La composición, Antonio Skármeta

Skármeta
Skármeta
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Pedro es  un niño como cualquier otro. La presencia de la nueva radio en las noches de familia y los militares en las calles invaden su universo de juegos y fútbol. Pedro se pregunta: ¿qué es la dictadura? y le pregunta a su amigo Juan: ¿estoy en contra de la dictadura? Skármeta nos ubica del lado de la mirada infantil, nos lleva junto al protagonista en un viaje de crecimiento, al estilo del bildungsroman, que culmina con un Pedro que no es el del inicio. En este álbum, texto e imagen dialogan. Ruano elije un dibujo realista que busca documentar la realidad. El libro se desprende de la tradición de libros moralizantes y aquellos que buscaban preservar la “inocencia” de los niños, para inscribirse dentro del cambio que se produce a partir de la Segunda Guerra mundial, cuando las obras para niños hicieron suyo el deseo de impedir que vuelvan a producirse situaciones dramáticas y mantener la memoria. Otro libro muy bello sobre este tema es: “El año de los secretos” de Laura Santullo, publicado por Edelvives, España, en el 2013.

Skármeta elige un título temático que subraya la composición que debe realizar Pedro en la escuela a pedido de un militar. La palabra “composición” también sugiere el proceso mental de Pedro al ir comprendiendo, componiendo, a partir de sus preguntas, los sucesos de su entorno. Y su comprensión queda expresada en su composición.

El narrador juega en dos registros y construye un lector implícito infantil y otro adulto. El inicio nos ubica en la intimidad de su casa. Es el día de su cumpleaños de nueve, pero en la ilustración no hay rastros de festejo: los padres al fondo de la imagen se ven tristes, y también Pedro. En las primeras líneas nos proporciona información para ubicarnos: hace un mes rondan militares y,  desde que llegaron, sus padres escuchan la radio; Pedro está triste porque no le regalaron la pelota de cuero que deseaba. Es un inicio de frustración y tristeza, que atrapa: los niños comprenden a Pedro, los adultos sabemos que otras cosas suceden. ¿Por qué siempre oyen esa radio llena de ruidos? pregunta Pedro, pues para él son sonidos incomprensibles. La radio y la pelota son potentes elementos simbólicos: la primera representante del universo adulto, abastecedora de información, condensa la preocupación y la incertidumbre; la pelota, se vincula al mundo infantil y los deseos de Pedro. La tensión del texto replica la tensión del miedo que se viene con la dictadura. El narrador formula preguntas  y retrasa sus respuestas.

La prosa está cargada de imágenes con espesor: Jugaba en una calle de grandes árboles y  jugar bajo su sombra era tan delicioso como nadar en el río en verano. Evoca la frescura del río,  la liviandad y gracia de los movimientos bajo el agua.  Más adelante agrega: Pedro sentía que las hojas susurrantes eran un estadio que lo ovacionaba. Recrea la emoción que el juego tiene para Pedro, nos introduce en un clímax que crece hacia el gol. Un gol que nadie festeja. Skármeta nos hace caer de esa emoción brutalmente, junto a Pedro, al descubrir la presencia de los militares llevándose al papá de Daniel.  La realidad de su amigo es otra: se llevan a su padre preso y recibe las llaves del almacén que lo obligan a entrar en el mundo adulto prematuramente. Nos alivia que no sea nuestro protagonista quien viva este desagarro, pero sucede cerca. A Pedro le toca un lugar más cuidado. Las otras voces -su padre, su madre, el papá de Daniel, los militares, su amigo Juan- hacen de contrapunto en este gran meollo que busca comprender. El clímax llega cuando el militar les pide que escriban una composición sobre lo que hacen en sus casas con la promesa de premios y caramelos. A Pedro le cuesta escribir, saca punta, pincha la goma y conversa con Juan: Los dos se metieron los lápices en la boca y miraron el bombillo apagado y las sombras en las paredes y sintieron la cabeza hueca como una alcancía. La presencia del militar los atemoriza y anula, y los deja vacíos ante la hoja. Las sombras se riegan por la sala.

Para saber cómo resuelve Pedro la composición y saber qué comprendió del nuevo acontecer que lo rodea, tenemos que esperar hasta el final. El relato salta una semana en el tiempo. Pedro lee la composición a sus padres, en la cena,  en un clima de incertidumbre y  temor.

La tensión hacia el desenlace es la misma que llevan las piernas en  la corrida hacia el arco: golazo de Skármeta.

—Papá -preguntó entonces-, ¿yo también estoy contra la dictadura?
El padre miró a su mujer como si la respuesta a esa pregunta estuviera escrita en los ojos de ella. La mamá se rascó la mejilla con una cara divertida, y dijo:
—No se puede decir.
—¿Por qué no?
—Los niños no están en contra de nada. Los niños son simplemente niños. Los niños de tu edad tienen que ir a la escuela, estudiar mucho, jugar y ser cariñosos con sus padres.
Cada vez que a Pedro le decían estas frases largas, se quedaba en silencio. Pero esta vez, con los ojos fijos en la radio, respondió:
—Bueno, pero si el papá de Daniel está preso, Daniel no va a poder ir más a la escuela.
—Acuéstate, chico -dijo el papá.

Calificación: Muy buena.
Ediciones Ekaré
ISBN: 9788434868489

 

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2 comentarios en “La composición, Antonio Skármeta

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