La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han

Byung Chul Han
Herder editorial, Barcelona, 2019, 118 págs.

El análisis de dos libros del filósofo surcoreano, Byung-Chul Han —probablemente el nombre más popular de la filosofía mediática de los últimos años—, nos acerca a las líneas predominantes de su pensamiento y a la sugestiva potencia de su teoría para diagnosticar nuestro tiempo. Sin embargo, también nos revela el atasco aparentemente irresoluble en el que la era digital del tardocapitalismo nos ha metido.

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La filosofía desde el punto de vista de la existencia, Karl Jaspers

Karl Jaspers
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Este libro encierra el pensamiento filosófico de un existencialista preclaro y convencido de aquella vieja-nueva máxima de que la existencia precede a la esencia. Es decir, uno primero existe para después ser. Porque para ser hay que elegir, y para eso está la libertad. Claro que el existencialismo de Jaspers (n. Oldenburg – 1883, m. Basilea – 1969) es bien distinto al de Sartre. No hay ateísmo posible para el alemán, porque Dios es una presencia innegable desde su propio ser. Se encuentran aquí visibles influencias de Descartes y de los deístas de los siglos XVII y XVIII. Sobre el tema de Dios dice Jaspers:

“El ser libre del hombre es lo que llamamos ‘existencia’. Dios es cierto para mí con la decisión en la cual ‘existo’. Dios es cierto no como contenido del saber, sino como presencia para la ‘existencia’.”

(Es curioso…, partiendo de más o menos las mismas premisas, Nietzsche (Zaratustra en rigor) llega a la conclusión de que Dios ha muerto.)  Pero a su vez Jaspers niega que esa creencia en el Dios que existe deba ser mediatizada por agentes que se interpongan entre el individuo (y su libertad) y la divinidad:

“Esta realidad es accesible a la ‘existencia’ en la originalidad de su estar referida a Dios. Por eso rechaza la originalidad de la fe en Dios todo intermediario. Esta fe no es real ya en ningún contenido de la fe determinado y enunciable para todos los hombres, ni en una realidad histórica que transmita a Dios igualmente para todos los hombres. Por el contrario, en cualquier forma histórica tiene lugar la referencia independiente, inmediata, no menesterosa de mediador alguno, del individuo a Dios.”

Es una fe íntima y sin sistema. Es el deísmo de Voltaire llevado a la máxima expresión y aún venciendo los doscientos años entre uno y otro, que no son doscientos años cualesquiera, sino justo esos doscientos años en los que la fe recibió los golpes más duros (Darwin, Nietzsche, Freud, etc.). Vuelve a insistir el autor:

“Los sacerdotes suelen hacer el reproche de altanera autosuficiencia al individuo que se refiere por medio de la filosofía a Dios. Los sacerdotes piden obediencia al Dios revelado. Hay que responderles que el individuo que filosofa cree, cuando se ha decidido desde el último fondo, obedecer a Dios, sin saber con una garantía objetiva lo que Dios quiere, antes bien arriesgándose constantemente. Dios obra por medio de las libres resoluciones de los individuos.

“Los sacerdotes confunden la obediencia a Dios con la obediencia a las instancias que se dan en el mundo, de la iglesia, de los libros y las leyes que pasan por una revelación directa.”

Como todos los temas importantes tienen lugar en este libro, sin que por ello el autor nos ofrezca un sistema filosófico al modo cartesiano o kantiano, dejaré algunas citas temáticas:

Sobre las situaciones límites, una pregunta que nos hicimos todos:

“Las situaciones límites –la muerte, el acaso, la culpa y la desconfianza que despierta el mundo- me enseñan lo que es fracasar. ¿Qué haré en vista de este fracaso absoluto, a la visión del cual no puedo sustraerme cuando me represento las cosas honradamente?”

 Un hallazgo-invención interesante de Jaspers es el concepto de lo “Circunvalante”, una suerte de espacio poblado por todas las cosas que pertenecen al mundo trascendente de las que a menudo sólo podemos tener intuiciones, casi nunca percepciones:

“No puedo indicar brevemente cómo se desarrolla esta certidumbre. Baste decir que lo Circunvalante, concebido como el ser mismo, se llama trascendencia (Dios) y el mundo; concebido como lo que somos nosotros mismos, la vida, la conciencia en general, el espíritu y la ‘existencia’.”

 Por otra parte parece que Jaspers, hace sesenta y un años, hablando de la historia habló de la globalización (obvio que sin saberlo). Lo hizo así:

“Novedad es que la historia se torne por primera vez en nuestro tiempo (n. de lector: 1949) historia universal. Comparada con la actual unidad de comunicaciones en el globo terrestre, es toda la historia anterior un agregado de historias locales.”

 Finalmente, sobre la forma en la que el hombre es, dice mi amigo Jaspers (en un arrebato del más puro existencialismo):

“Hay, en cambio, la vibrante energía de la responsabilidad del individuo que oye lo que dice el todo de la realidad. El rango jerárquico del hombre reside en la hondura desde la cual logra una dirección en semejante oír. Ser hombre es llegar a ser hombre.”

Quedan sin explicitar aquí las ideas de Jaspers sobre la separación clásica sujeto-objeto y su reformulación por parte de Kant. Tampoco me explayaré en lo que él piensa son los objetivos de la filosofía. Sólo queda decir una cosa: amigos…, este libro es superior. Mi segundo excelente. Un libro por cuya lectura me siento alegremente orgulloso.

Calificación: Excelente (ojo, te tiene que gustar lo que dice…, Sartre, por ejemplo, hubiera puesto sólo bueno, asintiendo cada vez que se habla de responsabilidad, existencia, elección, etc., y meneando la cabeza con flor de calentura –típico en él- cada vez que se afirma la existencia de Dios y se le da un fundamento racional…).

Título original: Einführung in die Philosophie (1949).
Traducción: José Gaos
Editorial: Fondo de Cultura Económica, México, 19…
ISBN: 9681662377