción delicada del universo que propone Bellatin en “El hombre dinero” lo espera al finalizar la recompensa de la experiencia. Que puede dejar un retrogusto amargo y no  ser reveladora, pero como dice el propio Bellatin: “Es decir, cuando lo terminas te preguntas ¿bueno, y? ¿qué quería decirme? ¿qué pasó? Pero lo leíste y yo ya gané.”

En el escenario de The Mother, dependiendo del día de la semana, acostumbra ponerse en escena la dinámica de la relación entre el amo y el esclavo, la del niño torturado en la infancia o la de la muchacha atacada en la soledad de un terraplén.
En la puerta de entrada de The Mother se suelen repartir algunos volantes donde se prometen distintas acciones próximas, como recrear pronto en el es- cenario el placer que se puede llegar a sentir al disparar de manera indiscriminada contra alguna escuela o en lamer los pies de algún extraño escogido al azar.
Admirar ese tipo de espectáculo es sin duda más triste que ponerse a ver a las galgas correr por el bosque.

Calificación: regular
Criatura Editora / Montevideo / 2014 /
ISBN: 978-9974-8419-8-7

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